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Llorente destituye a Pellegrino

Tras la goleada de la Real, Mestalla pide la marcha del presidente del Valencia, y este despide al entrenador argentino

Por el efecto dominó, Mestalla pidió la cabeza del presidente y este entregó poco después la del entrenador. Manuel Llorente destituyó a Mauricio Pellegrino, víctima de la derrota del Valencia ante la Real en casa, precedida por otra goleada recibida la semana anterior ante el Málaga (4-0). Pellegrino llegó en verano pasado al Valencia como una apuesta personal del presidente, seducido por El Flaco desde su época de jugador del club, cuando Llorente fue consejero delegado. En la Liga, el Valencia ha sumado seis derrotas, cinco victorias y tres empates. En la Championsle fue mejor y está a un paso de pasar a los octavos de final. “Ha sido una decisión dolorosa, pero dentro debemos tomarla por responsabilidad”, dijo Llorente. “En todo el tiempo que estoy en el Valencia, es la primera vez que destituimos a un entrenador”, añadió. De momento, no hay sustituto y el delegado del equipo, el excentral Voro González, se hará cargo del grupo, según explicó el director deportivo, Braulio Vázquez. Voro ya entrenó al Valencia en el tramo final de la campaña 2007-08, cuando suplió a Ronald Koeman.

VALENCIA, 2 - R. SOCIEDAD, 5

Valencia: Diego Alves; João Pereira (Valdez, m. 75), Ricardo Costa, Víctor Ruiz, Cissokho (Guardado, m. 63); Feghouli, Gago, Ever, Bernat (Viera, m. 63); Jonas; y Soldado. No utilizados: Guaita, Albelda, Barragán y Parejo.

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Mikel, Íñigo Martínez, De la Bella; Xabi Prieto, Pardo, Zurutuza (Chory Castro, m. 71);, Griezmann (Ros, m. 74); Vela e Ifrán (Agirretxe, m. 76). No utilizados: Zubikarai, Ansotegi, Estrada y Fuchs.

Goles: 1-0. M. 2. Soldado. 1-1. M. 42. De la Bella. 1-2. M. 56. Mikel. 1-3. M. 63. Ifrán. 2-3. M. 72. Soldado. 2-4. M. 82. Agirretxe. 2-5. M. 90. Vela, de penalti.

Árbitro: Clos Gómez. Expulsó a Jonas (m. 40) por una supuesta agresión a Zurutuza. Amonestó a Víctor Ruiz, Carlos Martínez, Vela y Banega.

Unos 30.000 espectadores en Mestalla.

Sobre el futuro del propio presidente, Llorente fue misterioso: “Cuando llegue la ocasión ya hablaremos de eso”. “Si estamos así, todos tenemos responsabilidad. Empezando por mí y pasando por los jugadores. No esperaba los cánticos contra mí tan pronto”, agregó Llorente. “Es la consecuencia de una trayectoria. No es un calentón. La progresión del equipo no es la adecuada”, agregó Vázquez. Sobre el perfil del nuevo entrenador, el director deportivo no dio ninguna pista. Pero sí hay un sector del valencianismo que pide un técnico de carácter para poner en vereda a una plantilla caracterizada por la indisciplina y la indolencia en los últimos años. El nombre de Luis Aragonés saltó a la palestra.

Antes, la Real le había dado un baño al Valencia. Al son de Rubén Pardo, un mediocentro de plano largo, y la velocidad de Griezmann y Vela, la Real se paseó imperial en Mestalla. Sin ninguna oposición más allá de la de Diego Alves en la primera media hora. Liquidado el portero por un golpe de cintura de De La Bella, el Valencia entró en fase de disolución.

Y eso que todo había empezado a pedir de boca para el Valencia. Recibido bajo una lluvia de pitos, los acalló eventualmente Gago con un simple cambio de orientación. Le pegó enroscado y de primeras al flanco izquierdo por donde intuyó una autopista para Bernat. El joven interior zurdo centró rápido y Soldado, solo, embocó a gol.

Pero la Real descubrió pronto que aquello era un espejismo. A poco que Griezmann, pegado al extremo izquierdo, fue entrando en calor. Y fue aliándose con las cabalgadas de Vela para desnudar a una defensa sin alma. Solo Diego Alves evitó los tantos de Griezmann, Ifrán y Xabi Prieto, en duelos individuales ganados por los reflejos del brasileño, vendido por sus compañeros.

Ante el espantajo que tenía enfrente, la Real fue animándose y el joven Pardo empezó a marcar el ritmo del encuentro a través de de cambio de orientación. El único problema realista es no traducir en goles su superioridad. Al menos hasta que el Valencia añadió un elemento más a su flagelación. Jonas agredió de un manotazo a Zurutuza en una acción intrascendente en la medular (m. 40). El cuadro de Pellegrino ha sufrido expulsiones en seis partidos del presente ejercicio.

Ahora sí, la Real creyó que había llegado su momento. Y Zurutuza vio un hueco entre la espesura de piernas de la defensa local. A su pase interior llegó con ventaja el lateral De la Bella, otra vez solo ante Diego Alves. Pese a su poca costumbre, De la Bella actuó con máxima frialdad. En una finta magnífica, dejó pasar el cuero por entre las piernas para dejar clavado a Diego Alves.

La Real optó por la paciencia tras el descanso. El tiempo corría de su parte. Y las ideas. Sobre todo por parte de Rubén Pardo, cada vez más aristocrático. El cuadro de Montanier era mejor en todos los terrenos. También en las jugadas de estrategia. El córner de Pardo lo peinó al primer palo Griezmann y lo remachó al segundo, casi dentro de la portería, Mikel. Era ya el principio del fin de Pellegrino en el banquillo del Valencia.

La indisciplina no cesa

La indisciplina y la plantilla del Valencia han estado ligados indefectiblemente en los últimos años en el vestuario de Mestalla. En las cuatro últimas temporadas, fue uno de los reproches más recurrentes sobre el anterior entrenador, Unai Emery: su falta de mano dura para cortar los comportamientos díscolos en la caseta.

La llegada de Mauricio Pellegrino el verano pasado y un discurso más persuasivo invitaron a pensar en un punto final en este sentido. No ha sido el caso. Primero fue Jonas, airado por una sustitución ante el Athletic, castigado luego por Pellegrino con la grada en el partido posterior frente al Betis. Más tarde llegó Ever Banega (un clásico de otras temporadas), también enfadado y despectivo al ser sustituido la semana pasada ante el Betis. Esta vez el técnico prefirió una sanción económica. Y a ellos se unió esta semana Feghouli, detenido el pasado lunes tras conducir un vehículo sin carnet ni documentación. Juzgado al día siguiente, el interior franco-argelino aun tuvo una actitud desafiante ante la prensa: “Eso es lo que queríais, ¿no?”.

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