Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Barcelona sale vivo de la Fonteta

El Valencia roza la remontada (68-72) ante el conjunto azulgrana gracias a un último cuarto sensacional

Cuando todo parecía visto para sentencia, el Barcelona se llevó el susto. Los pupilos de Xavi Pascual, que habían controlado con autoridad el encuentro, parecían haber activado el modo control con el que suelen adormecer los partidos favorables hasta que caen en el zurrón. Sin embargo, a última hora La Fonteta enseñó las uñas al líder de la Liga Endesa, que vio cómo se disolvía una diferencia que había mantenido con comodidad por encima de los 10 puntos. El Valencia incluso tuvo balones para adelantarse y para forzar la prórroga en las postrimerías del encuentro, pero Rafa Martínez y Markovic fallaron, y Chuck Eidson cerró desde los tiros libres la victoria azulgrana (78-82).

El Valencia no se arrugó de inicio ante la presencia en la zona de Lorbek y N'dong, la segunda pareja interior con mayor valoración de la Liga (32,5), tras la que Freeland y Sinanovic forman en el Unicaja (31,7). La actividad de Caner-Medley y la pelea bajo los aros de Lishchuk -que convertía en canastas todos los balones sueltos cerca del aro- descuadraban la defensa azulgrana, que frenaba bien el primer intento pero no alcanzaba a cerrar el rebote. N'dong no tardó en sentarse con dos personales, sustituido por Wallace, que, pese a ser más móvil, tampoco era suficiente para contrarrestar la agilidad de Medley. Sin embargo, la pillería y la muñeca de Navarro -nueve puntos en el primer cuarto- mantenían el partido igualado al final de los 10 primeros minutos.

VALENCIA, 68 - BARÇA, 72

Valencia: Markovic (9), Martínez (16), Pietrus (-), Caner-Medley (15), Lishchuk (10) -cinco titular- Ogilvy (9), De Colo (9), Kuksiks (-) y San Miguel (-).

Barcelona: Huertas (6), Navarro (14), Mickeal (9), Lorbek (8), Ndong (4) -cinco titular- Sada (-), Perovic (11), Vázquez (2), Wallace (6), Rabaseda (.) y Eidson (12).

Árbitros: Redondo, García González y Cortés. Sin eliminados.

9.000 espectadores en el pabellón de la Fuente de San Luis.

Poco a poco el Barcelona fue poniendo tiritas a la sangría del rebote, coagulando la principal vía de anotación taronja. Pese a los múltiples intentos de De Colo, muy inspirado en los dos partidos anteriores, no aparecía el camino al aro, y el Valencia tuvo que esperar siete minutos para que Rafa Martínez anotara la primera canasta del segundo cuarto, justo cuando los azulgranas ya habían logrado los 10 puntos de ventaja. De hecho, cuando faltaba un minuto y medio para el descanso, Markovic rompió el monopolio anotador que Rafa Martínez, Medley y Lishchuk habían protagonizado (25 de los 27 puntos en la primera mitad fueron suyos). Una soledad acentuada por la ausencia del alero Víctor Claver, que estará seis semanas de baja tras lesionarse durante la semana. En contraposición, los azulgrana, donde ya habían anotado ocho hombres, repartían los puntos con soltura, con Pekovic sumando canastas fáciles bajo el aro.

Markovic, con cuatro puntos consecutivos, volvió de los vestuarios dispuesto a seguir sumando, pero no era suficiente. Los de Pascual seguían haciendo sudar cada canasta a los valencianistas y aprovechando las posiciones cómodas que su mejor circulación les facilitaba. Los de Olmos tampoco encontraban consuelo en los triples (cuatro de 19, un 21%), pese a empezar la jornada con el mejor porcentaje de acierto desde lejos (39,2%). Eidson, habitual en las funciones de base, organizaba con solvencia la ofensiva azulgrana, que vivía tranquila desahogada por su defensa.

El último cuarto parecía trascurrir sin pena ni gloria y La Fonteta parecía hibernar. Hasta que el Valencia encadenó un par de transiciones rápidas en las piernas de De Colo que redujeron la diferencia a siete puntos (el parcial del cuarto era 14-8), con cuatro minutos por jugar. Rafa Martínez cogió el relevo con sus penetraciones, como si hubiera encontrado el agujero en un muro antes inexorable, y con un triple -que trajo a la mente el que clavó en el último segundo hace dos temporadas para ganar el partido- dejó la diferencia en un suspiro de un solo punto. Tal fue el susto que Pascual retiró del parqué a Navarro para introducir a Sada, temeroso de que Martínez repitiera el milagro. El escolta falló su siguiente intento, pero Markovic tuvo otra oportunidad para mandar el partido a la prórroga. Cuando este dio en el hierro, el Barcelona respiró tranquilo, aún con el susto en el cuerpo.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.