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Carolina Marín: “Me entreno para enfrentarme a las asiáticas”

La onubense, de 20 años y primera campeona de Europa española de bádminton, tras su gesta: "Aún estoy emocionada"

Carolina Marín posa con la medalla de oro cosechada en Kazán. Ampliar foto
Carolina Marín posa con la medalla de oro cosechada en Kazán. EFE

Thea Madsen llega de revés a un volante cruzado de Carolina Marín, y la española le pone de vuelta una dejada templada que atrae a la danesa a la zona corta. Madsen, apurada, tira un muñecazo que se estrella en la red. Carolina gana el partido (21-14, 9-21 y 21-8) y el título: con 20 años, es la primera española campeona de Europa de bádminton. "Aún estoy emocionada. Esto va por todo el bádminton español", reconoce Marín en la sede del Consejo Superior de Deportes, donde la onubense, de breve escala en Madrid, relata la gesta del título de Kazán.

"La final fue dura. Entré relajada y jugando bien. El primer set fue muy bueno, pero el segundo algo peor, me entraron los nervios y los bloqueos", rememora la campeona. "[Mi entrenador] me echó un poco la bronca, pero en el tercer set retomé la tarea". Esa tarea, el dogma de Marín, no es más que la lucha continua y la concentración permanente en el juego. Su filosofía le viene de otro gran pelotero. "Mi ídolo es Rafa Nadal. Ni él ni yo damos una bola por perdida", explica la española, actual número once del ranking femenino y única jugadora no asiática en el top 20 mundial. Logros inesperados, o al menos sorprendentes, si se atiende a su juventud y su primera vocación.

Me entreno para enfrentarme a las asiáticas. Son como serpientes, si te cogen no te sueltan"

Carolina Marín

"Mi historia es un poco curiosa. Yo soy de Huelva, y de los 3 a los 12 años bailaba flamenco. Conocí el bádminton por una amiga. Me pareció intrigante la raqueta larga y el volante con plumas... Al principio me lo tomé como un pasatiempo. Más tarde le vi algo especial a este deporte", narra la onubense. Fernando Rivas, su actual entrenador, fue el que propició el salto a la profesionalidad. "A los 14 años vino Fernando a una competición sub-15 para ver si yo valía. Vio en mi algo diferente. Entonces me vine para el Centro [de Alto Rendimiento] de Madrid, donde sigo entrenando actualmente". Desde entonces, acumula una trayectoria lustrosa: fue campeona sub-17, sub-19 y absoluta de Europa, y participó en los Juegos de Londres 2012, evento al que ya planea su vuelta.

"Para los Juegos Olímpicos de Río aún quedan un par de años. Hay que prepararlos bien y mejorar, pero antes hay otros objetivos, como los Mundiales y tres Súper Series (las pruebas internacionales de más renombre), donde voy a jugar con las mismas rivales, las asiáticas. Me entreno para enfrentarme a ellas", afirma. Las jugadoras de Asia, donde el bádminton es un deporte arraigado y tradicional, son las rivales a batir. Carolina y su entrenador lo saben bien: "Si te cogen del cuello no te sueltan, son como serpientes. Si ven alguna debilidad en tu juego la explotan".

El éxito, según Miguel Cardenal, presidente del Consejo, trasciende la medalla de oro cosechada en Kazán: "Que en una modalidad como el bádminton, en la que España apenas tenía presencia hasta hace muy poco, tengamos hoy una campeona de Europa, es algo que rebasa la anécdota". Carolina Marín pone en órbita el deporte de la raqueta larga y la bola con plumas que una amiga le descubrió, por casualidad, hace ya ocho años.

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