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EN POCAS PALABRAS

Juan Luis Cano: “Ahora es más difícil reírse de ciertas cosas que en los ochenta”

El periodista se ha vuelto a juntar con Guillermo Fesser para producir un 'Gomaespuma de emergencia'

Juan Luis Cano, visto por Setanta.
Juan Luis Cano, visto por Setanta.

Juan Luis Cano (Madrid, 1960) no ha dejado de hacer radio desde que en los ochenta creó con Guillermo Fesser el programa humorístico Gomaespuma, todo un fenómeno de las ondas españolas, que se mantuvo hasta 2007. La crisis del coronavirus ha animado al dúo a rescatar temporalmente el formato y producir un Mini Gomaespuma de Emergencia (una vez por semana en YouTube) para levantar el ánimo durante la reclusión.

Ha tenido que desatarse una pandemia para que Gomaespuma volviera.

Bueno, para que Gomaespuma volviera a hacer radio, porque irnos, lo que se dice irnos, no nos hemos ido nunca. La Fundación Gomaespuma ha seguido funcionando todo este tiempo y hemos hecho apariciones esporádicas en campañas de publicidad y medios.

¿Es más difícil ahora reírse de ciertas cosas que cuando empezaron en los 80?

Sin duda alguna. Lo políticamente correcto se ha instalado y en cierto modo, a pesar de que, grosso modo, hace que el respeto por determinados colectivos y realidades se imponga, también coarta a veces la libertad de creación y de expresión, sobre todo cuando la intención del creador no es la de herir o hacer daño, porque lo que se consigue de ese modo es limitar el sentido de la ironía.

¿Qué tipo de humor aborrece?

El facilón, bobalicón, de ciertas comedias americanas, y el de los chistes zafios.

Radio, películas, libros, televisión, música… ¿qué le ha hecho mejor compañía durante el confinamiento?

Pues de todo un poco, aunque, quizás, de manera más acentuada los libros y la música.

¿Ha descubierto algo en este tiempo?

Aunque parezca un tópico de esta cuarentena, que lo es, he releído El Quijote y me ha hecho disfrutar mucho, aunque me ha costado meterme en él al principio. Y también he redescubierto un placer olvidado: el de tener un viernes o un martes por la mañana tiempo suficiente para leer tranquilamente un libro sin tener que salir corriendo a una grabación o una reunión.

¿Qué película le pone de buen humor?

Siempre, La vida de Brian.

¿Y un libro?

Cualquiera de Eduardo Mendoza.

¿Qué titular le pondría a la crisis del coronavirus?

El virus muestra lo peor y lo mejor del ser humano.

¿Qué canción escogería como autorretrato?

La duda ofende: el himno del Atleti.

Si no fuera periodista, ¿qué le habría gustado ser?

Músico. La música me hace tremendamente feliz, ya sea como escuchador o cuando paso a la acción y me pongo a cantar o a tocar la guitarra (mal).

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

La ambición.

¿Qué trabajo no aceptaría jamás?

El de sicario. Y no me refiero sólo al que trabaja para un mafioso al uso y mata por encargo, porque hay muchas maneras de ser un cómplice de la infamia, aceptando ser el encargado de presionar, engañar, manipular, mentir, ayudar a propagar el mal, en definitiva. O sea, nunca aceptaría ser un estómago agradecido a toda costa.

¿Qué es lo primero que hará cuando terminen las restricciones por el coronavirus?

Llorar de alegría.