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Fieramente humana

Mireia Belmonte no puede con la húngara Hosszu, pero logra la plata en 400m estilos.

Mireia Belmonte, durante los 400m estilos. Ampliar foto
Mireia Belmonte, durante los 400m estilos. AFP

Los 400 metros estilos es la prueba más exigente de la natación. Dicen los nadadores que es a la natación lo que el decatlón al atletismo. “Los hombros y las piernas comienzan a arder y te falta aire. Sólo deseas que el castigo pare. ¿Quién es más duro de cabeza? De eso se tratan los 400m estilos”, solía recordar Michael Phelps en sus tiempos mozos.

La más dura en la final de ayer en el Velódromo de Berlín fue la húngara Katinka Hosszu, una hiperactiva del agua, que se autodenomina Iron Lady (Dama de Hierro). Entrenada por su marido, el americano Shane Tusup, la nadadora Hosszu es de naturaleza voraz y nada todas las pruebas que puede. Doble campeona del mundo en la modalidad de estilos y plusmarquista en piscina corta, la húngara es de esa clase de competidoras que solo tiene una estrategia: o revienta ella o revientan sus rivales. Y en la carrera de ayer todas reventaron menos Mireia Belmonte, que intentó seguir su estela y exhibió toda su agresividad hasta los 200 metros, en los que Hosszu marcó territorio con un colosal nado de espaldas.

No hay nadadoras más abnegadas que la catalana y La Dama de Hierro

La húngara nunca se guarda nada y eso a veces le pasa factura. Como en los Juegos de Londres 2012, cuando desfalleció y no conquistó medalla. Su entrenador explica que aquella decepción ha sido clave para su desarrollo: “Me alegro de que no obtuviera medalla. Desde entonces es un animal competitivo. Habla, actúa y se entrena de la misma forma, pero ahora no conoce el miedo”. La voracidad de la Dama de Hierro es un grito a la espectacularidad en un deporte en el que las mujeres han tomado el relevo seductor de Phelps con gen deportivo y gusto por el sacrificio.

No hay nadadoras más abnegadas en Europa que Mireia y Hosszu. Han planteado un campeonato para el aficionado. Rompiendo con las ortodoxias. Sin especular. Lleno de benditas locuras, como comenzar nadando en aguas abiertas o marcar 4m 31s en los 400 metros estilos y tirarse justo después a la piscina para una semifinal. Por eso Mireia y Hosszu enganchan al público. Ambas lucharán esta semana por convertirse en las reinas de Berlín con un calendario bestial. Mireia tendrá descanso hoy, pero mañana volverá a verse las caras con Hosszu en otro trepidante final de 200 metros estilos. La nadadora de Badalona, que empezó los Europeos lejos de la piscina, con el bronce en los 5km de aguas abiertas, se mostró ayer contenta con su actuación y con ganas de dar más guerra: “Una medalla da moral y además tengo un día de descanso, algo inusual en mi calendario, así que a reponer fuerzas para seguir afrontando las pruebas”.

Duana Da Rocha batió el récord de España de 200m metros espalda

En el día de descanso de Belmonte hay otra cita con el arrebato femenino. Duane Da Rocha, después de batir ayer el récord español de 200 metros espalda que conservaba Nina Zhivanevskaya desde el año 2000, disputa hoy la final a las 18.52 horas junto a la también española Melani Costa. Duane consiguió una marca de 2m 09,13s en su triunfo en la primera semifinal. Hizo la mejor marca y parte como gran favorita para el oro. Su entrenador del CN Mijas, Xavi Casademont, la regañaba cariñosamente en el pasado Campeonato de España: “Tienes cosas que mejorar, pero a ti no se te puede decir que no eres valiente”.

También cabe destacar la participación en la final de María Vilas (octava), de 18 años, la más joven en la final del 400 estilos. Los Europeos apuntan a todas esas mujeres intrépidas que lo dan todo en el agua hasta la extenuación. Mireia no pudo con la fiera de Hosszu, pero hizo su mejor registro del año con 4m 31,13s, a dos segundos de la campeona de Europa y del mundo. Es humana. Le detectaron escoliosis a los cuatro años, tiene asma, es alérgica al cloro, tuvo brotes de ansiedad en el pasado y, de vez en cuando, es bueno recordar ese pasado. Ella lo olvida en la piscina. Cuando se le acercaba la británica Aimee Willmott (bronce), Mireia impuso la ley de la más fuerte e hizo un último paso más que sólido. Ella es mortal, su gen deportivo no tiene límites.

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