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Nagelsmann, el entrenador del futuro: “Nuestros jugadores eran máquinas mentales, pero debíamos tomar un nuevo camino”

El técnico del Hoffenheim, el más joven de la historia de la Bundesliga, lleva al equipo del descenso a su primera Champions

Julian Nagelsmann escribe en su pizarra en el entrenamiento del Hoffenheim.
Julian Nagelsmann escribe en su pizarra en el entrenamiento del Hoffenheim.

Julian Nagelsmann (23/7/1987, Landsberg am Lech, Alemania) mueve las manos y está a punto de tomar una de las botellas de agua que hay en el escritorio para ilustrar la posición de los jugadores. Se contiene. Está hablando de fútbol, de tácticas, de sistemas de juego. El entrenador de 29 años, el más joven de Europa y de la historia de la Bundesliga, recibe a EL PAÍS en el campo de entrenamiento del TSG Hoffenheim, al que salvó la temporada pasada del descenso y donde ya ha podido comenzar a desarrollar sus ideas. Ahora, el club alemán, con base a pocos kilómetros de un pueblo de poco más de 3.000 habitantes, se ha clasificado por primera vez en su historia a la Champions. Así piensa uno de los técnicos más novedosos de los últimos tiempos. El futuro llegó hace rato.

Pregunta. ¿Ipad o pizarra normal?

Respuesta. Pizarra.

P. ¿Holanda del ’74, Argentina de 2006, España de 2010, o Alemania de 2014?

R. Alemania de 2014.

P. ¿Maradona o Pelé?

R. Maradona.

P. ¿Messi o Cristiano?

R. Messi.

P. Hoy, ¿Chelsea o Barcelona?

R. Chelsea.

P. ¿Quién fue el primero en creer en usted como entrenador?

R. Los primeros fueron Ernst Tanner y Alexander Schmidt en 1860 Múnich. Tanner ahora está en el Salzburgo y trabaja como coordinador de las divisiones juveniles. Schmidt está en Unterhachingen entrenando a los sub-19. Fueron los primeros dos que me dieron la posibilidad de entrenar. Después, Thomas Tuchel, cuando trabajé como scout para él. Con Schmidt llegué a ser segundo entrenador en el sub-17 del 1860 Múnich. Y Tanner, que luego trabajó aquí en Hoffenheim, me introdujo al club.

P. ¿Por qué está dónde está?

R. Es una cuestión de mucho trabajo. Si quieres conseguir algo en tu vida tienes que trabajar duro. Tienes que tener disciplina. Debes renunciar a cosas que otra gente de tu edad puede hacer. Tienes que vivir para el trabajo. Por otro lado necesitas suerte y conocer a gente que tiene poder de decisión en ciertos equipos, y que esa gente de determinados clubes coincida con tus momentos de éxito. También necesitas gente que te da la confianza necesaria para hacer tu trabajo. Es una mezcla entre trabajo duro, disciplina, la confianza en ti mismo, el apoyo de los demás y suerte. Eso es lo que necesitas si quieres tener éxito en tu vida.

"Trabajo duro, disciplina, la confianza en ti mismo, el apoyo de los demás y suerte. Eso es lo que necesitas si quieres tener éxito en tu vida"

P. ¿Cómo se maneja el estrés a esta edad?

R. Tengo una familia pequeña, tengo un hijo. Lo excepcional de eso es que su amor hacia ti no está relacionado a tu trabajo y a los resultados que sacas cada fin de semana. A tu hijo no le interesa si pierdes o ganas. Él siempre te ama de la misma manera y quiere la misma atención. Esto actúa como un contrapeso a la carrera profesional.

P. Alemania, uno de los países de la filosofía, nunca abordó el fútbol de manera tan intelectual. Tal vez Ottmar Hitzfeld, un poco. Pero los entrenadores alemanes se han caracterizado más por ser motivadores, por su mentalidad ganadora, como Jupp Heynckes. Hoy hay una oleada de técnicos que cambió eso: usted, Thomas Tuchel, Joachim Löw…

R. El fútbol alemán siempre vivió a través de su mentalidad ganadora. Hemos ganado muchos campeonatos gracias a ello. Aunque no siempre hemos tenido a los mejores jugadores. Teníamos máquinas de mentalidad. La federación alemana (DFB) decidió que el fútbol no podía seguir así [fue después de la Eurocopa del 2000]. Otros países como España o Brasil nos habían adelantado, y debíamos tomar un nuevo camino. La DFB publicó una serie de nuevos requisitos y obligó a los centros de educación futbolística a modificar los contenidos para que los entrenadores obtengan el título. Pero no fue solo eso, también empezaron a controlar que los juveniles de cada club estuvieran siendo formados de esa nueva manera. Así se crearon, poco a poco, los nuevos centros de formación de donde salieron entrenadores como Thomas Tuchel, Hannes Wolf, como yo…

"No tienes que ser profesional o haber ganado la Champions para ser un gran entrenador"

P. ¿Cuáles fueron los frutos de ese cambio?

R. Hoy tenemos una combinación entre jugadores que aún tienen esta mentalidad fuerte y nuevas formas de docencia futbolística. Es importante mantener esta idea desde los comienzos del jugador hasta que sea profesional. Ahora los equipos necesitan documentar y probar lo que están haciendo y cómo están trabajando. A la vez, también necesitas los entrenadores adecuados que piensen en esta nueva filosofía y la transmitan. Eso también es una forma de desarrollo, que como entrenador debes tomar.

P. ¿Cómo ha ganado su credibilidad sin haber sido profesional?

R. No tienes que ser profesional o haber ganado la Champions para ser un gran entrenador. Tienes que haber jugado al fútbol, por lo menos en tu vida, y entender cómo funciona el roce físico que viven los jugadores.

P. Tiene que haber algo más.

"Como entrenador tienes que demostrarles a los jugadores tú puedes mejorarlos"

R. Hay tres componentes. Los resultados, son lo primero, es cierto. Pero también está la empatía: cómo te puedes poner en las botas de los jugadores, cómo te llevas con ellos y cómo los entiendes. Y en tercer lugar no hay que olvidar que los jugadores quieren desarrollarse, ganar títulos, ser más conocidos. Como entrenador tienes que demostrarles que tú los puedes apoyar en este camino. Demostrarles que puedes mejorarlos. A ellos y al equipo. He olvidado una cuarta: los medios. Los medios de comunicación pueden crear una imagen sobre tu personalidad, positiva o negativa. Actúan como un multiplicador de tu personalidad y de tu trabajo. Los jugadores perciben la imagen que los medios dan de ti como entrenador, leen las cosas que dices... Si logras, que sea buena, ellos lo notaran. Es algo esencial hoy en día.

P. ¿Cómo entrena el intelecto de los jugadores, la mejora en la toma de decisiones, la capacidad de reacción?

R. Allí reside el potencial más grande del futbol en general: la velocidad de la toma de decisiones y la rapidez para procesar la información. Físicamente, no hay mucho espacio de mejora, según los estudios científicos del esfuerzo físico de los jugadores. Donde sí podemos mejorar es en el potencial mental. Muchas áreas mentales aún no se utilizan durante el juego. Se trata de aumentar la capacidad de procesar informaciones, seleccionar qué informaciones son importantes y tomar las decisiones adecuadas. ¿Cómo apoyamos nosotros esto? Tenemos dos herramientas tecnológicas de vanguardia: Footbonaut y Helix. Ambas se utilizan para mejorar la visión periférica de los jugadores en el terreno de juego, las reacciones y la concentración.

P. ¿Y en los entrenamientos normales?

R. En el entrenamiento el enfoque es el de variar mucho las situaciones de juego y las maneras de abordarlas, para que los jugadores no se aburran. Elijo tareas que tienen el mismo objetivo, pero con, por lo menos, dos o tres reglas de provocación. Estas reglas de provocación entrenan la agudización de los sentidos, igual que las herramientas tecnológicas. Por ejemplo: estamos entrenando en abrir el juego con los tres centrales y tenemos, más o menos, cuarenta diferentes formas de hacerlo. Las reglas de provocación podrían ser un limitado número de contactos con el balón, o solo poder utilizar un espacio específico para moverse. O a veces si recuperan el balón solo pueden marcar un gol en una zona específica. Siempre tienen que estar atentos a estas reglas. El objetivo es que no sea un simple 11 contra 11 sino situaciones en que los jugadores tienen que procesar muchas informaciones a la vez y actuar de forma adecuada.

P. ¿Cómo se equilibran la ciencia y la tecnología con la parte emotiva y afectiva de los jugadores? Usted prioriza este segundo aspecto.

R. El jugador debe tener el sentimiento de que el entrenador lo hace mejor. No tengo que ir a tomar un café con ellos. Ellos deben sentir que hay alguien que les está enseñando cosas nuevas, que los está desarrollando. Lo que siempre hacemos es entrenar con la pelota. No vamos al bosque a correr. Siempre la pelota. Eso es lo que les gusta a los jugadores. Es un círculo. Si ellos sienten que yo los apoyo tienen ganas de venir a entrenar. El sentimiento positivo se traslada a los partidos y empiezas a ganar, pero si no lo haces, también ayuda, porque aún tienen en su mente esa idea: “No ganamos, pero hay alguien en los entrenamientos que me apoya, que me quiere hacer mejor”.

P. Usted ha comenzado con un 4-3-3 que lo llevó a ganar el campeonato nacional de Alemania con el sub-19 del Hoffenheim. Hoy ha cambiado a un 3-5-2 o 5-3-2, que a veces se transforma en un 3-4-2-1. Muchos entrenadores están siguiendo ese camino. ¿Es la mejor forma de ocupar los espacios?

R. Lo más importante es la clase de jugadores que tienes en tu equipo y cuáles son sus puntos fuertes. Tengo principios básicos e importantes en el ataque y en la defensa que siempre hay que mantener. No importa la tarea en el entrenamiento o el rival al que estemos enfrentando. Tratamos de analizar a los oponentes, pero siempre teniendo en cuenta los puntos fuertes de nuestros jugadores y mis principios básicos. Un ejemplo de estos principios es que el jugador de cara a la portería rival es el que siempre recibe la pelota y quien abre el juego. Siempre intentamos respaldar la circulación del balón a través de la creación de triángulos. También procuramos robar la pelota sin entrar en el uno a uno. Son principios innegociables. Analizamos al oponente y nos preguntamos qué sistema nos permite mantenerlos.

P. ¿Dónde se le ocurren las mejores ideas?

R. En el baño.

P. ¿Algún jugador le dijo que usted estaba loco?

R. Nunca sé completamente si ellos piensan que estoy haciendo cosas raras.

P. ¿Cuáles fueron las ideas más arriesgadas?

R. Me acuerdo de dos ocasiones. Una contra Werder Bremen. Kevin Volland y Mark Uth, que son delanteros, jugaron como laterales. Aquel día alineamos a cinco delanteros en el once inicial. Era mi primer partido y lo hicimos tras dos días de entrenamiento. Empatamos. La otra, cuando era entrenador de los sub-19, en la semifinal del campeonato alemán, utilicé al número 10 como líbero.

P. ¿Cómo maneja el uso del móvil de sus jugadores o de las redes sociales?

R. Doy consejos, pero no prohíbo nada. Intento proteger a mis jugadores. Si acabamos de perder un partido tenso y emocionante, les sugiero que no lo utilicen. A veces, en momentos de muchas pulsaciones, haces un post que al final tiene un efecto negativo. Son algunos consejos que intento dar. Pero el uso de las redes es algo normal hoy. La sociedad las utiliza.

P. ¿Usted las usa?

R. En Hoffenheim tenemos una aplicación donde hacemos análisis de los oponentes, de situaciones de los entrenamientos, de indicaciones. Las subimos a la app y los jugadores pueden entrar con sus móviles y ver los contenidos. Es una forma de utilizar los medios como una extensión del entrenamiento. También les envío mensajes por Whatsapp, es una forma normal de comunicación ya. Puede ser negativo, pero puedes usarlas a tu favor y es lo que intentamos hacer.

P. ¿Cómo es su relación con Pep Guardiola? ¿Visitó sus entrenamientos?

R. No, no he ido a verlo. No nos encontramos. A través de su jefe de scouting en Bayern de Múnich, Michael Reschke, estuvimos una vez en contacto. De vez en cuando intercambiábamos algunas fotos, pero no más que eso. Estoy seguro de que ya nos encontraremos.

P. ¿Sevilla?

R. Ciudad linda, calurosa… No hay nada, nadie me contactó.

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