“El Gobierno central es el mayor responsable de lo que sucede”

El portavoz de la última plataforma política catalanista surgida del no independentismo carga contra los ejecutivos del Estado y de la Generalitat

Carlos Losada, el pasado jueves en un hotel de Barcelona.
Carlos Losada, el pasado jueves en un hotel de Barcelona.ALBERT GARCIA

Carlos Losada asistió a su primer mitin en el que fue uno de los últimos de Unió Democràtica. No repitió. Pero ahora se ha convertido en el portavoz de Units per Avançar, nueva plataforma política que surge en pleno proceso independentista criticando a los gobiernos central y catalán y sus propuestas para Cataluña: el statu quo o la independencia. Con una matizada diferencia con el proyecto Lliures de Antoni Fernández Teixidó —socialcristianos contra liberales—, el nuevo partido surge de los rescoldos de Unió, formación de la que toma asociados —-entre ellos Josep Antoni Duran Lleida— y experiencia para crear una estructura propia.

Pregunta. Tienen el problema de que la gente crea que son la nueva Unió.

Respuesta. Sí, lo tenemos. Pero podemos diferenciarnos significativamente.

P. Ellos solo consiguieron 102.000 votos en las últimas autonómicas y se quedaron fuera del Parlament. Hoy están en disolución.

R. Aquello era Unió. Nuestra opción social es mucho más fuerte y nuestros posicionamientos son más modernos. Pero es cierto que fracasaríamos si la gente de Unió no se ve cómoda con nosotros y si no somos capaces de ensanchar esa base social. Hay mucho votante huérfano y queremos crear un espacio de centro, muy catalanista, que ve que la independencia no es solución.

P. ¿Y si no salen?

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R. Continuaremos. Queremos influir a medio y largo plazo. Están sucediendo muchas cosas fuera y nosotros estamos focalizados en un solo problema [el proceso político secesionista]. El modelo de Estado lo tenemos que pensar en clave de cómo resolvemos mejor esos retos que vienen. Y para ello hay dos condiciones sine qua non: cohesión interna y articulación exterior, con España y con Europa.

P. ¿No hay cohesión interna en Cataluña?

R. Mucha, pero la tenemos que preservar y hay posiciones que pueden llegar a ponerla en peligro. Por ejemplo, aquellos proyectos que van en contra de los valores compartidos. Una de las cosas que más me duele es que tanto desde la política de Madrid como desde la de aquí se está poniendo en peligro la confianza en las instituciones. Eso tiene un riesgo muy alto. ¿Somos conscientes de si las propuestas de una parte u otra mejorarán las relaciones humanas de este país a medio o largo plazo? En mi opinión, quien tiene más responsabilidad de lo que sucede es el Gobierno central, porque quien tiene más poder tiene más responsabilidad.

P. Y, ¿el independentismo qué responsabilidad tiene?

R. La independencia no da respuesta a ninguno de los dos retos que tenemos encima. Más bien divide. Compartimos muchos de los diagnósticos de los independentistas, pero no su terapia. Si Madrid hubiera tenido habilidad no habríamos llegado hasta aquí. Nos lleva a una situación límite, ya que ante ese inmovilismo y falta de respuesta, mucha gente piensa que hay que darle la espalda.

P. Las encuestas señalan que más de un 70% de la población pide un referéndum. ¿No se ha de poder celebrar?

R. Sí si se dan una serie de condiciones. No respetar los mínimos de la Comisión de Venecia es no respetar un mínimo común. Y es necesario que el proceso sea mucho más compartido. Sin un consenso muy amplio a favor del sí no puede haber independencia. Antes de lanzarnos a la piscina tenemos que ponernos de acuerdo en muchas cosas.

P. ¿Y ven opciones de que haya una reforma constitucional a corto plazo?

R. A medio plazo sí. Ahora estamos desaprovechando una oportunidad excepcional de aritmética en el Congreso. Si el espacio de centro catalanista tuviera la fuerza que ha tenido en otros momentos, tendríamos una oportunidad, porque seríamos decisivos. Veremos cuándo volveremos a tener esa oportunidad.

P. Quizás el exdirector de una escuela de negocios no tendría que temer una propuesta disruptiva como puede ser un referéndum, por lo que tiene de desafío a lo establecido.

R. Nos gustaría una altísima transformación de la política, pero la disrupción es positiva en determinados momentos y en determinados ámbitos. Por ejemplo, Enron quiso ser disruptivo y acabó con la propia Enron. Y no pretendo establecer ninguna comparación.

P. ¿Cómo ve Cataluña en diez años?

R. Depende de cómo demos respuesta a la cohesión interna y a la articulación exterior. Nos gustaría inserta en un federalismo asimétrico. Se tiene que reconocer el hecho nacional catalán, no se nos puede decir que no. Pero también hay que reconocer que España es una nación. Yo estaría a favor de un cupo como el vasco, pero podríamos estudiar otras propuestas mientras tengamos recursos suficientes y libertad sobre esos recursos. Cataluña ha de ser solidaria, pero con límites.

Sobre la firma

Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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