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Crónica:FÚTBOL | 30ª jornada de Liga

El Betis encuentra un respiro

La falta de acierto en el remate y un final muy polémico condenan al Villarreal

El Betis encontró respiro en El Madigal. Venció agónicamente al Villarreal en un partido que no se salvó de la polémica. Apareció al final, como en las películas de suspense, con el equipo castellonense intentando salvar un punto y el sevillano defendiéndose como podía. En la última jugada, Guillermo Franco se disponía a disparar un balón que se le había quedado en el punto de penalti y fue trabado desesperadamente por Rivas. El árbitro, Teixeira Vitienes, señaló el fin del partido mientras los jugadores amarillos lo acorralaban entre protestas. Sin éxito.

El Betis tuvo un comienzo apasionado, con su delantero Robert inspirado, marcando con los dos goles un camino que se tornó tortuoso en el segundo acto. El Villarreal estuvo a punto de hacerle perecer por las acometidas que intentó de mil formas sin una pizca de fortuna. El club de Fernando Roig ve así como su presencia en Europa la temporada que viene se aleja.

Al Betis le iba la supervivencia en el choque. El Villarreal lo comprobó pronto. Fue golpeado a las primeras de cambio, como viene sucediendo desde hace demasiados partidos. Robert ganó la posición a los defensores centrales y metió la cabeza para rematar un perfecto pase de Edu desde la banda derecha (m. 11).

A pesar de las diferencias en la clasificación, existen más similitudes de las aparentes entre ambos conjuntos. El parecido razonable surge mirando las actuaciones de ambas defensas. Tanto en el área de uno como del otro existió la sensación de cualquier cosa puede suceder por la inseguridad que manifestaron.

Doce minutos más tarde del primer gol, el ex jugador del PSV forzó con una tímida presión el error de Josico en un pase atrás que se quedó corto. Y que aprovechó Robert para poner demasiada desventaja para el conjunto local. Disparó con violencia y por arriba ante la postura estática de Viera, que se quedó con el molde cubriendo el primer palo.

El Villarreal reaccionó. Riquelme no abdicó como en citas precedentes. El centrocampista argentino no paró de ofrecerse, de dar luz a la ofuscación de sus compañeros. Encontró pasillos insospechados para poner balones francos a los puntas. En uno de ellos, Guillermo Franco se quedó solo ante Contreras y remató desviado. Riquelme se asoció con un Forlán que necesita tener cinco ocasiones para materializar una. El as argentino intentó el disparo de cerca, de lejos. El larguero frustró su intento de gol olímpico. El Betis pasó entonces a ejercer la labor que más le incomoda, la de defender el botín capturado. El Villarreal encontró mil caminos y no supo cómo explotarlos. Tan sólo Sorín acertó a rematar un centro de Riquelme, en un remate de cabeza acrobático, muy propio de este jugador tan imprevisible y que, por culpa de las lesiones tan poco ha participado en el último mes. Prácticamente nada. Fue insuficiente. Al Villarreal le faltó eficacia y que el árbitro no pasase por alto la jugada final. El Betis lo agradeció. Se dio un respiro.

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