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Anand decepciona con un empate curativo

Carlsen domina por 4,5-2,5 a falta de cinco partidas, y jugará tres con blancas

Carlsen y Anand, durante la partida de este lunes. Ampliar foto
Carlsen y Anand, durante la partida de este lunes. AP

El pentacampeón del mundo Viswanathan Anand provocó unas rápidas tablas terapéuticas, a pesar de jugar con las piezas blancas y tras dos derrotas consecutivas, en la 7ª partida de las 12 previstas en su duelo con el noruego Magnus Carlsen. Éste gana por 4,5-2,5 y tendrá la ventaja de las blancas en tres de las cinco restantes para lograr los dos puntos que le darían el título y un millón de euros en el Campeonato del Mundo.

"A pesar del día de descanso, Anand no se siente aún psíquicamente recuperado de la doble derrota. Por tanto, y siguiendo el consejo de eminentes entrenadores soviéticos en los años sesenta y setenta, ha dado prioridad a su bienestar mental sobre la necesidad de acortar distancias en el marcador", explicó a EL PAÍS alguien cercano al campeón desde hace años. El resultado fue una partida soporífera de dos horas, con cierto interés didáctico para aficionados de bajo nivel, pero sin sustancia alguna.

Y, sobre todo, sin el más mínimo riesgo por parte del indio, cuyo planteamiento podría resumirse así: si Carlsen comete alguna imprecisión y logro una pequeña ventaja, intentaré exprimirla durante horas; si no, hacemos tablas y tendré 24 horas más para recuperarme. Ciertamente, lo normal es que el escandinavo cometa al menos un error en un duelo a doce partidas, pero sólo si Anand le lleva a posiciones difíciles; de lo contrario, Carlsen tiende a emular la precisión de las computadoras.

Dado que al campeón sólo le quedan dos partidas con blancas, es casi seguro que tiene algo en la recámara para arriesgar en ambas (si es que llegan a jugarse, porque el duelo terminará en cuanto uno logre 6,5 puntos). Pero también es muy probable que deba arriesgar con las negras, quizá en la octava, que se juega este miércoles. Anand cuenta aún con una baza psicológica: si gana una partida de las dos siguientes, Carlsen notará su aliento en el cogote, y además pensará que la asombrosa rapidez de reflejos de Anand y su mayor experiencia le convertirían en favorito si el encuentro terminase igualado (6-6) y hubiera que resolverlo con un desempate de partidas rápidas.

Es probable, por tanto, que los millones de aficionados de todo el mundo -178 países están afiliados a la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE)- que siguen las partidas en directo o diferido por Internet o varios canales de televisión indios y noruegos disfruten aún de grandes emociones. Carlsen se ha convertido en el Rafa Nadal del deporte noruego: "Las audiencias de la retransmisión en directo por la televisión pública y por la nuestra, así como las de Internet, están batiendo todas las marcas históricas del esquí y del fútbol. Incluso hay muchos colegios que ponen la imagen en directo durante las clases, por no hablar de las oficinas en horario laboral. Magnus ha desatado una auténtica pasión colectiva", explica Ole Kristian Strom, enviado especial del grupo VG. Su colega Ole Rolfsrud, de la televisión pública NRK, aporta datos precisos: el sábado, durante la sexta partida, se llegó a un 58% de share (porcentaje del total de personas que están viendo cualquiera de las cadenas en ese momento) sólo en esa cadena; un 44% de la población noruega ha seguido las retransmisiones en alguna de las partidas. Y todo indica que aún les falta lo mejor.

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