LIGA | MÁLAGA 2 - SEVILLA 2

Al Málaga le sobran 15 minutos

El Sevilla remonta dos goles en el último tramo del partido

El Málaga aprendió ayer que al Sevilla no hay que concederle ni un metro, ni un ápice de aliento. El equipo de Antonio Tapia lo consiguió durante gran parte del partido y mantuvo a raya a su oponente sin importarle que éste fue dueño del balón. Cuando quedaban 15 minutos, el equipo blanquiazul tenía una ventaja de dos goles, pero el delirio en la grada, los tres puntos vitales para seguir escalando en la zona europea y, sobre todo, la posibilidad de doblegar en el derby andaluz al Sevilla, se esfumaron por las dos únicas grietas que afloraron en la defensa del Málaga. Y ahí estaban Kanouté y Luis Fabiano para hacer el resto.

Desde el pitido inicial el Málaga tuvo claro que no quería manejar la pelota. No contaba con Duda, el encargado de darle cordura a la creación de juego, y el equipo de Tapia se apostilló atrás esperando una cabalgada o que Salva pescara su oportunidad. Y así fue.

Málaga 2 - Sevilla 2

Málaga CF: Goitia; Gámez, Weligton, Hélder, Calleja; Eliseu, Miguel Angel (Martí, m.56), Nacho, Apoño; Baha (Luque, m.85) y Salva (Adrián, m.77).

Sevilla CF: Palop; Mosquera, Squillaci, Escudé (Adriano, m.46), Fernando Navarro; Navas (Perotti, m.64), Duscher (Capel, m.46), Romaric, Renato; Luis Fabiano y Kanouté.

Goles: 1-0, M.18: Salva. 2-0, M.31: Salva. 2-1, M.73: Kanouté. 2-2, M.84: Luis Fabiano.

Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité Cántabro). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores del Málaga Nacho (m.8), Miguel Angel (m.34) y a Weligton (m.90), y al jugador del Sevilla Navarro (m.90). Expulsó con roja directa al malaguista Calleja, m.85 por una entrada a Capel.

Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima séptima jornada de Liga de Primera División disputado en el estadio de La Rosaleda de Málaga ante unos 30.000 espectadores.

Después de perderse media temporada por lesión, el veterano ariete se sigue reivindicando. Está claro que el aspecto técnico no es su mejor perfil y se le puede reprochar a menudo que se distraiga en tareas de sacrificio, pero a la hora de mirar a puerta, cuando hay un balón por ahí cerca, Salva no suele perdonar, ya sea rematando en semifallo con el tobillo o intentando controlar un balón que se convierte en un sombrero involuntario y que deja sentado al último defensa. Al final fueron dos goles de Salva lo que mantuvo vivo al Málaga en La Rosaleda durante buena parte del partido.

El Sevilla se vino abajo con esos dos goles. Continuó con el control del juego pero sin crear excesivos problemas en la portería contraria. En ese terreno el Málaga se encuentra cómodo, junta sus líneas y construye una maraña difícil de penetrar. Y ayer sus dos centrales, Hélder y Weligton, hicieron un demostración maniatando a los dos sevillistas que precisamente no se dejan atar con facilidad: Kanouté y Luis Fabiano.

Los delanteros sevillistas no veían llegar el balón y tenían que retroceder al centro del campo para poder participar en el juego de su equipo, perdiendo así posiciones de remate. Y cuando lograban abrir un claro para disparar, ahí estaba Gotilla, uno de los más destacados de su equipo.

Las acometidas sevillistas se intensificaron en la recta final del partido. La entrada de Diego Capel dio frescura en ataque después de que Jesús Navas no consiguiera brillar. Fue providencial Perotti, que sustituyó al joven extremo sevillano y se fabricó él sólo una gran cabalgada en la que dejó atrás la maraña blanquiazul e hizo lo que hay que hacer, dejársela a Kanouté de cara a portería. El de Malí controló y perforó la red.

El jolgorio que había en la grada se convirtió en runrún, y más cuando minutos después Calleja fue expulsado por una dura entrada a Capel. Los nervios salieron a flote y, tras uno de los pocos errores de la zaga malaguista, Luis Fabiano cabeceó sólo en el área y dejó claro que no hay que dejarle ni un metro.

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