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Un regalo de Reyes para Lee

El coreano, origen de la sanción de la FIFA, reaparecerá en enero con el Barça

Lee junto a Neymar en una foto bajada de su Facebook. Ampliar foto
Lee junto a Neymar en una foto bajada de su Facebook.

Apareció en Barcelona en septiembre del año 2000, después de ser descubierto por Albert Puig, exsecretario técnico del fútbol base del Barça, durante una Copa Danone que se disputó en Sudáfrica. Llegó Lee, tomó la pelota y le colgaron la etiqueta del “Messi de Asia” porque nació en la provincia de Gyeonggi, en el noroeste de Corea del Sur, y sus jugadas evocaban a las del niño Leo. Quienes le veían jugar cada semana en la ciudad deportiva del Barcelona no tenían duda: era un jugador especial. Los técnicos del fútbol base azulgrana apostaron decididamente por él: le ataron en corto: ficharon a su hermano, Seung Jun, buscaron la manera de contratar a su padre para disimular un cambio de residencia y trampear la ley, le pagaron a la familia vuelos de ida y vuelta a Seúl, se hicieron cargo del piso donde vivían y, de acuerdo con la federación coreana, le enseñaron a jugar al más puro estilo Barça.

 “Era el típico niño que cogía la pelota y no la soltaba, pero tampoco había quien se la quitara”, reconocen los que le vieron aterrizar en el Barcelona. Hoy ya no; su juego ha cambiado. Ahora sigue siendo descarado y valiente, pero según los que le han visto crecer, su evolución es evidente. “Va a llegar, no sabemos hasta donde, pero lejos”, sostienen en el fútbol base del Barcelona. Le esperan en enero próximo, de vuelta de Corea, donde está jugando con su selección. Será entonces cuando podrá volver a jugar con el Barcelona. Lee cumple 18 años el 6 de enero y la legislación de la FIFA le permitirá ser inscrito en el juvenil A del Barcelona.

Cumple 18 años el 6 de enero y la legislación de la FIFA le permitirá ser inscrito en el juvenil A del Barcelona

 “Por su calidad, seguramente podría jugar con el B, pero queremos protegerle”, sostienen en el club. Lleva sin ponerse la camiseta azulgrana desde que prosperó la denuncia anónima ante la FIFA —el Barça sospecha del Madrid y de Japón— y el máximo organismo le prohibió jugar con ficha del Barcelona a él y a sus compatriotas Jang y Seung, a los franceses Chendri y Ruiz, al holandés Adekany, al norteamericano Lederman, al camerunés Patrice y al japonés Take.

A Lee no le asustaría, seguramente, jugar en Segunda B porque es un tipo de carácter, hasta el punto de que cuando se le comunicó que no podía competir por la sanción de la FIFA su respuesta a los interlocutores del Barcelona fue contundente: “Si no puedo jugar en el Barça dejo el fútbol”. Nunca fue fácil gobernarle. En uno de sus primeros partidos con el Barcelona, mandó callar a los padres del equipo rival, lo que motivó una reprimenda de su entrenador, Fran Sánchez, y que al día siguiente tuviera que pasar por el despacho del director de La Masia, Carles Folguera. No fue la primera ni la última vez. Travieso y en ocasiones algo chulesco dicen que sólo se parece a Messi en el talento. “Leo era mucho más tranquilo y respetuoso que él”, recuerdan los veteranos del fútbol formativo azulgrana.

Lee, que ya es una figura mediática en su país, generó un problema histórico al Barça como origen de la sanción de la FIFA, y ahora en el club esperan que termine siendo una solución de futuro en el campo. A la que acabe de jugar con su selección, se tomará vacaciones en su país, para regresar con la familia como regalo de Reyes, dispuesto a jugar con el Barcelona. Hoy le está prohibido regresar a La Masia. Aguardará. El padre de Lederman, en cambio, se plantea recurrir al TAS por no poder jugar ya en el Barça.

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