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FÚTBOL INTERNACIONAL

La última pifia de Maradona

El seleccionador argentino convocó para un amistoso a cinco futbolistas que no podían jugar

La popularidad persigue a Diego Armando Maradona. En los quince meses que lleva como director técnico de la selección argentina, sus errores, descuidos y excesos verbales han ocupado muchas más páginas que sus decisiones técnicas o sus propuestas futbolísticas. La última pifia, por improbable que parezca, ha sido la fallida convocatoria, esta semana, de cinco jugadores para el partido amistoso del miércoles próximo contra Jamaica. Inmediatamente después de presentar la lista de dieciocho jugadores (todos ellos jugadores de la Liga local), se supo que cuatro de ellos, pertenecientes al club Estudiantes de La Plata, no podrían acudir por tener esa misma semana un partido de la recién iniciada Copa Libertadores. Así que el equipo técnico de la selección convocó urgentemente a otros cuatro futbolistas. El ridículo se hizo insostenible cuando los periodistas recordaron que a uno de los cuatro reemplazantes, Juan Pablo Pereyra, de Atlético Tucumán, le habían operado 48 horas antes de una fractura del tabique nasal.

En un país obsesionado por el fútbol, el 'dios' de este deporte estuvo a punto de descender a los infiernos cuando Argentina, selección de presencia obligatoria en toda fase final de una Copa del Mundo, se jugaba su pase a Sudáfrica en un último partido fratricida contra Uruguay en Montevideo el pasado mes de octubre. Argentina venció y se clasificó. Y recuerda que en 1986, cuando ganaron su último Mundial con la maravillosa aportación del 'diez', también sufrieron para clasificarse y también criticaron a Carlos Bilardo, entonces entrenador (y hoy principal ayudante de Maradona). Pero todo el país se pregunta si Maradona tiene en realidad esquema, critica que sólo se trabaje por las tardes y duda sobre si su irrepetible calidad como futbolista se extrapola necesariamente a su solidez como entrenador.

Éstas son algunas de las actitudes más llamativas del 'Pelusa' desde que fuera elegido, en octubre de 2008:

- Noviembre de 2008. A las pocas semanas de empezar, antes de debutar ante Escocia en un amistoso, amenaza con abandonar la selección ante las resistencias de la Federación argentina de para contratar como ayudante de campo a Óscar Ruggeri, aquel rocoso central del Real Madrid que ganó con Maradona el Mundial de 1986. Frase estelar: "Obama eligió lo que él quiso y a mí no me quieren dar a Ruggeri".

- Marzo de 2009. En unas declaraciones televisivas, Maradona comenta las últimas actuaciones de Juan Román Riquelme, entonces el diez de la selección. "Yo lo quiero a Román de enganche, en los últimos 20 metros, para marcar diferencia, con velocidad mental para habilitar a los delanteros y que llegue al gol, pero el otro día lo vi en la cancha de Boca y no sé si tiene problemas físicos o qué, pero así no me sirve. Tiene que marcarse en la frente que Sudáfrica puede ser su gran revancha en la selección". A las pocas horas, Román, futbolista de carácter difícil, lamenta la auencia de "códigos" de Diego y renuncia definitivamente a la selección argentina (aunque ya lo había hecho una vez, según dijo para evitar sufrimientos a su madre).

- Junio de 2009. En plenas eliminatorias al Mundial, y antes del partido contra Colombia, Maradona dice que el estadio de River, donde tradicionalmente juega la selección, es "desatrosa". "La cancha en la que yo jugaba en Fiorito es mejor que la de River [...] Es vergonzoso", remata. Su porfía logra que el siguiente y trascendental partido, contra Brasil, se juege en Rosario, en el estadio de Rosario Central. Argentina pierde 3 a 1.

- Junio de 2009. Maradona dice sobre Sergio Batista, ex futbolista, amigo y entrenador de la selección sub 20 argentina. "La verdad, no sé qué le pasa a Batista. Parece que tiene la menstruación. Tal vez quiere que me pinte los labios y le vaya a dar un beso. Se la pasa hablando cosas que no son. Yo lo llamé cuando quedó afuera del Mundial Sub 20, no sé que más espera. Batista me tiene cansado". En un clásico patrón maradoniano, pocos meses después son uña y carne.

- Septiembre de 2009. Maradona y Bilardo, su padre futbolístico e íntimo amigo, el entrenador que le dio los galones de la selección en el glorioso Mundial de 1986, su principal ayudante hoy, escenifican ante la prensa su creciente distanciamiento. "La relación con Bilardo está bien, está bien. Pero no me gustan las listas anticipadas, no me gustaron las reuniones, lo tengo todo anotado en la computadora para hablar después de las eliminatorias", dice Maradona tras volver de una ausencia de semana y media por someterse a un tratamiento para adelgazar una clínica italiana. La semana después, insiste: "Acá no hay ninguna mano de Bilardo. Los que nos rompemos la cabeza pensando los cambios somos Mancuso, Lemme y yo. [...] Parece que en Bilardo el técnico sobrepasa al manager".

- Octubre de 2009. Tras clasificarse al Mundial en el tremendo partido contra Uruguay en Montevideo, Maradona y Bilardo, ambos inundados en lágrimas, se funden en un abrazo inolvidable. Poco después, en la rueda de prensa, el 'Pelusa' ataca al periodismo y deja caer las célebres declaraciones que le valieron una suspensión por parte de la FIFA, recientemente terminada. "Tengo memoria, hermano, al que no creía, a los que no creyeron. Con perdón de las damas, que la chupen y que la sigan chupando. Soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida. Sigan mamando, ustedes me trataron como me trataron...Vos, Pasman (Juan Carlos), también la tenés adentro [...] Inventaron todo el tiempo... hablaron de una pelea con Bilardo y estábamos todo el día juntos en el predio de Ezeiza".