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JJ 00 | NATACIÓN

¿Qué le ha pasado a Laure Manaudou?

La nadadora francesa fracasa estrepitosamente en Pekín

Estrella tricolor, orgullo de Francia, la nadadora francesa Laure Manaudou ha dicho adiós a los Juegos de Pekín por la puerta de atrás, ahogándose día a día en el Cubo de Agua. Los sollozos de la francesa a finales de abril cuando en el campeonato de Francia perdía en su distancia favorita, los 400m libres, hacían presagiar que a China la campeona olímpica en Atenas 2004 en esa especialidad y plusmarquista de 200m libres no llegaba en su mejor momento. En Pekín ha seguido llorando aunque la agonía de Manaudou comenzó mucho antes, concretamente en mayo de 2007. Ese mes, la francesa conmocionaba a la federación de natación de su país al anunciar que se iba a entrenar a Italia, dejaba a su entrenador de toda la vida Philippe Lucas y empezaba un idilio con el nadador italiano Luca Marin.

Manaudou se despedía de su país y de los entrenamientos duros e interminables: "No puedo resistir físicamente más los entrenamientos de Lucas", confesaba. Lo hacía a tan sólo 15 meses de los Juegos Olímpicos. Después comenzaba un culebrón que convirtió a la guapa francesa de 21 años en el foco de los paparazzis: salió desnuda en Internet, se peleó con Luca Marin en los campeonatos de Europa de piscina corta delante de todas las televisiones y volvió al seno familiar a entrenarse con su hermano Nicolás. A comienzos de este año dejó a su hermano para reunirse con el prestigioso entrenador Lionel Horter aunque ya era tarde.

Cuando aterrizó en China, Manaudou se mostraba optimista y escribía en su blog que tenía muy buenas sensaciones en el agua. Era el post del cuatro de agosto. El diez de agosto contaba, tras la prueba de 100m espalda, que "había sido duro zambullirse". El 11 de agosto se mostraba desmoralizada tras el batacazo en la prueba de 400m libres donde quedó octava y el 12 de agosto anunciaba que no tiraba la toalla y que disputaba los 200m espalda. En todas las pruebas falló, hundida última en la calle a varios metros de sus rivales, y siguió llorando. El 16 se despedía "aliviada" de la competición y ponía fin a la tragedia. "Ha sido muy duro y estresante, ahora pienso en las vacaciones y en estar con los míos", escribía. Para muchos la nadadora, desorientada tras las aventuras amorosas y sus escándalos públicos, ha pagado en Pekín sus caprichos, sus suaves entrenamientos y está perdida. Para otros su carácter de diva es imprevisible y puede dar otra vez lo mejor de sí misma. Londres 2012 espera.

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