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El rechazo ciudadano tumba la candidatura olímpica de Hamburgo

Los habitantes de Múnich ya renunciaron hace dos años a organizar los Juegos de 2022

El alcalde de Hamburgo tras la victoria del 'no'.
El alcalde de Hamburgo tras la victoria del 'no'.

De nada sirvieron las promesas de que esta candidatura sería distinta. Los impulsores de Hamburgo 2024 aseguraban que querían organizar unos Juegos Olímpicos austeros y transparentes. Pero los ciudadanos dijeron no. Los opositores al proyecto ganaron el referéndum el domingo por un escaso margen, pero suficiente para acabar con las posibilidades de que Alemania vuelva a ser sede olímpica cuatro décadas después de que lo fuera Múnich.

La consulta fue un éxito de participación. Acudieron a votar más de la mitad de los 1,3 millones de ciudadanos convocados. De ellos, un 51,6% se pusieron del lado de los que consideraban que la ciudad tiene otras prioridades que un proyecto que costaría, según los planes del Gobierno de esta ciudad-Estado, unos 11.200 millones de euros y que tendría unos ingresos de 3.800 millones. La diferencia, unos 7.400 millones, debería ser cubierta por las administraciones local y federal.

El golpe al proyecto olímpico no es el primero en Alemania. Hace dos años, un referéndum similar arrojó en Múnich un resultado muy parecido: victoria del no por la mínima. Al igual que en 2013 en Baviera, los ciudadanos de Hamburgo se oponen a una iniciativa respaldada por la élite política y económica del país. De los partidos con representación parlamentaria, tan solo los poscomunistas de Die Linke (La Izquierda) se oponían.

“Habría deseado otra decisión. Pero el resultado es claro y hay que aceptarlo”, señaló el muy activo alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, que soñaba con que la organización de unos Juegos Olímpicos le catapultara en el Partido Socialdemócrata a tareas más altas en la política federal.

Pero los habitantes de la segunda mayor ciudad de Alemania no han escuchado las recomendaciones de sus líderes. Creen que en una situación como la actual, con más de un millón de refugiados que llegarán este año al país, no conviene desviar fondos para organizar actos suntuarios. Las amenazas a la seguridad que han dejado al descubierto los atentados de París del 13 de noviembre o la cancelación unos días más tarde del amistoso Alemania-Holanda en Hannover tampoco han servido de ayuda. Y los casos de corrupción en la FIFA o en la concesión del Mundial de Fútbol de 2006 también han dado fuerzas a los contrarios a Hamburgo 2024, proyecto que se anunciaba con el lema de “solo ocurre una vez”.

La candidatura de Hamburgo acabó con las posibilidades de Berlín para organizar los Juegos de 2024; y el no de sus ciudadanos cierra el camino a unos Juegos alemanes, después de los de Berlín de 1936 y los de Múnich de 1972.

Hamburgo deja vía libre al resto de candidatas —Los Ángeles, París, Roma y Budapest— para los Juegos de 2024, con la ciudad francesa y la de Estados Unidos como grandes favoritas. Ninguna de estas cuatro ciudades va a seguir el ejemplo alemán de preguntar a sus ciudadanos si quieren un proyecto de esta magnitud.

El no consecutivo de Múnich y de Hamburgo deja la sensación de que una parte importante de la población rechaza cada vez con más fuerza estos megaeventos. "Tenemos que aceptar el voto ciudadano. Simplemente, los Juegos Olímpicos y Alemania no hacen buenas migas en este momento”, se lamentó el presidente de la Asociación de Deportes Olímpicos de Alemania, Alfons Hörmann.

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