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El tridente modifica el estilo del Barça

Tostão, Balbo y Sosa coinciden: el equipo azulgrana busca espacios y no tanto pase en corto como antes

Neymar, Suárez, Messi y Arda, celebran un gol en Granada. Ampliar foto
Neymar, Suárez, Messi y Arda, celebran un gol en Granada. EFE

El año pasado Messi, Neymar y Luis Suárez reventaron las estadísticas en su primera temporada como delanteros del Barça: 122 goles, una cifra que les encumbró como uno de los mejores tríos de la historia, circunstancia que seguro han comentado en su particular WhatsApp. El tridente del Barça ha expandido este curso su voracidad goleadora. A falta de la final de la Copa del Rey, el próximo domingo ante el Sevilla, el argentino (41 goles), el brasileño (30) y el uruguayo (59) coleccionan 130 dianas, una montaña de goles que ha matizado el juego del Barça. La pelota ya no duerme tanto en la medular, que se ha convertido a menudo en zona de tránsito a fin de que el balón llegue lo más rápido posible a Messi o Neymar, armadores al mismo tiempo del remate final del Pichichi Suárez.

“El Barça hizo un cambio en su manera de jugar”, afirma el brasileño Tostão, campeón del mundo en México 70. “El fútbol azulgrana estuvo determinado en parte por los fichajes de Suárez y Neymar, sobre todo del brasileño, que es un jugador muy vertical”, prosigue. “Antes, el Barcelona daba pases y pases y sus jugadas eran en corto; ahora se ven balones que buscan el espacio. Y lo hacen porque tienen jugadores como para hacerlo. Hasta Messi juega balones en largo para Neymar”, completa Tostão.

Abel Balbo, que disputó tres mundiales con Argentina (1990, 1994 y 1998), coincide con Tostão: “El juego del Barça se ha vuelto más vertical respecto a su tradición, pero es algo lógico”, explica el exdelantero de la Roma. “El juego cambia obligatoriamente cuando tienes a esas tres bestias arriba. Si en vez de tener a esos tres delanteros tuvieras a tres centrocampistas se hubiese jugado de otra manera. Quizás como antes”.

El Barça tiene ahora dos maneras de atacar; antes solo contaba con sola. Eso ha sido una evolución en su juego

Tostão

En la temporada 2012-2013, cuando el Barcelona jugaba al son de Xavi, el centrocampista internacional era el dueño de la pelota en su equipo. El 6, desde el callejón del interior derecho, fue el líder en la tabla de acciones totales o acciones en las que participa en la Liga: 3.188. Iniesta, el otro volante, situado a la izquierda, figuraba en la cuarta posición con 2.621. A partir de Luis Enrique, el balón se mudó de zona: el curso pasado, Messi lideró la estadística con 3.294 participaciones. Y Rakitic, el heredero del Xavi, figuró en la sexta posición (2.128). Algo similar ha pasado esta temporada: el croata ha ocupado la octava posición (2.253) e Iniesta la novena (2.184) en una tabla liderada por Busquets (2.841), seguido por Neymar (2.800), mientras el cuarto era Messi (2.526). El estilo de juego de La Masia ha perdido peso.

“El Barça tiene ahora dos maneras de atacar; antes solo contaba con sola. Eso ha sido una evolución en su juego”, asegura Tostão. “Tampoco es que ahora jueguen al pelotazo", interviene el uruguayo Rubén Sosa, exjugador del Zaragoza, Inter y Lazio. “El Barça sigue haciendo goles con más de 20 toques en una jugada; lo que pasa es que cuando tienes a esos tres arriba planteas el partido para que ellos marquen. Además, quieren jugar siempre”, añade Sosa. Messi y Neymar han jugado 48 partidos cada uno y solo han sido sustituidos en dos, mientras Suárez ha disputado 52 y nunca ha salido reemplazado. El año pasado, el único que contaba con ese privilegio era el 10 —lo cambiaron una vez—, mientras que Neymar salió 14 veces por 16 de Suárez.

“Ellos no solo quieren jugarlo todo, sino que quieren hacerlo al máximo de intensidad y marcar la mayor cantidad de goles que puedan. El Barcelona no tiene a ningún suplente; antes, por lo menos disponía de Pedro. Jugar todos los partidos y, además, a la velocidad y con la intensidad con la que lo hacen, te desgasta seguro. Puedes ser un dotado físicamente, pero todo tiene un límite”, subraya Tostão. Sosa coincide. “El entrenador tiene que ser hábil. Es obvio que siempre tienes ganas de jugar y de hacer goles, pero si el jugador se enfada cuando lo sacas, que se cabree y mire mal, pero tiene que entender que no es un robot”, dice el charrúa. Balbo, en cambio, no coincide: “Yo los haría jugar siempre; cuando están ellos es muy difícil que el Barça pierda. Los jugadores buenos tienen que jugar siempre”.

Luis Enrique dice saber lo que hace. “No os preocupéis, yo controlo. Tenéis que fiaros de mí", concluye el técnico del Barça.

Neymar renovará pese a su rendimiento

“No ha sido mi mejor temporada”. Neymar ha admitido a Globoesporte.com que el actual no ha sido su mejor año en el Barça, al menos a título individual, porque “colectivamente estoy contento por haber ganado la Liga y el domingo competiremos por la Copa”. “Yo siempre quiero ser mejor cada día”, añadió el brasileño, que ha contado 39 goles cuando en la anterior marcó 38. “Es doloroso no poder disputar el título de la Champions, y más sabiendo que podíamos”, añadió el brasileño del Barça. “Felicito al Atlético y al Madrid”.

Acabada la temporada, y una vez cierre el ejercicio económico —muy pendiente de la masa salarial—, el Barcelona anunciará la renovación de Neymar. El delantero podría ampliar su acuerdo hasta el año 2021 o 2022 y su cláusula de rescisión aumentaría a unos 200 millones de euros.

El club azulgrana también aspira a llegar a un acuerdo para mejorar el contrato de Busquets, futbolista que cuenta con importantes ofertas, sobre todo una del Paris Saint Germain. También se podrían revisar los acuerdos con Rakitic, Luis Suárez y Sergi Roberto.

La plantilla reanudará hoy los entrenamientos después de gozar ayer de una jornada de descanso. Luis Enrique aplica en la Copa la terapia de la Liga.

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