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Gales-Inglaterra: final anticipada

Twickenham acoge el gran pulso del torneo cinco meses después del fiasco mundialista local ante el XV del Dragón

Entrenamiento de la selección inglesa de rugby.
Entrenamiento de la selección inglesa de rugby. REUTERS

Tres minutos por jugar, tres puntos abajo y golpe de castigo en el campo del rival, amenazante en el templo inglés tras remontar un déficit de 12 puntos con un sinfín de lesionados. Los focos de la historia eran para Chris Robshaw, el capitán encargado de liderar la victoria inglesa en su Mundial. En un acto de valentía para sus defensores, de imprudencia para sus críticos, rechazó la patada el empate en busca del ensayo. Era la semana del Inglaterra-Gales más importante de la historia, y el XV del Dragón empujó como nunca para asegurar la victoria que, siete días más tarde, convertiría a los ingleses en el primer anfitrión apeado de una fase de grupos. Con la corona del Seis Naciones en juego, la incrédula Twickenham acoge esta tarde otro duelo entre dos vecinos de historia.

Inglaterra defiende su registro inmaculado de tres triunfos en las primeras tres jornadas ante un rival que suma dos victorias y un empate. Si Gales se impone, se colocaría líder a falta de sellar el triunfo final en un choque asequible ante Italia. Mientras, un triunfo inglés eliminaría al XV del Dragón de la ecuación y mantendría sus opciones de Gran Slam (ganar todos los encuentros) antes de visitar París el próximo sábado. Con opciones meramente matemáticas quedaría Francia, si se impone mañana a Escocia, pues necesitaría recuperar a los ingleses una diferencia de 54 puntos.

El seleccionador del XV de la Rosa, Eddie Jones, habla de una “nueva Inglaterra” para distanciarse del fiasco de sus predecesores. Lejos de pedir a sus pupilos venganza, el australiano opta por el olvido. “No puedes estar en el deporte de alto nivel si llevas equipaje. Si necesitamos eso para motivarnos, he hecho mal mi trabajo esta semana”. El técnico ha mantenido el tono beligerante que planteó ante Irlanda defendiendo la relación de Inglaterra con Gales como “hermano mayor y hermano pequeño”.

El hermano pequeño es la bestia negra reciente de los ingleses. Además del fiasco mundialista, Gales abrasó (30-3) al XV de la Rosa en la jornada final de 2013, arrebatándole el torneo y sus esperanzas de Grand Slam. Inglaterra apenas suma un título desde 2003 y ha terminado en segunda posición en los últimos cuatro años. “Lo que más miedo me da es repasar mi carrera y no haber ganado nada sustancial. La nueva generación está tranquila, tienen tiempo en sus manos, pero a nosotros se nos acaba”, explicaba el capitán Dylan Hartley.

El juego en la melé se presenta decisivo tras la falta de disciplina de los ingleses en septiembre. Jones ya ha tildado la labor galesa en la melé de “ilegal”. Mientras, sus rivales han señalado las fallas del delantero inglés Joe Marler. La responsabilidad arbitral será para el sudafricano Craig Joubert, que vuelve a Londres tras su espantada en el Escocia-Australia. Con el oval en movimiento, los ingleses esgrimen la exuberancia de Billy Vunipola en la tercera. Por su parte, Gales se agarra a su músculo en la trasera con George North y Jamie Roberts.

El neozelandés Warren Gatland se mide a Jones en un duelo de técnicos que no lograron competir con sus países cuando eran jugadores, ambos tipos duros. Mientras a Jones se le presume el éxito en el largo plazo, resultado de la fidelidad de los pupilos que superan su permanente prueba mental, Gatland es un técnico de resultados inmediatos, como ganar el Grand Slam en su primer año con Gales (2008). Contará con el regreso del medio-melé Rhys Webb, incluido en la decena de lesionados galeses durante el Mundial. Eso sí, desde el banquillo. La titularidad la conserva Gareth Davies, uno de esos secundarios que brilló con luz propia cuando nadie lo esperaba. Él anotó el ensayo que cambió el guion de aquella noche otoñal en Twickenham; el instante en que la fiable Inglaterra se precipitó al vacío.

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