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“La defensa falló en el primer tiempo”

Cadenas lamenta el desorden en la retaguardia: “Teníamos armas y juego para ganarles”

Manolo Cadenas, en el partido ante Francia.
Manolo Cadenas, en el partido ante Francia. EFE

La historia es reincidente. Pasan los años y él sigue ahí, con esas entradas profundas y ese pelo blanquecino que se han convertido en una pesadilla recurrente para España. “El balonmano se decide por detalles y hoy la diferencia la ha marcado un hombre: Thierry Omeyer”. Con el polo abierto y una cadena dorada pendida del cuello, como quien se acaba de levantar y poner la cafetera en marcha, el técnico francés Claude Onesta quiso subrayar la actuación de su portero, soberbio en la franja decisiva del partido. “Ha tenido un día extraordinario, ha decidido”, continuó su colega Manolo Cadenas.

"Teníamos una gran oportunidad para vender el balonmano", se lamentó Aginagalde

Moderado en el discurso, el preparador leonés apuntó sin embargo a otro factor aún más determinante. A los 18 goles que encajaron los Hispanos en el primer acto. “Nuestra defensa en el primer tiempo no estuvo acertada. Así como en el segundo tiempo corrimos y recuperamos balones, en el primero la defensa estuvo muy poco activa, descolocada. No fue un problema de sistema, sino que sencillamente no encontrábamos el punto atrás, perdimos el sitio”, señaló Cadenas, que de forma paralela lanzó flores a una generación francesa que en los últimos 15 años ha conquistado tres Mundiales (2001, 2009 y 2011), tres Europeos (2006, 2010 y 2014) y dos oros olímpicos (2008 y 2012). “Ganarles siempre es muy complicado, pero teníamos armas y juego para poder hacerlo. Es uno de los mejores equipos de la historia del balonmano, si no el mejor”, dijo.

Intentó el entrenador español evitar referirse al arbitraje de los eslovenos Krstic y Ljubic, dos antiguos conocidos.”No quiero hablar mucho de ello”, contestó en primera instancia; “pero sí, nos hemos quejado en el segundo tiempo cuando estábamos ahí. Ha habido una exclusión clara a Raúl, otra a Julen y alguna invasión clara del área que se ha permitido. Ellos defienden muy bien, saben empujar cuando fintas y saben sacarte del área por su fuerza física, pero está claro que las normas deben ser más estrictas. Todos podemos jugar, no sólo los fuertes pueden sacar partido de la normativa”.

Pese a desprender un discurso comedido, el vestuario estaba dolido en este sentido. “Es mejor no entrar en cosas externas”, decía Aginagalde, abatido; “estamos jodidos, pero tenemos que empezar a ganar el partido contra Polonia desde ahora mismo. A estas alturas estamos cascados, pero la competición es así”, lamentó el pivote vasco, para el que la derrota supone perder una oportunidad de oro para poner al balonmano de nuevo en el escaparate: “Teníamos una ocasión magnífica para vender este producto. Tenía todo para ser un grandísimo Mundial, pero intentaremos seguir para que avance este deporte”.

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