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Otros casos de 'muerte súbita'

El húngaro Feher y el colombiano Foé perdieron la vida tras desplomarse en pleno terreno de juego

El fútbol mundial vuelve a conmoverse por la muerte de un futbolista. Antonio Puerta ha perdido la vida cuatro días después de haberse desplomado en el césped del Sánchez Pizjuán. Ha habido casos similares de futbolistas que han fallecido en el mismo terreno de juego. Otro sevillista, Pedro Berruezo, murió en el estadio del Pontevedra en 1973. Al igual que Puerta, Berruezo había padecido desmayos anteriormente.

El húngaro Miklos Feher tenía 24 años cuando falleció el 25 de enero de 2004. Su equipo, el Benfica, entonces dirigido por el español José Antonio Camacho, disputaba un partido de liga contra el Vitoria Guimaraes. Se jugaba el tiempo de descuento y Feher vió una tarjeta amarilla que recibió con una sonrisa. Entonces Feher comenzó a caminar lento, a inclinarse y cayó inconsciente al suelo. Instantáneamente fue trasladado al Hospital de Guimaraes donde lamentablemente falleció a causa de un tromboembolismo pulmonar.

Otro caso es el del camerunés Mark Vivien Foé que se desplomó durante la disputa de la Copa Confederaciones en Lyon, Francia, el 26 de junio del 2003. Se enfrentaban en semifinales Camerún y Colombia, transcurría el minuto 71 y el resultado era 1-0 a favor de la selección africana cuando Foé se derrumbó súbitamente en el centro del terreno de juego. A pesar de la atención médica que recibió, Foé, abandonó el terreno de juego ya fallecido.

En Brasil, Cristiano de Lima murió en pleno terreno de juego cuando disputaba un partido con su equipo, el Tempo Sports Club del torneo profesional de India. El también brasileño Serginho del Sao Caetano de Brasil, también murió en un campo de juego cuando tenía 30 años. En circunstancias similares, el joven portero argentino, Lucas Damián Molina, de 20 años, suplente de Navarro Montoya en la portería de Independiente de Argentina, murió de un paro cardiorrespiratorio en casa de su novia a pocas horas de concluir una partido.

El ciclismo, el deporte más castigado

Otras materias deportivas también se han visto castigadas por casos de muerte súbita. El ciclismo es el deporte que más casos ha vivido. La alarma en este deporte saltó en 1965 cuando el británico Tom Simpson falleció de forma fulminante en el Tour de Francia cuando ascendía el Mont Ventoux. Posteriormente se comprobó que Simpson sufrió un ataque al corazón como consecuencia de las sustancias dopantes que había tomado horas antes. Le siguieron otros casps como el del ciclista italiano Denis Zanette y el del francés Fabrice Salanson, ambos fallecidos en el 2003. También el jugador de baloncesto Ramona Jumikis perdió la consciencia en plena pista y falleció.

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