Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Athletic 2-Deportivo 2 | FÚTBOL / LIGA

Accidentes múltiples en San Mamés

El Deportivo, afectado de mal de tripas por un virus, remonta dos goles a un Athletic muy generoso

San Mamés acumuló ayer tal cantidad de accidentes en el partido que, al final, la gente salió silenciosa y con poco color en la cara. El Athletic no entendía cómo con un sistema defensivo tan trabajado había dilapidado una ventaja de dos goles ante un Deportivo que, como el club bilbaíno, se está rehaciendo poco a poco. Pero es que el Deportivo tampoco entendía cómo el Athletic le hizo dos goles en unos cincuenta minutos de superioridad rojiblanca, pero carente de ocasiones. Todo fue una sucesión de accidentes. Primero, el defensa Barragán derrapó y cabeceó por encima de su portero Aouate ?nadie sabía adónde iba? en una jugada atropellada y sin demasiado peligro. Después, un centro con la derecha de Gabilondo lo tocó de aquella manera Llorente, lo controló de aquella manera David López (tan de aquella manera que confundió a Aouate) y pudo marcar. Más tarde, Riki, casi recién incorporado a la autopista de San Mamés, se largó un piscinazo que originó una gran trifulca y una confusión arbitral monumental. Aranzubia colocó mal la barrera, que además se descolocó en el momento culminante, y Riki la clavó por el poste del portero. Y, cuando todo parecía que se acababa, el gigantón Taborda cabeceó (casi habría que decir que orejeó) un centro de Guardado con Aranzubia a media salida, viendo volar el balón.

Los goles explican por sí solos un partido lleno de baches y accidentes en dos equipos en reconstrucción. Aun así, le supo peor al Athletic, que no sólo se vio ganador, sino que puso más empeño y tuvo más claridad ofensiva con destellos relucientes de Yeste (ayer, de medio centro), dominio aéreo de Llorente y las habituales intermitencias de Etxeberria. Por una vez, el Athletic parecía un equipo más ofensivo de lo habitual frente a un Deportivo muy acoquinado y con las ideas poco claras. Apenas destellos de lo que fue Sergio y de lo que parece que será Guardado. Pero los partidos accidentados son como las autovías cuando llueve: siempre pasa algo. Menudearon los goles y las anécdotas. Manuel Pablo tuvo que ir corriendo al vestuario para hacer sus necesidades. Al parecer, un virus afectó a la plantilla del Deportivo y Xisco ocupó todo el descanso en idéntico menester que su compañero. El empate quizás curó su mal de tripas.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.