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Illarramendi: “Nosotros defendemos para no correr tanto”

Señalado por Lopetegui como sustituto de Busquets, el jugador reflexiona sobre su transformación de mediapunta a mediocentro en la Real Sociedad, el Madrid y la selección

ESPAÑA - COSTA RICA Ampliar foto
DVD870. Asier Illarramendi. Alvaro Garcia. 08/11/2017 EL PAÍS

Asier Illarramendi (Mutriku, 1990) no tiene ninguna objeción que hacer al nuevo diseño de la camiseta de España. “Me gusta”, dice, con el aire sereno que le acompaña desde el Cantábrico, como si tuviera todo el tiempo del mundo para desplegar velas. Solo apunta que preferiría las perneras del pantalón de entrenamiento más ajustadas. Nada importante. Cosas de un sibarita del fútbol en quien el seleccionador, Julen Lopetegui, ha depositado la enorme responsabilidad, junto con Saúl, de relevar a Sergio Busquets en caso de necesidad.

Pregunta. Lopetegui no ha convocado nunca a Parejo y cada vez que ha faltado Busquets se ha inclinado por Saúl o por usted. ¿Se siente el heredero de Busquets en la selección?

Respuesta. No, no, no. Jugamos en la misma posición pero Busquets es Busquets y yo soy yo. Jugamos parecido. Pero cada uno tiene su juego.

P. Pero si el entrenador lo pone ahí es porque ve que usted puede cumplir esa función.

R. Porque al final, los que jugamos en esa posición lo hacemos más o menos de la misma manera. En la Real empleamos el mismo sistema que el Barça y la selección: nos gusta tener la posesión. Y si te gusta la posesión debes cumplir con las mismas tareas.

P. ¿Cómo hacen para organizar el mediocampo de la Real usted, Zurutuza y Xabi Prieto, tres jugadores que no son centrocampistas natos?

R. Es cierto que yo en la cantera he jugado como mediapunta, y que cuando debuté en el primer equipo también jugué más arriba como volante. Pero también pasé alguna vez por el mediocentro. Para mí es mejor poder jugar en varias posiciones. Con Zurutuza y Xabi ya llevamos año y pico jugando así, desde que llegó Eusebio. Ya sabemos lo que tenemos que hacer. Nos entendemos con la mirada. Eso es fundamental para poder funcionar.

P. Pero hay jugadores que sienten el juego sin balón y jugadores como ustedes, que siempre han sentido que vuestro papel es con el balón. ¿Cómo hacen para repartirse el mediocampo y defender cada vez que pierden la posesión?

R. En la selección es lo mismo. Nosotros para tener el balón jugando con tres en el medio lo tenemos que robar muy rápido. Si perdemos la pelota tenemos que estar muy organizados para presionar arriba inmediatamente en el sitio en el que la perdemos. Si no, tenemos que correr 50 metros para atrás y eso no nos gusta a ninguno. Defendemos arriba para no correr para atrás. Sin el trabajo defensivo, no hay balón.

P. ¿Por qué en España los centrocampistas se parecen cada vez más? ¿Por qué en el País Vasco, en Cataluña, en Madrid, o en Canarias, tienen perfiles similares?

R. Salen jugadores técnicos porque desde hace tiempo se juega con mucho toque.

P. ¿Qué quiere de usted exactamente Lopetegui? ¿Qué le dice?

R. Que tenemos que intentar seguir haciendo lo que hacemos en nuestros equipos lo mejor posible. Ya lo sabemos. No serviría de nada intentar algo nuevo.

P. ¿Fue duro acostumbrarse a vivir sin Markel Bergara?

R. Sí. Empezamos jugando juntos y nos sentíamos cómodos los dos. En 2012-13 hicimos una gran temporada. Sabíamos muy bien lo que podíamos aportar cada uno y congeniamos muy bien. ¡Quedamos cuartos en la Liga!

P. Él se ocupaba de defender y usted se limitaba a manejar el balón. En el momento en que usted da un paso atrás y se pone en la piel de Bergara debe cambiar de mentalidad también. ¿Cómo es ese tránsito?

R. Es otro mundo. Markel es más agresivo que yo. Su trabajo sin balón era espectacular. Lo robaba todo. Yo no llego a eso. Pero lo intento.

P. ¿Defiende mejor el que más se entrena para eso o el que tiene la mentalidad apropiada?

R. El trabajo defensivo está en la cabeza. Todos los profesionales podemos hacerlo. Algunos no están acostumbrados.

P. En 2013 el Madrid lo fichó como el sustituto de Xabi Alonso, que, salvando las distancias, hacía el trabajo de Markel. No solo debió adaptarse al cambio de ciudad y de club, sino que debió adaptarse a cambiar de funciones en el campo.

R. Había otra dificultad más. El Madrid jugaba diferente de la Real. El equipo se partía porque los que atacaban no estaban cerca de los centrocampistas. Si quieres tener el balón debes juntar a todos. Si corre uno solo, o si no corre todo el equipo, al final es mucho más difícil robar balones. ¡Eso sí que se notaba!.

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