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Peter Lim y el hundimiento del Valencia

Las erráticas decisiones tomadas desde Singapur y la escasa capacidad resolutiva de los consejeros del magnate y del director deportivo abocan al club al desastre

Aficionados del Valencia piden la marcha de Lim en la previa ante el Celta
Aficionados del Valencia piden la marcha de Lim en la previa ante el Celta Gtresonline

La abultada derrota del Valencia ante el Celta en la Copa resulta un clavo más en el ataúd que espera el cadáver de un club a la deriva deportiva. Con Voro de nuevo como entrenador sin saber si su paso por el banquillo de Mestalla será de manera interina o permanente hasta final de temporada, y con unos jugadores asustados y confundidos que pasan de culpables a víctimas. Prandelli les señaló al grito de “¡fuori!” cuando aún estaba en el banquillo para después, ya fuera del barco, conminarles a que sean ellos los que recuperen al enfermo, que se autogestionen en el caos. Un caos que el dueño del club, Peter Lim, sigue observando desde fuera. El magnate sigue sin pronunciarse, tomando decisiones erráticas desde la distancia, triturando entrenadores y utilizando de escudo a García Pitarch, director deportivo y también en la diana del valencianismo.

En Valencia miran hacia Singapur, esperando respuestas de Lim, inane ante la crisis del club, con la complacencia de los consejeros. Su gestión, iniciada en octubre de 2014, se ha visto marcada por una salida tras otra. Nuno, Neville, Ayestarán desfilaron de la misma manera que el presidente Amadeo Salvo o el director deportivo, Rufete. Ninguno abrió la boca salvo el último en marcharse estas Navidades, Prandelli, quien se liberó de la cláusula de confidencia que impone Lim a los empleados que despide tras renunciar a su contrato.

Prandelli renunció tras sentirse desautorizado y engañado al ver que las promesas en cuanto a fichajes no se cumplían. Él mismo había negociado la incorporación de Zaza, un jugador que finalmente no llegó por "consejeros externos al club, que desaconsejaron su cesión", afirmó el técnico italiano. Desde Italia apuntan que Mourinho fue quien comentó a Lim la poca conveniencia del fichaje de Zaza que apenas ha rendido en el West Ham. La figura del agente Mendes y su catálogo se antoja de nuevo un recurso para Lim pese a los fracasos anteriores.

Del “Lim te queremos” a su llegada al “¡Peter vete ya!” del martes solo han pasado dos años. Lim compró el club a través de la empresa Meriton y aterrizó en loor de multitudes al prometer al valencianismo devolver al club de la capital del Turia a la élite del fútbol europeo. Con el dinero llegado de Singapur iban a regresar a Mestalla las tardes de gloria que también prometieron presidentes como Paco Roig o Juan Soler, igual de capaces que Lim de convencer a una afición que aún sigue creyendo altruistas mesías. 

En pleno hundimiento de su proyecto, lo más cerca que ha estado Lim de Valencia fue la visita que realizó el pasado agosto a Barcelona junto a Jorge Mendes, hombre de su confianza en la parcela deportiva y responsable de un gran número de fichajes desde la llegada del magnate, para vender a Paco Alcácer al Barça por mucho que Layhoon Chan, presidenta y persona de confianza de Lim, negará una y otra vez la salida del canterano. El traspaso de Alcácer, junto al de Mustafi y André Gomes, despertó el recelo del valencianismo, que comenzó a vislumbrar que el proyecto del Valencia no era tal.

Una deuda de más de 300 millones

En estos momentos, el desgobierno del Valencia es total. De los diez consejeros que forman parte de la dirección del Valencia, ocho son del séquito de Lim y no sabe muy bien ni su cometido ni su capacidad de decisión. Anil Murthy, que ha hecho carrera como diplomático en Singapur, ha sido el último en llegar para ocupar el cargo de Consejero Ejecutivo. Encargado a su vez del área de comunicación, es el único de los asiáticos presentes en el Valencia que habla castellano. La primera intervención pública de Murthy fue el pasado sábado para recriminar a Prandelli su dimisión. “En tres meses ha conseguido seis puntos”, dijo deslegitimizando la labor del técnico italiano.

Los 95 millones más una posterior ampliación de capital de 100 más otorgan a Lim el 81 % del accionariado.

El Valencia es 17º en Liga con tan solo 12 puntos.

Algo más de dos años y muchas cosas han pasado desde que Lim comprara el Valencia. Los 95 millones de euros más una posterior ampliación de capital por un total de 100 millones más, le otorgan el 81 % del accionariado. Para bien o para mal, Lim es el dueño de la finca y no parece ser capaz de reparar la situación del Valencia. La presente crisis deportiva y la desamortización de la plantilla, de la que se ha vendido a los mejores activos —Otamendi, Gomes, Mustafi o Alcácer por más de 150 millones— para incorporar jugadores con escaso recorrido y con unos resultados discutibles. 

Si el presente es incierto, el futuro se antoja oscuro a pesar de la contundencia de Layhoon en sus mensajes. “Somos gente seria. Cumplimos lo que prometemos. En Valencia hay que repetir las cosas 100 veces”, dijo tres semanas atrás la presidenta. Entre las promesas no firmadas está la conclusión del nuevo estadio, que tenía que estar terminado para el año del centenario, en 2019. El traslado al nuevo Mestalla solo se acometerá si la entidad es capaz de generar recursos para concluir las obras. Algo complicado a partir del próximo verano cuando el Valencia, después de tres años de carencia, tendrá que comenzar a amortizar la deuda de más 300 millones de euros en un plazo de 12 años a razón de unos 30 millones anuales. Una losa más para el club, cuya afición ya no cree en el lejano Lim y quiere que el magnate de Singapur invierta en el club o que lo ponga en venta.

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