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“Escribimos parte de la historia del fútbol”

El histórico delantero compara su época con la actual y se declara tan admirador de su excompañero Johan Cruyff como de Leo Messi

Sjaak Swart, en un partido con los veteranos del Ajax. Ampliar foto
Sjaak Swart, en un partido con los veteranos del Ajax. CORDON PRESS

Atraviesa De Toekomst, la ciudad deportiva del Ajax, entre saludos y sonrisas. “Adiós Mr. Ajax”, le suelta una mujer que lleva a su niño de la mano. “¡Mr. Ajax!”, exclaman otros chavales con chándal. “No, él no tiene que pagar aquí”, se extrañan en el restaurante; “es Mr. Ajax”. Sus 603 partidos, más que ningún otro jugador en la historia, avalan el sobrenombre de Sjaak Swart (Muiderberg, Holanda; 76 años), delantero que jugó el primer partido internacional del club en 1956 y que cerró su etapa más gloriosa en 1973, cuando el equipo se coronó por tercera vez en Europa.

Pregunta. ¿Qué piensa al pasear por De Toekomst?

Respuesta. Que esto no tiene nada que ver con mi época. Yo me lavaba cada día la ropa y venía en autobús después de abrir mi tienda de cigarrillos. Iba a entrenarme, regresaba, otra vez a entrenarme y de nuevo a la tienda. Así tres veces por semana. Y he tenido una buena vida; no soy rico, pero he ganado casi todo, tengo una gran familia, trabajo y aún juego con el equipo de veteranos del Ajax.

P. ¿Sigue sin lesionarse nunca?

R. ¡Toco madera! Creo que nadie ha disputado más partidos que yo en el mundo porque ya llevo unos 2.500. Siempre pensé que debía cuidarme porque no era tan fuerte como otros. Y aunque antes no existía esa cultura, decidí no fumar ni beber. Sólo un poco de vodka con naranja, pero nunca dos vasos.

P. ¿Y los cigarrillos se los vendía a Cruyff?

R. No, no. Pero él sí que fumaba. Un día, en el autobús, estaba con un cigarrillo y Rinus Michels [exentrenador del Barça también] le vio desde la otra punta. Se acercó y se puso a su lado, por lo que Johan escondió el cigarrillo en el bolsillo. Pasados dos minutos, ¡se quemó la mano! Fue muy divertido.

P. Dicen que Michels era muy duro. Le llamaban Mister Mármol. ¿Es verdad?

R. Hacía entrenamientos militares. En una semana de pretemporada, entrenábamos cinco veces al día. Empezábamos a las siete a correr kilómetros sin beber ni comer. Desayuno y otra hora y media de sesión. A las 12, un poco de descanso y luego ejercicios tácticos. Después, jugábamos partidos de cinco contra cinco y antes de cenar, futvóley. Esa semana no la olvidará nadie. ¡Ah! Y más valía no llegar tarde.

P. ¿Les castigaba?

R. Sí. Una vez, ante el Atlético, estaba dibujando en la pizarra lo que Suurbier debía de hacer. De repente, éste entró en el vestuario porque estaba en un masaje. Michels lo vio y borró su nombre. A Cruyff también lo castigaba por llegar tarde. Pagó buenas multas.

P. ¿Y qué hacían con el dinero?

R.¡Lo recuperaba Johan! Nos lo jugábamos todo al final del año en partidos de dos contra dos. Y claro, Cruyff siempre ganaba.

P. Pero la dureza de Michels les sentó bien, ¿no?

R. Nos convirtió en profesionales. El primer día, nos sentó en el vestuario y nos dijo: ‘Ahora vamos a jugar fútbol profesional. Si estáis conmigo el fútbol es una guerra. Si no, podéis iros’. Y nos quedamos. Era muy exigente. A Suurbier, por ejemplo, le castigó a entrenarse dos semanas con el Maastricht por un fallo al sacar el balón desde atrás. Esas cosas nos hicieron tomárnoslo en serio.

P. ¿Qué supuso el fútbol total de Michels para este deporte?

R. La mayor revolución. Jugábamos como el Ajax de ahora con la diferencia de que antes utilizábamos el fuera de juego. Es el mejor fútbol posible, la manera de jugar.

P. En 1971, el balón les dio la razón al ganar la primera Copa de Europa. ¿Estaban en el epicentro del mundo del fútbol?

R. No solo por ganar, sino por cómo ganábamos. En la final, Michels estaba nervioso porque se iba al Barça y necesitaba ganar. Y lo hicimos. Escribimos parte de la historia del fútbol.

P. ¿Cómo fue el exitoso relevo de Kovacs?

R. Michels era trabajo. Con Kovacs era más relajado y podías estar de risas. Llegaba el partido y nos decía: ‘Jugar’. Y vale. Nos llevábamos muy bien con él, pero ya lo habíamos aprendido todo con Michels. Sabíamos lo que teníamos que hacer para ganar. Por eso ganamos bien al Inter en 1972 y repetimos contra el Juventus al año siguiente. Ese fue el cielo, el límite.

P. ¿Cree que el Ajax puede volver a ser lo que fue en su época?

R. No lo creo. Ahora los jugadores duran muy poco aquí porque las otras ligas tienen más dinero. Nuestro equipo fue el mismo cinco años. Y eso es imposible en la actualidad.

P. ¿Tiene oportunidades contra el Barcelona?

R. Depende de Messi. Si juega bien, ganará. Es ese tipo de jugadores que me hace levantar de la cama para verle. No sé si es mejor que Johan. A Cruyff iba a verlo cuando era niño y hacía cosas que nadie hacía. Y Messi es igual. Es maravilloso verle jugar.

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