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Ancelotti, un sabio en el huracán

El italiano exhibe serenidad al frente de un Madrid que casi siempre parece amenazado por la crisis

El clásico Barça-Madrid Ampliar foto
Ancelotti, en el entrenamiento del Madrid EFE

Carlo Ancelotti lleva clavada una media sonrisa en la cara desde que ganó la Décima. Desde agosto le ven entrar a Valdebebas cada mañana sonriente, discreto, claro. Se enteró de que el club no renovaría a Khedira ni ficharía a Arturo Vidal, como había sugerido, y se mostró animado. Supo que Di María se iba al Manchester contra su parecer, pero recuperó el gesto afable. Le informaron de que habían fichado a James y no advirtieron alteración en su mohín de paz. Tampoco cuando le anunciaron que venía Kroos. Ni cuando le dijeron que Alonso, su querido lugarteniente, sería traspasado al Bayern, el entrenador del Madrid perdió el talante sereno.

La semana pasada el presidente Florentino Pérez convocó una conferencia para advertir de que los medios de comunicación persiguen la "autodestrucción" del madridismo. El mandatario criticó que procurasen influir en el entrenador para que dejara a Gareth Bale en el banquillo. Cada vez que se lo recuerdan, Ancelotti suelta una risita sorda. En el clásico de hoy, por supuesto, jugarán Bale y diez más.

Arrigo Sacchi, que fue director deportivo del Madrid entre 2003 y 2005, cree que Ancelotti es el entrenador ideal para el club de Chamartín. “Cuando Carlo dirigía al Milan, en 2002, pidió un defensa”, recuerda. “Y un día me llamó y me dijo: ‘¡Me han fichado a Rivaldo! ¿qué hago?’. ‘¡Ponlo a defender!’, le dije [carcajada]. Él está acostumbrado. Trabaja para el club, es siempre proactivo, siempre juicioso y sus espaldas son anchas. El Madrid tiene un presidente fantástico. Un crack que cambió la historia de un club que estaba muriendo. Pero como todos los genios también es un poquito complicado. Florentino es muy inteligente y sabe que Ancelotti es una pareja fantástica. Para mí, forman la pareja ideal. Porque Carlo podría relajarse. ¡Pero con Florentino no te relajas más!”.

Nacido en Reggiolo en 1959, Ancelotti es el único entrenador que ha ganado cinco Copas de Europa: tres como técnico y dos como jugador. A simple vista, su aire de campesino distraído no invita a imaginar dones excepcionales. Fue el propio Sacchi quien supo detectar su talento y explotarlo como nadie cuando le fichó para el gran Milan. “Cuando jugamos la semifinal de Champions contra el Madrid, en 1989”, recuerda el maestro; “el martes de la víspera Albertini le rompió el tobillo a Evani, y tuve que cambiarlo. En ese momento Rijkaard jugaba como defensa: podía adelantarlo. Podía poner a Gullit como media punta y a Donadoni como extremo. Podía hacer muchas cosas. Preferí adelantar a Rijkaard, situar a Costacurta en su lugar y a Ancelotti en el puesto de Evani. Me podrían haber dicho: ‘¡Tú estás loco!’ Carlo no tenía una sola característica de Evani. Ni velocidad, ni rapidez, ni experiencia alguna como interior izquierda. Yo confié solo en su inteligencia. No sabía si jugaría bien o mal pero sabía que él estaba donde debía... Pues bien, Carlo marcó el primer gol contra el Madrid”.

“Florentino es un genio. Y sabe que Carlo es su pareja ideal”, observa Arrigo Sacchi

Sacchi cambió la historia del fútbol entre 1987 y 1991. Convertido al madridismo, ahora se muestra preocupado ante el juego intermitente del equipo que afronta el clásico del Camp Nou. “En estas situaciones Ancelotti es un mago”, avisa el técnico. “Tiene inteligencia, paciencia... todas las virtudes del hombre sabio. Y conoce muy bien su trabajo”.

Ancelotti asiente: “La paciencia forma parte de mi personalidad. Este ambiente me ha ayudado a aumentar la paciencia. Algunos me dicen que tengo una paciencia ilimitada. Pero hay límites. Me encuentro bien, me he encontrado bien y estaré bien. En este mundo lo más importante es tener la cabeza fría: en mi relación con la prensa, con el club y con los jugadores. Sobre todo para afrontar este tipo de partidos. Y después una confianza total: un pensamiento que casi siempre es positivo. Aunque no tengamos una buena racha”.

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