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Una relación a distancia

Messi recupera su mejor versión tras sus dos meses de ausencia y lamenta la lesión de tobillo de Neymar, con el que solo ha jugado tres partidos completos

Neymar, con muletas a su regreso a Barcelona  MIGUEL RUIZ (FCB)
Neymar, con muletas a su regreso a Barcelona / MIGUEL RUIZ (FCB)

Nada más acusar al vicepresidente económico de no saber de fútbol por negarle una nueva renovación, Lionel Messi recorrió los 40 kilómetros que le separaban de la ciudad deportiva de la AFA, se puso las botas y empezó a correr. Sprints, zigzags, balón y algún que otro juego con su primo pequeño, que le hacía las veces de recogepelotas. “Doble turno para trabajar fuerza, resistencia y velocidad. Además, nos preocupaba que esa cicatriz desapareciera sin dejar secuelas”, explican desde el entorno del jugador.

“Messi estaba muy tranquilo; sabía lo que hacía”, añaden desde el Barça, sabedores de que el punta debía ponerse a tono para recobrar su mejor juego y el altar del fútbol, por más que Cristiano Ronaldo lograra el último Balón de Oro. Quizá por eso no se le escuchó replica o expresión de pertenencia alguna a Leo —no así al portugués ni a Ribèry— antes ni durante la entrega del trofeo, sino que felicitó al vencedor sin torcer el gesto. Messi se sabe el mejor. Como sugirió ante el Atlético en media hora sin el botín del gol; como explicó ante el Getafe en los dos duelos coperos (cuatro dianas). “Vuelve a estar al ciento por ciento, a ser el que era”, concedió Xavi. Lo contrario que Neymar, que se retorció el tobillo en el Coliséum y tiene entre tres y cuatro semanas de baja.

Pensé en un montón de cosas malas, en una lesión grave, en mis planes para 2014..."

Neymar

El retorno del mejor Leo se expresó en el segundo gol en el Coliséum, cuando agarró el esférico en el centro del campo y, tras recorrer 20 metros sin presión alguna, dribló a un rival y encaró a tres más que los descontó con un autopase. “Ahí se notó el trabajo porque solo pensaba en volver bien. Y para eso no hay palabras, sino hechos”, argumentan desde su entorno. Después, Messi hizo un toque más para tumbar al portero Codina y bola a la red. “Decidí encarar, Cesc se me llevó la marca, se hizo un espacio y me encontré delante del arquero”, resolvió como si fuera lo más natural del mundo; algo sencillo para quien suma 331 goles en 398 de azulgrana. “Era una linda oportunidad para jugar 90 minutos y coger ritmo. Por suerte, me encuentro bien”, abundó. Justo lo contrario a Neymar, con quien cruza siempre los caminos, lejos de recorrerlos juntos, en lo que ya parece una relación a distancia.

Una cartulina amarilla frente al Villarreal descartó a Neymar para el último duelo liguero antes del parón navideño. Por lo que emigró a Brasil antes de tiempo, caramelo de Martino al jugador franquicia desde que Messi se enredara en una sucesión de lesiones. Así, Ney —como le llaman en el vestuario— sumó cinco tantos en los últimos dos duelos, más de ariete que de extremo. Pero tras 27 minutos ante el Getafe, se torció el tobillo y se le quedó a la virulé, un gran sobresalto a tenor del escalofriante giro de la articulación. Aunque los médicos pronto rebajaron las alarmas, toda vez que se apuntó a un esguince que ayer se certificó y que le mantendrá de tres a cuatro semanas de baja. “Pensé en un montón de cosas malas, en una lesión grave, en mis planes para 2014... Pero Jesús, de nuevo, estaba conmigo”, aseguró Neymar a través de Instagram. “Esperemos que no esté fuera de la cancha mucho tiempo porque lo necesitamos”, señaló Messi. Aunque Leo solo intuye lo que pueden hacer juntos sobre el césped; solo han coincidido en 14 encuentros (10 triunfos, 4 empates), tres de ellos completos.

"Solo pensaba en volver bien. Y para eso no hay palabras, sino hechos”, cuentan desde el entorno de Messi

Hasta el regreso del 11, Martino tiene un crucigrama menos —Pedro y Alexis se piden las alas porque Cesc se encuentra más cómodo por el medio— y el Barça se fía de nuevo a Leo. “Ha venido muy bien físicamente y esperemos que nos ayude en los partidos difíciles que nos lleguen”, aseguró Tello. Algo de lo que no tiene ninguna duda Luis García, técnico del Getafe. “Lo he hablado con muchos colegas entrenadores y a Messi no se le puede parar. Hay gente que me dice que hay que pegarle patadas o agarrarle, pero es que no se le para”. Aunque Messi, exigente porque solo sonríe con el triunfo y cuando su cuerpo y la pelota hacen lo que reclama, contesta: “Me falta un poquito”. Más le queda a Neymar, que prodía regresar ante el City en la Champions. Leo le espera.

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