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El Bernabéu anticipa el alirón

Cristiano Ronaldo y Benzema firman el triunfo del Madrid sobre el Sevilla (3-0) al tiempo que los aficionados festejan verse ya en Cibeles

El Madrid dio otro paso hacia el alirón alentado por la multitud congregada en el Bernabéu, entusiastas que comenzaron a celebrar el título a expensas de lo que hiciera el Barcelona en Vallecas, convencidos de todos modos de que el destino les reservaba una cita en Cibeles.

Los fieles no se hartaron del buen juego, pero al Madrid le bastó con ir sobrado de remate ante un Sevilla tembloroso. Le falta entereza al equipo de Míchel, frágil en todos los aspectos. Torpe para defenderse y ansioso para definir, ofreció resistencia durante media hora y luego se entregó. Al Madrid no le hizo falta hilar fino para despacharlo en una mañana desapacible.

REAL MADRID, 3 – SEVILLA, 0

Madrid: Casillas; Arbeloa, Ramos, Pepe, Marcelo; Xabi Alonso (Albiol, m. 76), Granero (Khedira, m. 61); Di María (Callejón, m. 61), Özil, Cristiano Ronaldo; y Benzema. No utilizados: Adán; Kaká, Coentrão e Higuaín.

Sevilla: Varas; Coke, Cala, Deivid (Campaña, m. 72), Fernando Navarro; Fazio, Trochowski; Navas, Rakitic, Reyes (Luis Alberto, m. 64); y Negredo (Babá, m. 64). No utilizados: Julián; Luna, Guarente y De Mul.

Goles: 1-0. M. 19. Cristiano Ronaldo define en el área chica. 2-0. M. 49. Di María centra y Benzema remata en boca de gol. 3-0. M. 53. Benzema cabecea un centro de Ramos.

Árbitro: Mateu Lahoz. Mostró la cartulina amarilla a Özil, Granero, Deivid, Cala y Di María.

Santiago Bernabéu. 70.000 espectadores.

Las acciones comenzaron bajo un sol radiante y transcurrieron alternándose lluvias suaves. La inestabilidad atmosférica impregnó a los dos equipos. El Madrid se demoró un rato en meterse en el partido, pero acabó racheando contragolpes antes de irse al descanso. El Sevilla salió a mover la pelota, pero se partió y terminó el primer tiempo defendiéndose sin orden. Ninguno de los equipos dio continuidad al juego. Los dos amenazaron seriamente a su adversario. El primero en pegar fue el Sevilla. Pero el gol de Fazio, a la salida de un córner, fue anulado por Mateu Lahoz. Resultó sorprendente que el árbitro más condescendiente del campeonato se detuviera en un roce abdominal para determinar que Negredo había hecho una falta a Pepe. La decisión oxigenó al Madrid, que buscaba puntos de apoyo para entrar en la disputa. Quizás le pesó el recuerdo amargo de la reciente eliminación de la Champions ante el Bayern. Se lo sacudió a fuerza de carreras.

A este Madrid le entusiasman los contragolpes. La naturaleza de sus jugadores y la promoción abnegada de su entrenador inclinan al equipo a este tipo de maniobras. Como el Sevilla no achicó bien ni hacia adelante ni hacia atrás, como no supo presionar arriba y su defensa se ablandó en su área, el Madrid gozó de más oportunidades que nunca en la primera parte para lanzar a sus velocistas a la conquista de la pradera. Fueron cuatro o cinco contraataques. Ninguno acabó en gol. El más alevoso fue iniciado por Marcelo a la salida de un córner. Acabó con Cristiano, Özil, Benzema y Di María frente a dos defensas sevillistas. Benzema hizo la pausa en el área antes de enviar el balón a la tribuna.

Cuando no contragolpea, el Madrid suele iniciar las jugadas saltándose el centro del campo. Unas veces, dependiendo del rival, se precipita sistemáticamente para acabar los ataques cuanto antes. Otras, procura construir. La jugada básica de construcción consiste en que Xabi Alonso se mete entre los centrales y busca en largo a Cristiano o Benzema. Solo si los delanteros consiguen controlar el balón el propio Alonso ordena adelantar las líneas. Entonces, los centrales suben la presión al círculo central y se incorporan hombres a la acción. Juntos los defensas, los centrocampistas y los mediapuntas, entran en acción Özil y Marcelo, se refina la elaboración y se desmarcan los goleadores. Pero para esto es preciso que los delanteros consigan recibir bien el primer pase. Esto es lo que sucedió casi siempre contra la defensa del Sevilla. Así cayó el primer gol.

Con el Madrid apretando en campo adversario, Benzema y Di María tiraron una pared en la frontal del área. Benzema abrió para Cristiano y Coke perdió los nervios. El lateral derecho se arrojó al suelo y quedó expuesto. Cristiano le dejó pasar recortando con la izquierda y remató con la derecha. Fue un gran gol. La afición, pendiente de celebrar el título, comenzó a emocionarse.

El Madrid no gestionó la ventaja con calma. Partido en el medio campo, limpió el terreno para que Reyes corriera libre. De las botas del zurdo surgieron tres ocasiones clarísimas para el Sevilla. La primera la definió mal el propio Reyes ante Casillas. La segunda fue un pase de 40 metros filtrado entre Marcelo y Arbeloa. Llegó solo Navas, se plantó ante el portero y falló. La tercera fue un envío a la espalda de Pepe. Habilitado Negredo, solo tuvo que picar sobre la salida de Casillas. El tiro se le fue alto.

Ineficaz en el ataque, el Sevilla tampoco se guardó bien atrás. Salió del vestuario con ánimo constructivo, tras el intervalo, pero en cuanto perdió la pelota entregó el rosquete. Alonso salió jugando y, contra la costumbre, buscó a Özil entre líneas. El alemán, a Di María. Y el argentino cruzó el centro desde la derecha al segundo palo. Por ahí apareció Benzema para burlar la vigilancia de Coke. No se sabe qué andaba buscando el lateral del Sevilla. No vio ni al balón ni al delantero. Fue su segundo error grueso. Su incompetencia abrió las puertas al Madrid. La afición, convencida de que con el segundo gol no solo se cerraba el partido, comenzó a cantar el alirón.

Benzema cosechó su segundo premio al contragolpe. Otra vez abrió la jugada Marcelo. Vaciló el Sevilla después de una jugada a balón parado mal culminada y el Madrid se desplegó rápidamente. Ramos apareció por la banda derecha para centrar y Benzema cabeceó solo. Fue el 20º gol del francés en la Liga.

El tiempo que quedaba se consumió entre ovaciones de apoyo a Casillas generalizadas en todo el estadio, cánticos de Ultras Sur a Mourinho contestados con algún silbido y dos ausencias notables. Higuaín y Kaká ni se prepararon, alimentando así los rumores sobre su salida. Di María, por su parte, recibió la quinta amonestación y no irá a San Mamés.

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