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TENIS | TORNEO DE DUBAI

Djokovic, campeón a palos

El serbio vence a David Ferrer en la final de torneo de Dubai por 7-5 y 6-3

Novak Djokovic ganó 7-5 y 6-3 el torneo de Dubai ante David Ferrer, y con ello venció dos partidos en uno. El primero, que estrena su palmarés en 2009, lo conquistó a palos, pegando y pegando. El segundo, además, le coloca con ventaja sobre el español en una prestigiosa línea de salida: España y Serbia se enfrentarán desde el jueves en la primera ronda de la Copa Davis, y los dos tenistas estarán presentes sobre la tierra batida de Benidorm. Desde ayer, Ferrer, que por fin vuelve a parecerse a sí mismo, tiene una referencia negativa si Albert Costa, el seleccionador, decide darle un papel protagonista.

El partido no dio respiro. La primera manga, peleada con una intensidad monstruosa, duró 52 minutos y dio cabida a cinco breaks, cuatro de ellos consecutivos. Ferrer la vivió a remolque, sudoroso y esforzado, con una medallita golpeándole el pecho, y el pecho rebotando contra el sentido que estaba tomando el partido. El público, entusiasmado con el poderío de su derecha y las durísimas réplicas del serbio, agradeció tanta pelea metiéndose en el encuentro. Hubo gritos, silbidos y palmas, algunos en mitad de los puntos. Se escucharon hasta varios "¡Viva España!", y Ferrer calentó el ambiente luchando con ahínco. Su perseverancia fue digna de mejores resultados. Tres ejemplos. Con 5-3 y saque de Djokovic, Ferrer ganó dos juegos en blanco seguidos. En la segunda manga, con 4-2 y 40-15 en contra, forzó el break. Y con el serbio sirviendo para ganar el partido, se procuró una bola de rotura. No fue suficiente. Djokovic era ayer un tenista a la búsqueda del brillo perdido, y resolvió todas esas situaciones con tino.

El torneo, rebajado en prestigio por las ausencias de Rafael Nadal y Roger Federer, además de por la retirada por un virus de Andy Murray, corona a Djokovic, que lo necesitaba. El serbio, que a estas alturas del año ya ha perdido cuatro partidos, empieza a sentir de cerca el aliento de Murray, un tenista voraz que quiere su puesto de número tres del mundo antes de comenzar en serio el asalto al número uno. Eso pensó hacer un día, no hace tanto, Djokovic. Ahora, sin embargo, tiene otras empresas en la cabeza. Primero, desde el jueves, disputar el España-Serbia de Copa Davis.

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