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Twickenham absuelve a Inglaterra

El XV de la Rosa destrona a Irlanda (21-10) en su regreso a la catedral tras el fiasco mundialista

El inglés Mike Brown (en el suelo) tras conseguir un ensayo.
El inglés Mike Brown (en el suelo) tras conseguir un ensayo. AP

Han pasado 21 semanas desde que Australia hiciera de Inglaterra el primer anfitrión apeado de un Mundial en la fase de grupos. Se ha transformado el XV de la Rosa, necesitado de dominar su patio trasero antes de asaltar el mundo. Su nuevo técnico, el australiano Eddie Jones, dice que ya entiende por qué le cuesta tanto a los ingleses dominar el Seis Naciones, que palpa ese odio tradicional del resto de socios. Por eso su receta es la vuelta al pragmatismo, restaurar la confianza de las victorias por encima del estilo. Su selección ha sumado así su tercer triunfo en tres partidos en su regreso a Twickenham y ha destronado definitivamente a Irlanda.

Comenzó bien el vigente bicampeón, coherente a sus virtudes: patada alta para provocar un error del rival, golpe de castigo a favor tras ganar la melé y tres puntos para Sexton. No pudo repetir el guión a menudo, buscando la precisión de su apertura y la calidad de Murray para la patada alta. Las escasas tentativas aéreas encontraron al receptor más fiable, el zaguero Brown, y no testaron la confianza de Ford o Nowell.

No le convenía a Irlanda el riesgo del juego a la mano ante un rival brillante en provocar pérdidas, un destino ineludible. Dominaba Inglaterra con un Billy Vunipola mayúsculo que supo aprovechar los problemas en la tercera visitante, obligada a alinear al debutante Van der Flier. El resto de su engranaje defensivo resistía con mérito las embestidas locales hacia el ensayo, que rozó el capitán Hartley. Los ingleses, acostumbrados a rentabilizar el error ajeno, apenas lograron sumar seis puntos en el primer acto cuando les tocó crear.

Tras el descanso, la agresividad de su técnico se volvió contra los locales. Jones había asegurado durante la semana que los padres de Sexton, con un historial de conmociones cerebrales, estarían preocupados este sábado. Se sintió legitimado Haskell para asestarle un placaje cerca del cuello a Murray que le mandaría diez minutos al banquillo y aprovecharon la superioridad los irlandeses, que rechazaron tres puntos sencillos y acabaron endosando a los ingleses su primer ensayo del torneo. El autor fue el propio Murray, felizmente recuperado.

Escocia evita la cuchara de madera

Mientras, Escocia se libró en Roma de la Cuchara de madera, deshonor que tendrá difícil evitar Italia. El zaguero Stuart Hogg decidió para el XV del Cardo asistiendo a los ensayos de Barclay y Seymour. Los visitantes despegaron pronto en el marcador (3-14) y resistieron sin apuros el intento de remontada de Italia, que se acercó a seis puntos con la marca de Fuser antes de que su rival ampliara el resultado final (20-36).

Rozaba el punto de no retorno Inglaterra, cuatro abajo y en inferioridad, pero supo recortar distancias con una patada de Farrell. Tampoco amagó con un daño mayor Irlanda, forzada de nuevo a las pérdidas cuando volvió la igualdad. El avant de Sexton, aquejado por un placaje contundente, desembocó en el primer ensayo inglés. Los locales continuaron la ruptura de Borwn gracias a Ford y Farrell; ventajas de tener dos aperturas en el campo. Con la defensa irlandesa fracturada, Watson anotó a placer desde el ala izquierda.

Sin la ayuda de las circunstancias, no tenía argumentos Irlanda. A la larga, un partido de defensas se lo lleva el que menos exige a la suya, así que el dominio territorial inglés logró réditos. Los fabricó Vunipola, habilidoso en el maul para disolver la plataforma en superioridad y facilitar el sprint final de Brown hacia el a la contraria. No tendría gasolina para bascular Irlanda y Farrell, que había marrado dos patadas asequibles, convirtió la transformación que rompió definitivamente el marcador.

Arriesgó el campeón y amagó con un rápido regreso a la contienda. Henshaw, el sujeto más reseñable de su trasera, saboreaba la marca hasta que el oportuno placaje de Nowell le impidió posar el oval. No entregó sin sudor su corona Irlanda, incapaz a la postre de asegurar un saque de touch junto a la morada rival o de rentabilizar una nueva superioridad. Recuperada la etiqueta de anfitriona, Inglaterra se jugará el torneo ante Gales, arquitecta de aquel otoño aciago.

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