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LIGA EUROPA | ATLÉTICO 2 - ARIS 3

El Atlético vuelve a inmolarse

El campeón cae de nuevo con el Aris y no depende de sí mismo para pasar de ronda

Después de un año de relativa calma, en el que Quique Flores se empeñó, y consiguió, contener la tendencia natural del Atlético de echarse al monte, de resolver cada partido por las bravas, de afrontar cada cita como un duelo al sol, sin un plan meditado, en un pulso a vida o muerte como si fuera el último de la civilización, la escuadra del Manzanares volvió a lucir contra el Aris su lado más disparatado en 90 minutos de terror que dejaron al campeonísimo a los pies de los caballos.

Castigado por los desmanes de la última línea y un De Gea irreconocible, el defensor de la corona concedió la primera victoria de la historia de un equipo griego en España, ahí es nada, la primera del Aris en Europa como visitante en lo que va de siglo, y se jugará el billete en la última jornada ante el Bayer en Leverkusen, un escenario inhóspito. Obligado al más difícil todavía, el conjunto rojiblanco debe quedar un paso por delante que el disciplinado grupo de Héctor Cúper, que al revés que el Atlético depende de sí mismo.

Atlético 2 - Aris 3

Atlético de Madrid: De Gea; Ujfalusi, Domínguez, Godín, Antonio López (Fran Mérida, m. 86); Reyes, Tiago (Raúl García, m. 86), Mario Suárez, Simao (Diego Costa, m. 73); Forlán y Kun Agüero.

Aris Salónica: Sifakis; Vangjeli, Oriol, Lazaridis, Michel; Javito, Faty, Toja, Mendrinos (Kaznaferis, m. 72); Koke (Prittas, m. 76) y Cesarec (Carlos Ruiz, m. 83).

Goles: 0-1, m. 2: Koke, tras varios rechaces en el área después de una mala salida de De Gea. 1-1, m. 11: Forlán marca tras un rechace del portero Sifakis a tiro de Simao. 2-1, m. 16: Agüero bate por bajo a Sifakis, después de un balón largo de Domínguez. 2-2, m. 51: Koke, de penalti. 2-3, m. 80: Lazaridis marca tras varios rechaces en el área.

Árbitro: Ivan Bebek (Croacia). Amonestó a los locales Tiago (m. 32), Domínguez (m. 76) y Raúl García (m. 90) y al visitante Javito (m. 59).

Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo B de la Liga Europa, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 20.000 espectadores, entre ellos unos 3.000 aficionados del Aris.

Si el Aris gana al Rosenborg, ya eliminado, en su caldera de Tesalónica, pasará de ronda. Si empata y los colchoneros no ganan al Bayer, ya clasificado, también estará en dieciseisavos. Un sueño con muchas posibilidades de convertirse realidad para la masa social que controla al modesto equipo heleno, que además cuenta con el goal average particular a favor.

De Gea, al que asaltan las dudas de un tiempo a esta parte, volvió a mostrarse igual de blandito que en el Bernabéu y contra el Espanyol. El portero puso el partido cuesta arriba nada más arrancarlo, al despejar de mala manera un centro sin pimienta. El rechace le quedó en bandeja a Javito, que tras chutar al cuerpo de Godín recogió el balón y lo envió a la cruceta. La defensa atlética, paralizada por el galimatías provocado por De Gea, no acudió a cerrar el rebote, que esta vez le cayó franco a Koke, otro representante de la legión española que hace sus pinitos fuera. El delantero formado en la cantera del Málaga no perdonó y puso el Calderón patas arriba.

La respuesta del Atlético, frenético y taquicárdico, no tardó en llegar. Primero Forlán, cómo no, rebañó un balón que Simão estrelló en el palo. A continuación, en otro alarde de clase al alcance de unos cuantos elegidos, Agüero dio la vuelta al marcador tras un gran centro de Domínguez que se tragó media defensa griega. Con el viento a favor, el Atlético transmutó su alma ingobernable por la serenidad y el tempo que adoctrinaba Quique desde la banda. Así llegó el descanso. El reposo del guerrero. Faltaba media parte y la partida parecía resuelta, con el Atlético rondando el arco de Sifakis, como en un centro de Ujfalusi que un contrario desvió al larguero y Forlán no cazó por un pelo.

La cosa prometía hasta que Domínguez, otro de los símbolos de la cantera, titular tras un mes de tirón de orejas, agarró en el área a Lazaridis. Koke no perdonó desde el punto de penalti y el partido se convirtió en una romería. Con el Atlético roto en mil pedazos, víctima otra vez de sus pulsaciones de más, Lazaridis dio la puntilla con un gol que llegó después de otro despiporre de la defensa que dejó al campeón visto para sentencia

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