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El Espanyol hace campeón al Barça

Los blanquiazules se baten con bravura ante un Madrid que precisó de Cristiano Ronaldo y Benzema para empatar en Cornellà-El Prat, un resultado que da a los azulgrana su 22ª título

A veces ocurren las cosas más insospechadas en el fútbol: el Espanyol hizo anoche campeón al Barça después de empatar con el Madrid en Cornellà-El Prat. O, dicho en términos de rivalidad: los azulgrana cantaron el alirón porque su rival ciudadano y su enemigo natural se neutralizaron en un partido que comenzó de manera furtiva, como si no existiera, y acabó como el rosario de la aurora por la bravura de los dos contendientes, tan viriles que parecía que el título era cosa suya y no del Barça. No fue el peor de los finales, ni para los azulgrana, ni tampoco para los blancos y blanquiazules, los tres metidos en un partido histórico. Ya tenía ganas el Barça de que se acabara la Liga y el Madrid solo piensa en la Copa.

ESPANYOL, 1; REAL MADRID, 1

Espanyol: Casilla; Javi López, Colotto, H. Moreno, Capdevila; V. Sánchez, Forlín; Stuani, Verdú (Simão, m. 83), Wakaso (Baena, m. 93); y Sergio García. No utilizados: C. Álvarez; Raúl R., Tejera, Petrov y V. Álvarez.

Real Madrid: Diego López; Varane (Xabi Alonso, m. 18), Albiol, Carvalho, Nacho; Modric, Essien; Di María, Kaká (Ronaldo, m. 57), Morata (Benzema, m. 46); e Higuaín. No utilizados: Casillas; Callejón, Llorente y Casemiro.

Goles: 1-0. M.22. Stuani resuelve un barullo. 1-1. M. 58. Higuaín, de cabeza.

Árbitro: Iglesias Villanueva. Amonestó a Stuani, Essien, Verdú, Wakaso, Xabi Alonso, Carvalho, Albiol, Forlín, Ronaldo y Capdevila. Roja directa a Víctor Sánchez (m. 91).

Cornellà-El Prat. 30.023 espectadores.

Más que un equipo, el Madrid parece a veces una troupe que está de vuelta por la Liga a la espera de la final de Copa del viernes en Chamartín. La hinchada repara poco en la cancha y mucho en los personajes que se reparten en la grada y el banquillo. Hay muchas ganas de ver la cara que pone Mourinho cuando arrecia la rechifla, qué hace el homenajeado Casillas, dónde se sienta el proscrito Pepe. También se cuenta gente que se interesa y mucho por el tobillo de Özil, que quiere darle la mano a Sergio Ramos y que pide poder ver un rato a Cristiano Ronaldo. El entrenador madridista armó ayer un once que invitaba mucho a la distracción. Nadie estaba por el partido en el Madrid.

Quisieron los blancos pasar el rato, destensados, cada jugador a lo suyo sin atender al bien común. Revoloteaba Modric, iba y venía de un costado a otro Di María y se perfilaba Morata. Maniobras para la galería que acostumbran a acabar de mala manera. No hay nada peor que jugar a fútbol sin poner interés, y menos en un plantel como el del Madrid. Ocurren las peores noticias: se lesionó Varane, que formó como lateral derecho, después de que se enganchara su pierna derecha en el cuerpo del fornido Wakaso, y se contaron hasta tres ocasiones en la portería de Diego López. Una acabó en gol de Stuani, el primero que marcan los espanyolistas contra el Madrid en el nuevo estadio, después de tres partidos perdidos por 0-4, 0-1 y 0-3. Botó el saque de esquina Verdú, saltó Moreno, tocó en el segundo palo Sergio García y remachó Stuani. La segunda también acabó en la red: Héctor Moreno le ganó en el salto a Alonso. El árbitro, sin embargo, pitó falta del central sin venir a cuento. Y el guardameta del Madrid evitó en la tercera el tanto del omnipresente Stuani.

Los jugadores del Espanyol celebran el 1 a 0 ampliar foto
Los jugadores del Espanyol celebran el 1 a 0 REUTERS

Los córners fueron un martirio para el Madrid y un regalo para el Espanyol. Las desatenciones de los muchachos de Mourinho contrastaban con la concentración que ponían los chicos de Aguirre en el balón parado. La precisión de Verdú era correspondida por la sagacidad de Sergio García, el poderío de los centrales y la garra de Stuani. El uruguayo resultó un jugador indetectable para los zagueros del Madrid.

Palmarés de la Liga

Real Madrid: 32

FC Barcelona: 22

Atlético de Madrid: 9

Athletic: 8

Valencia: 6

Real Sociedad: 2

Deportivo de La Coruña: 1

Sevilla: 1

Betis: 1

Muy bien puestos y orientados, apretaban los blanquiazules, excelentes en la presión, para desespero de los madridistas, que solo encontraron alivio en la caseta cuando llegó el descanso. Los platos rotos los pagaron el novel Morata y el veterano Kaká. Apareció Benzema y acto seguido asomó Cristiano Ronaldo. Al portugués le alcanzó con tocar la pelota para marcar las diferencias. Volteado por Stuani, incontenible con y sin balón, Cristiano provocó la falta que tiró Modric y el infalible Higuaín cabeceó a la red: ya son 10 tantos en 11 partidos del Pipita contra los periquitos. El gol acabó con el monólogo del Espanyol.

Perdieron el sitio y el cuero los blanquiazules, reducidos por la estampa de Cristiano. Aunque no mezclaba como debía, el Madrid había reunido a los delanteros precisos para que la afición reparara por fin en el campo y no en la grada, en los jugadores blancos, en la figura del 7. No les quedó más remedio a los blanquiazules que recogerse un poco, defender fuerte y ser selectivos en sus salidas. Así las cosas, el partido se fue abriendo y cobró la emoción y discusión que le faltó en la arrancada. Incluso hubo más que palabras en cada saque de esquina y se sucedieron las jugadas de pierna fuerte, intensas, controvertidas, un reto para el colegiado, a menudo desconcertante, muy protestado por los locales.

La victoria pasó a ser una cuestión de honor. Nadie firmaba el empate. Afinaba la puntería Cristiano y no dejaba de incordiar Sergio García. Jamás se rindió el Espanyol, que alimenta todavía opciones de alcanzar Europa, y tampoco se venció el Madrid. La expulsión de Víctor Sánchez y las tarjetas dejaron constancia de la brega en la cancha. Hubo que aguardar hasta el último momento para saber que finalmente el Barça salía campeón de Liga por el empate de Cornellà-El Prat sin necesidad de jugar, a punto de viajar hoy al Calderón. El título, al fin y al cabo, estaba sentenciado desde hacía tiempo y solo faltaba ponerle fecha. Y el alirón llegó después que el Madrid no pudiera ganar en el campo del Espanyol.

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