Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Deportivo, un juez en plena guerra civil

El equipo gallego recibe al Madrid dentro de una dinámica de reproches en la que entra hasta el entrenador

Víctor Sánchez, durante una rueda de prensa.
Víctor Sánchez, durante una rueda de prensa.

El Real Madrid buscará sostener sus opciones de alzar la Liga en un polvorín sobre el que se dirime una de las guerras civiles más crudas sostenidas en un club de la Liga española en los últimos años, no por su gravedad, que las ha habido muchas peores, sino porque es de las más aireadas: todos los códigos han saltado por los aires y en el Deportivo los disparos salen del vestuario en un fuego cruzado que casi convierte en anécdota el éxito de la continuidad del equipo en Primera.

En lo que se refiere al ambiente negativo, quiero dar las gracias a los que habéis sido ácidos y destructivos hacia mi persona"

Cada andanada que parte de la caseta resuena más que la anterior. Y pocos son los que se callan. “Ha habido futbolistas que no han querido entrenar ni jugar”, denuncia el zaguero Arribas, que no tiene dudas en señalar a quien prendió la mecha y a quien no la apagó: “Luisinho tiene problemas con todos. Debió haber salido del club y no fue así. Provocó todos los líos”. El entrenador Víctor Sánchez del Amo fue incluso más allá sobre el futbolista luso. “Tratamos de convencerle y darle oportunidades, pero me amenazó diciendo que si no jugaba iba a generar problemas”. Antes, reveló el técnico, Luisinho había generado una pelea en la caseta en la que Lux acabó golpeado en la espalda a tres días de iniciarse la Liga. No hay mayores detalles, sin embargo, sobre cual fue la respuesta que recibió del club tras darle a conocer esos hechos porque tras un monólogo de tres cuartos de hora para hablar de los conflictos internos en su equipo no admitió cuestiones que no fuesen las referidas al duelo contra los blancos, que resolvió con tópicos.

Víctor quiso enfocar las dudas que quedaron en el ambiente de la rueda de prensa hacia su discurso. “Ya tenéis toda la información”, espetó a los periodistas como argumento a su negativa a despejar incógnitas. Una de ellas tiene que ver con su relación con la directiva y en especial con los responsables de la parcela deportiva, que antes de su llegada manejaban otra idea para ocupar el banquillo. Víctor fue una apuesta del presidente Tino Fernández, bendecida de inicio por una afición que le respetaba por su pasado de corto en la mejor etapa del club.

Mala segunda vuelta

El adiós de Manuel Pablo

Manuel Pablo, en la ciudad deportiva del Deportivo.
Manuel Pablo, en la ciudad deportiva del Deportivo.

Entre todo el marasmo, el final de Liga en Riazor pondrá el epílogo también a una carrera deportiva memorable, la de Manuel Pablo, que cumplidos los 40 años jugará sus últimos minutos en una trayectoria de 441 partidos en el fútbol profesional, 13 con la selección y el orgullo de haber superado una dantesca lesión que puso en peligro su carrera hace quince años, cuando estaba en la cima y era codiciado por los mejores clubes del continente, entre ellos el Real Madrid. El capitán del Deportivo, que tiene vocación de convertirse en entrenador, seguirá en el club blanquiazul en una faceta todavía por confirmar.

Pero, novel en los banquillos, ha fracasado en la lidia de una situación que quizás hubiese superado al más experto: “Es peligroso tener dentro del vestuario a este tipo de jugadores porque el rendimiento está en riesgo y nos jugamos mucho”, apuntó tras señalar también a Lopo, del que apuntó que tuvo un comportamiento “bipolar”: “Dependía de si él veía que iba a jugar o no”. Y lanzó un lamento sobre la actitud de sus superiores en el mercado de invierno: “De los 10 equipos que se reforzaron, ocho mejoraron en la segunda vuelta”. El Deportivo, que tenía el segundo menor tope salarial de la Liga, sumó 27 puntos en la primera vuelta y lleva 15 en la segunda. En enero tan sólo incorporó a Pletikosa, un veterano meta croata que apenas ha contado.

Todos estos conflictos cruzados ponen en duda la posición del entrenador y su continuidad, también el rendimiento del equipo en los últimos cinco meses, en los que no extrajo fruto de una propuesta futbolística que se forjaba a partir de una férrea defensa y la búsqueda de balones al espacio sin que la medular pesase en la construcción. La directiva tomará decisiones la próxima semana y tanto Lopo, que acaba contrato, como Luisinho y Víctor dejarán el club. En todo caso, el técnico madrileño siente que habrá crecido como profesional y quiso dejar un mensaje de estima a los medios de comunicación. “En lo que se refiere al ambiente negativo, quiero dar las gracias a los que habéis sido ácidos y destructivos hacia mi persona. No me ha afectado a nivel personal y se genera una capacidad de aprendizaje brutal”.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información