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McLaren quiere cargarse a su jefe

Los principales accionistas de la escudería litigan con su patrón, Ron Dennis, para prescindir de él

Ron Dennis. Ampliar foto
Ron Dennis. REUTERS

Ron Dennis, el hombre que en los últimos 35 años ha compartido protagonismo con la ilustre lista de pilotos que han ido desfilando por McLaren, está a punto de ser desposeído de su cargo como presidente y consejero delegado del holding, el final más triste y despiadado para el principal motor que convirtió un equipo de carreras en un imperio. A lo largo de los últimos meses, Dennis ha mantenido un conflicto directo con los principales accionistas del grupo, que poseen un paquete que ronda el 75% del total, y que parecen haberse salido con la suya: todo apunta a que el ejecutivo perderá sus poderes y capacidad de decisión a final de año, cuando expire su actual contrato, que no será renovado.

La división accionarial de la compañía se ha ido enmarañando en los últimos años. Dennis, que estuvo cinco años apartado de la división de carreras y que regresó en 2014, lo hizo con el 25% del pastel, mientras que el resto se lo reparten el magnate saudí Mansour Ojjeh (25%) y el fondo bareiní Mumtalakat (50%). Desde que volvió a hacerse con los mandos de la escudería, Dennis no se ha cansado de repetir que conoce la fórmula para devolver a McLaren a la posición preponderante en la que por historia y músculo merece estar. Sin embargo, todo pasaba por encontrar una fuente de ingresos que estuviera a la altura de un desafío como ese, pero esa entrada de capital nunca llegó a producirse.

La entrada de capital que requería el plan de Dennis para devolver a la escudería a una situación preponderante no se ha producido

Sin esa baza tan importante, este exmecánico obsesionado con la imagen y la pulcritud ha pasado de ser visto como el capitán del proyecto a ser considerado como un lastre, circunstancia que ha provocado la reacción de las demás fuerzas dentro del conglomerado de empresas, que pretenden apartarle completamente. Al enterarse, el británico lanzó una oferta de adquisición de acciones de la mano de un consorcio chino, con el que había conseguido reunir cerca de 1.900 millones de euros. La operación no se llevó a cabo por la negativa de la parte vendedora, decidida a prescindir de su jefe.

Según Sky News, Dennis intentó el viernes a la desesperada detener su salida forzada, y recurrió a la Corte Suprema, en Londres, que a pesar de ello no intervino en lo que considera una disputa entre socios. Así las cosas, no sería de extrañar que la cara más visible en la historia de McLaren —con el permiso de Ayrton Senna— salga por la puerta trasera después de toda una vida dedicada a manejar la segunda marca más universal de la Fórmula 1, histórico contrapoder de Ferrari. Llegado el momento de su destierro, habrá que ver qué ocurre con el 25% de las acciones que posee el empresario de Woking (Gran Bretaña), y si el acuerdo firmado en su momento le obliga a vendérselas al resto de propietarios, que de este modo podrían hacer y deshacer a su antojo.

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