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Las jugadoras retiran la demanda contra la FIFA por el césped artificial

Los abogados de las futbolistas critican que el organismo ha hecho "todo lo posible para retrasar el caso". Solicitaban que el Mundial de Canadá se juegue en hierba natural

La española Vero Boquete, una de las demandantes.
La española Vero Boquete, una de las demandantes. GETTY

El tiempo corría en su contra, y al final han decidido tirar la toalla: el Mundial de Canadá se jugará en césped artificial. El grupo de más de 60 jugadoras internacionales que denunció a la FIFA y a la Federación Canadiense ante el Tribunal de Derechos Humanos de Canadá por considerar “discriminatorio” que el torneo no se juegue en césped natural tomó este miércoles la decisión de retirar la demanda. “Nuestra acción legal ha terminado, pero tengo la esperanza de que la voluntad de las jugadoras para combatir un terreno de juego discriminatorio marque el comienzo de más acciones que aseguren un trato justo para el deporte femenino”, expresó la internacional estadounidense Abby Wambach en un comunicado en nombre de las demandantes. La FIFA ha manifestado que en los últimos meses ha mantenido conversaciones con jugadoras y técnicos para abordar sus preocupaciones. "Lo que quedó claro de los encuentros es que las jugadoras tienen mucho entusiasmo por hacer grande el campeonato", apuntó el organismo.

Hasta aquí llega la lucha que iniciaron a principio de noviembre. No entendían las jugadoras por qué se había decidió usar este tipo de superficie, cuando hasta ahora los Mundiales se habían disputado en césped natural, y no está previsto que en el torneo masculino se vaya a implementar en un futuro cercano. Además, argumentaban que este tipo de terreno de juego puede provocar lesiones. Desde entonces, el tiempo fue disminuyendo las opciones de que la demanda prosperara en una fecha razonable, sobre todo desde que el Tribunal rechazara que el procedimiento fuera por la vía rápida, como pretendían las futbolistas por la cercanía en el tiempo de la competición, que comenzará en el 5 de junio. Ahora, sus representantes legales denuncian que la táctica de la FIFA y de la federación canadiense ha incluido “amenazar a las jugadoras con suspenderlas”, y que han hecho “todo lo posible” para “retrasar” el proceso a pesar de que las internacionales necesitaban saber en qué superficie se iba a disputar el torneo para que pudieran entrenarse correctamente. “Las jugadoras están haciendo lo que la FIFA y la federación canadiense han probado ser incapaces de hacer: poner el fútbol por delante”, resumió Hampton Dellinger, abogado de las jugadoras.

Las “amenazas” que menciona Dellinger estaban siendo estudiadas por el Tribunal después de que tres de las demandantes se dieran de baja en el proceso aduciendo que sufrían presiones. La FIFA, por su parte, aunque comunicó en alguna ocasión que conocía la preocupación de las jugadoras, ha sostenido que el Tribunal no notificó el proceso por el procedimiento adecuado, por lo que no se dio por notificado.

A pesar de que no haber conseguido su propósito, ni siquiera que solo los partidos más importantes se disputaran en césped natural, como propusieron las jugadoras en la gala del Balón de Oro, las demandantes consideran que su protesta ha dado varios frutos. Sobre todo que la organización haya decidido cambiar la superficie del estadio en el que se jugará la final del torneo, aunque seguirá siendo artificial, y la implementación de la tecnología de la línea de gol, como ya se hizo en el Mundial masculino celebrado en Brasil.

“Al final, a pesar de los desafíos que plantea el el sexismo, la avaricia y la obstinación endémica de la FIFA y la federación canadiense, las jugadoras harán que la Copa del Mundo de 2015 sea un éxito”, concluyó Dellinger.

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