Reportaje:ATLETISMO

Reinventarse a tiempo

La maternidad y el récord de España de 1.500m en pista cubierta relanzan a Nuria Fernández

Del desencanto al éxito hay un solo nombre en la carrera de Nuria Fernández. Tras varios años de frustraciones, agotadoras jornadas de entrenamiento y resultados baldíos, la atleta madrileña ha recuperado la esperanza. "Estaba agotada mentalmente, pero tener a Candela me ha renovado". Su reciente maternidad ha hecho que Nuria recobre la sonrisa y vuelva a confiar en su innegable talento para recorrer metros a una velocidad endiablada. Ahora, después de haber pensado en arrojar la toalla, sus ojos rezuman optimismo y sus piernas han recobrado las mejores sensaciones. "Quería tomarme un tiempo porque necesitaba recapacitar. He invertido muchos años, muchas horas de entrenamiento, y si no llegan los resultados te vienes abajo".

"Estaba agotada mentalmente, pero tener una hija me ha renovado"
Nuria ha canalizado su fuerza y ha pulido su técnica para perder el miedo a la larga distancia
"El atletismo es tan individual que eres tú, tú y luego tú. Ahora es la niña y luego yo"
El 'cross' y el entrenamiento en altura le han aportado resistencia y fortaleza mental

El pasado sábado, Nuria pulverizó el récord de España de 1.500 en pista cubierta con la décima mejor marca mundial de todos los tiempos. Con 32 años, paró el crono en 4:01:77, un cifra que le permitió superar el registro de su amiga Marta Domínguez. "Es el resultado de un gran sacrificio. Por fin llegó el día mágico, aquél en el que te sientes fenomenal y todos los astros están contigo. La carrera fue fantástica", relata. Quince meses después de dar a luz a su hija, la madrileña ha cumplido un sueño. Su secreto, la obstinación. No rendirse nunca. Nuria se ha reinventado, ha canalizado su fuerza y ha pulido su técnica para perder el miedo a la larga distancia. "Antes tenía mucho respeto, pero ahora, al ver que puedo, ya no le tengo tanta fobia".

'Cross', capacidad competitiva... y Candela

El coraje de la madrileña le hizo seguir entrenándose en pleno proceso de embarazo. "Estuve hasta los seis meses ejercitándome poco a poco, respetando mucho al cuerpo. Durante el tiempo que estuve embarazada, me pregunté: ¿qué sé hacer yo? Correr. Pues venga, vamos a intentarlo una vez más. Te tienes que ver en la tesitura de hacer una vida normal para valorar lo que tenías antes". Nuria apostó por el cross, en donde ganó consistencia mental, capacidad competitiva y mucha resistencia. "Está claro que me ha beneficiado. Verme tan resistente ha hecho que haga un buen 1500". Sin embargo, el verdadero estímulo que ha propulsado su carrera ha sido su niña Candela.

"La maternidad me ha dado mucha estabilidad. Antes sólo pensaba en el atletismo y al final te agobias mucho. Todo el día pensaba en lo mismo. En descansar, en cómo están las rivales... . El atletismo es tan individual que eres tú, tú y luego tú. Ahora es la niña y en función de ella, yo. Estoy como nueva", admite Nuria. Hace ya varias semanas, su compañera Marta Domínguez criticó abiertamente la situación de las mujeres que se dedican profesionalmente al deporte. "Un deportista de élite puede abrir la boca y pedirlo todo. Yo no me puedo quejar", manifestó la palentina, que también denunció que "quedarse embarazada está penalizado. Significa estar un año y medio sin recibir un solo euro y que la federación te congele las becas. Es un castigo".

Una segunda juventud

Nuria comparte la reivindicación. "Animo a todas las deportistas a tener un hijo. Puedes llegar a tu mejor nivel e incluso mejorarlo. Te renueva. Te suma más que te resta", insiste la atleta. Su entrenador, Manuel Pascua, también coincide en que "la maternidad le ha hecho rejuvenecer". Su regreso a las pistas fue progresivo. En la reunión de Montecarlo se quedó a dos segundos de la mínima olímpica en 1.500, pero aprovechó después su gran momento de forma para batir el récord de España de la milla y obtener su mejor marca en 800. Modificó la zancada para hacerla más larga, practicó series más rápidas y se marchó a Ifrane (Marruecos) para entrenar en altitud. "Esa marca te cambia el chip. Te dice: puedes estar ahí. Estoy muy contenta, pero debo avanzar con tranquilidad".

Con la vista fijada en el Europeo que se celebra este año, Nuria confiesa que "viajaré a Turín con expectativas. Nunca me he visto en esa situación e intentaré estar con las mejores, pero si no me sale bien, no pasa nada". El éxito de su registro en Valencia desacredita a aquellos que ponen en duda el potencial del atletismo español, en tela de juicio desde los discretos resultados que rubricaron los atletas nacionales en Pekín. "Fue mala suerte. Marta tenía la medalla pero tropezó con el último obstáculo. Paquillo, que nunca falla en los grandes eventos, tuvo un mal día... . Puedes estás muy preparada, como un avión, pero a veces llega la competición y estás atenazada por los nervios". Ella ya lo ha superado.

Nuria Fernández, durante la prueba del 1.500m en Valencia
Nuria Fernández, durante la prueba del 1.500m en ValenciaEFE

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