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Europa sigue al mando en el COI

El alemán Thomas Bach sustituye al belga Rogge ● Solo un estadounidense ha roto el dominio europeo en 119 años

Jacques Rogge, a la izquierda, saluda a su sucesor, Thomas Bach.
Jacques Rogge, a la izquierda, saluda a su sucesor, Thomas Bach. AFP

Ganó el favorito. El alemán Thomas Bach fue elegido presidente del Comité Olímpico Internacional, el puesto más poderoso en el mundo del deporte, por 49 votos de los 93 disponibles. Bach recoge una antorcha que no ha parado de crecer desde que el español Juan Antonio Samaranch (1980-2001) accedió a la presidencia del COI, seguido en los últimos 12 años por el cirujano belga Jacques Rogge.

Bach, abogado de 59 años, campeón de esgrima en los Juegos de Montreal 1976 en la modalidad de florete, llevaba varios meses moviendo sus hilos entre los 103 delegados del COI para alcanzar la presidencia. Tenía a su favor la ayuda confesa del influyente jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al Sabah, presidente de la asociación olímpica de Asia. Y contaba con la experiencia de haber sido vicepresidente del COI durante más de 11 años.

Bach es el noveno presidente de este selecto club fundado en 1894 por el barón Pierre de Coubertin, cuya presidencia nunca fue delegada a una mujer. El cargo más poderoso del organismo quedó siempre dentro de Europa, salvo cuando fue elegido el estadounidense Avery Brundage (1952-1972). Esta vez, entre los seis candidatos que aspiraban a la presidencia en la 125º asamblea del COI había varios miembros no europeos. Pero ninguna mujer.

El COI, nueve presidentes en 120 años de historia

Demetrias Vikelas (Grecia), presidente entre 1894 y 1896

Pierre de Coubertin (Francia), presidente1896 y 1925

Henri de Baillet-Latour (Bélgica), presidente entre 1925 y 1942

Sigfrid Edstroem (Suecia), presidente entre 1942 y 1952

Avery Brundage (EE UU), presidente entre 1952 y 1972

Lord Killanin (Irlanda), presidente entre 1972 y 1980

Juan Antonio Samaranch (España), presidente entre 1980 y 2001

Jacques Rogge (Bélgica), presidente entre 2001 y 2013

Thomas Bach (Alemania), presidente desde 2013

Thomas Bach se impuso en segunda ronda por mayoría absoluta (49 votos) al puertorriqueño Richard Carrión (29), al singapurense Ser Miang Ng (6), al suizo Denis Oswald (5) y al ucraniano Sergey Bubka (4). El taiwanés Ching-Kuo Wu fue eliminado en la primera votación tras un desempate con Ng. Thomas Bach dispone de un mandato de ocho años, renovables por cuatro más. “Quiero ser el presidente de todos”, señaló tras conocer su victoria.

Hasta la silla presidencial del COI, Bach ha sorteado las acusaciones de algunos exatletas alemanes sobre su supuesto conocimiento de las prácticas dopantes en la República Federal Alemana en los años cincuenta y sesenta. Según esas acusaciones, Bach llegó a tener años después conocimiento del dopaje, ya como presidente del Comité Olímpico Alemán, pero no hizo, ni antes ni ahora, nada por que salieran a la luz ni se publicaran recientemente los nombres de todos los implicados.

Como presidente de la Comisión Jurídica del COI, Bach fue un aliado clave del belga Jacques Rogge, quien hizo de la lucha contra el dopaje el eje de sus 12 años de mandato. En noviembre de 2007, cuando apenas llevaba seis años en el cargo, Rogge advertía en declaraciones a El PAÍS: “Hay aún una gran tolerancia hacia el dopaje. El público acepta mucho, demasiado, de sus héroes. Son divinos y si se dopan, la gente se pone un poco triste, pero va a seguir apoyando a los deportistas. Para nosotros es difícil luchar contra esa complacencia del público. Por lo menos, hoy, la prensa es más crítica. Hubo un tiempo en que era no sólo más tolerante, sino incluso cómplice”.

Cuando se produjo aquella entrevista, la Guardia Civil ya había descubierto en España las bolsas con sangre de atletas que guardaba el médico Eufemiano Fuentes. Y ya reclamaba Rogge el acceso a las bolsas para comparar la sangre con el ADN de los deportistas y sancionar a quienes se hubieran dopado. En mayo de 2011, Rogge advertía en este mismo diario que “las drogas, los mercenarios y las apuestas ilegales” pueden acabar con el deporte. En marzo de 2013 declaró al diario El Mundo que el balance del juicio de la Operación Puerto era “muy frustrante”. Y un mes después la juez del caso, Julia Patricia Santamaría, alimentaba su frustración al promulgar una sentencia en la que ordenó destruir más de 200 bolsas de sangre, bajo el argumento de que “prevalecen las garantías del deportista y el respeto a sus derechos fundamentales amparados por la Constitución”.

La sentencia fue recurrida por la fiscalía. El detalle crucial es que las bolsas aún no se han destruido y no se destruirán hasta que la sentencia no sea firme, cosa que el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, no acertó a explicar cuando le interrogó un delegado del COI tras la presentación de Madrid. Pero esa es otra historia. Ahora ha terminado el legado de Jacques Rogge y comienza el de Thomas Bach.

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