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TRIBUNA

Respeto a Guardiola

Guardiola, durante el duelo contra el Chelsea en el Camp Nou. Ampliar foto
Guardiola, durante el duelo contra el Chelsea en el Camp Nou. Getty Images

Cuando Pep Guardiola tomó la decisión de dejar el Barça como futbolista, tenía ofertas de muchos equipos de fútbol. Su gran duda era aceptar alguna de algún club de la Premier inglesa o irse al calcio. Sumido en un mar de dudas, Guardiola decidió consultar a su mentor y maestro, Johan Cruyff, que sin perder un minuto le aconsejó irse a Inglaterra. Finalmente, Pep decidió, como ya se sabe, irse a Italia y El Flaco bromearía años después sobre el tema diciendo que, si ya lo tenía claro, no sabe por qué narices le pidió consejo. Valga la anécdota para entender que hay decisiones importantes en la vida que no son fáciles de adoptar.

Pep Guardiola ha tomado una trascendental: no seguir como entrenador del FC Barcelona. En los últimos meses, todo el mundo ha especulado sobre lo que iba a hacer e, incluso, sobre lo que debería hacer. La facilidad con la que se han dicho cosas en uno u otro sentido no debe sorprender al entrenador del Barça, que ya está curado de los espantos que genera el entorno barcelonista. Es extraordinaria la capacidad que tiene la opinión publicada para ponerse en la piel del entrenador y decirle qué es lo que más le conviene o lo que le tocaría hacer. Guardiola ha sido también fuertemente criticado por haber retrasado su decisión hasta el final de la temporada y seguro que en algún sitio llegaremos a leer o escuchar que esta indefinición ha influido negativamente en el juego de sus pupilos en esta fallida recta final.

Ahora que Guardiola ha optado finalmente por no seguir, fácilmente puede ser acusado de traidor y de haber retrasado su decisión de forma caprichosa. “Si quería irse, que lo hubiera dicho antes”, es uno de los argumentos que se han expresado estos días.

Soy de los que piensan que Guardiola ha dado tanto al club que se merece un mínimo respeto, y que le hayan dejado tomar su decisión de forma que sus intereses personales prevalezcan por encima de los intereses generales. La afición barcelonista se lo debe porque lo ha dado todo. Solo viendo su evolución física durante estos cuatro años se aprecia claramente el enorme desgaste que ha sufrido. Y en sus últimos partidos en el banquillo, gracias a las cámaras que le enfocan permanentemente durante más de dos horas, se constata lo mucho que padece por su obsesión por el Barça y por el fútbol. Ahora que quiere parar, simplemente por mejorar su salud o por estar más tiempo con su familia, deberíamos respetar su decisión y aplaudirle. En el futuro, ya tendrá tiempo de volver, si quiere.

Solo viendo su evolución física durante estos cuatro años se aprecia el enorme desgaste que ha sufrido

La opinión de los aficionados que, egoístamente, lo quieren ver atado permanentemente al banquillo, no vale. La opinión de los futbolistas que lo idolatran y que con él han alcanzado un nivel de juego sublime, no vale. La opinión de los directivos que, eso sí, han mantenido una actitud de respeto hacia su decisión que cabe elogiar, no vale. Solo importa lo que ha decidido Guardiola: se debe ir con un aplauso general y una ola gigantesca en el Camp Nou. Se lo merece. Mas allá de si, en su última temporada, lo ha ganado todo o no ha ganado nada. Todo lo que tenía que demostrar ya lo ha demostrado. Y el fútbol lo tendrá siempre en un púlpito, haga lo que haga a partir de ahora.

Jordi Juan es director de InterMèdia Grup de Comunicació.