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Un 10 para la eternidad

El Madrid homenajea a Fernando Martín, el mito que revolucionó el baloncesto español, en el 25 aniversario de su muerte

Sergi Llull, Lolo Sainz, Pablo Laso, Felipe Reyes, Rafael Rullán, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Fernando Romay rodean a Antonio Martín, con la placa conmemorativa en memoria de su hermano Fernando
Sergi Llull, Lolo Sainz, Pablo Laso, Felipe Reyes, Rafael Rullán, Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Fernando Romay rodean a Antonio Martín, con la placa conmemorativa en memoria de su hermano Fernando EFE

El 3 de diciembre de 1989, toda una generación de españoles descubrió que los héroes no eran inmortales. Hace casi 25 años, en una tarde traicionera de frío y tormenta, un relámpago sobrecogió al baloncesto, al deporte y al país entero: Fernando Martín moría en un accidente de tráfico en la M-30 camino del Palacio de los Deportes donde, como en esta ocasión, esperaba el CAI Zaragoza como rival de un encuentro que quedó suspendido por el luto. El Madrid homenajeó a su leyenda en los prolegómenos del partido de la novena jornada de Liga ante el conjunto aragonés. Por el parquet desfilaron Lolo Sainz, Clifford Luyk, Rafa Rullán, Juan Antonio Corbalán, Fernando Romay, Chechu Biriukov, José Luis Llorente, Quique Villalobos… y su hermano Antonio Martín, que recogió una camiseta de manos del capitán de la actual plantilla, Felipe Reyes, y una fotografía del 10 eterno del madridismo. En los videomarcadores imágenes del jugador, en la grada emoción contenida por el ídolo y muchas camisetas de Portland, rememorando su gesta enciclopédica.

Para el madridismo es una figura inolvidable. Hizo mucho por este club y por el baloncesto español. Marcó el camino para todos los que vinieron después”

Felipe Reyes

En 1986, Fernando Martín llegó a la luna de la canasta y se convirtió en el primer español en jugar en la NBA. Sólo un europeo, el búlgaro Glouchkov, lo había conseguido antes y pasaron tres lustros hasta que Pau Gasol recogió su testigo. “Fue un pionero en todo. A su manera cambió el espíritu del deportista español de no conceder nada al rival y no entregarse nunca. Quería ganar siempre y ser el mejor en todo y lo impregnó al vestuario”, explica Lolo Sáinz. “Fue especial en las vidas de todos los que le conocimos. Jamás vi a nadie con esa capacidad de liderazgo y ese corazón. Llegó al Madrid para comerse el mundo y entendía la victoria como una obligación”, refrenda Rullán. Tras ser elegido en el puesto 38 de la segunda ronda del draft de 1985 probó con los Nets, pero no fue hasta un año después cuando se lanzó a la aventura americana. El 26 de octubre de 1986 debutó con los Portland Trail Blazers en un partido contra los Sonics. Apenas disputó 146 minutos repartidos en 24 partidos en los que logró 22 puntos y 28 rebotes, pero la epopeya quedó para la historia aunque en su día pasara casi desapercibida en la España del UHF. El exilio al puesto de tres al que le sometió Mike Schuler, un codazo de su compañero Duckworth que le rompió la nariz, una artroscopia en la rodilla, mil y un percances que le hicieron emprender el regreso.

Sólo jugó 12 años al baloncesto, pero el mito superó al deportista. “Tenía un carácter y una competitividad fuera de lo normal. Tenía fuego por dentro y era un portento físico”, señala Corbalán. Con cuerpo de decatleta, Martín fue cinco veces campeón de Castilla de natación y estuvo a punto de fichar por el Atlético de balonmano, pero finalmente, a los 15 años, se decantó por el baloncesto. Con 19 ya era el pívot titular del histórico Estudiantes subcampeón de Liga con el quinteto Vicente Gil, Sapo López, Del Corral, Slab Jones y Fernando Martín. Y, en 1981, lo fichó el Madrid por 10 millones de pesetas después de que rompiera un precontrato con el Joventut. Debutó en un Mundial de clubes en Sao Paulo y, en su primer partido anotó 50 puntos. Un comienzo tan imponente como su currículo en sus ocho años con la camiseta blanca: con cuatro Ligas, tres Copas, dos Recopas, una Korac y un Mundial de clubes. Con la selección española lideró además a la generación que llegó al Olimpo en Los Ángeles disputando la final ante Estados Unidos. Fue 72 veces internacional y conquistó la plata en el Europeo de Nantes en 1983 y la de los Juegos de 1984.

Siempre presente, Fernando siempre presente”, cantó el Palacio

“Para el madridismo es una figura inolvidable. Hizo mucho por este club y por el baloncesto español. Marcó el camino para todos los que vinieron después”, cuenta Felipe Reyes. El capitán del equipo que por carácter, condiciones y permanencia en el equipo es para Lolo Sáinz el “heredero del espíritu de Fernando”. “Ha sido un referente absoluto”, añade Rudy, que en el concurso de mates del all-star de 2009 le homenajeó luciendo su camiseta en Portland.

Fue el primer deportista mediático, fue el primer jugador en prestar su imagen a un videojuego, y fue, sobre todo, un competidor incontenible. Para el recuerdo sus duelos con el azulgrana Audie Norris que relanzaron el baloncesto a audiencias históricas en los 80 y el pique irrefrenable con su compañero Drazen Petrovic. “Siempre presente, Fernando siempre presente”, cantó el Palacio a coro para cerrar la victoria del Madrid ante el CAI (89-71) en el tributo a su número 10, cuya camiseta cuelga del cielo del pabellón desde hace ya 25 años.

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