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Merche Esmeralda o la sabiduría de medio siglo sobre las tablas

La bailaora protagoniza 'Última parada', una historia de vidas truncadas por la Guerra Civil en clave flamenca

Merche Esmeralda y Diego el Boqueron, en un momento de 'Última parada'. Ampliar foto
Merche Esmeralda y Diego el Boqueron, en un momento de 'Última parada'.

En 2010 la bailaora sevillana Merche Esmeralda decidió retirarse, sin alharacas, en silencio. Repuso la Medea que coreografío para ella el maestro José Granero en 1986 con el Ballet Nacional de España y se fue. Siguió con sus clases y sus conferencias, pero la poesía que destila el espectáculo Última parada la tentó y volvió a los escenarios el pasado septiembre para protagonizar esta historia sobre las vidas truncadas por la Guerra Civil que dirige Juana Casado. La obra, que se estrenó en la Bienal de Flamenco de Sevilla, se repone ahora del 12 al 14 de junio en Madrid, en el Teatro Fernán Gómez del Centro Cultural de la Villa. Última parada forma parte de la programación de Suma Flamenca, el festival que organiza la Comununidad de Madrid del 3 al 30 de junio.

Después de más de medio siglo en los escenarios, la artista conoce sus limitaciones y ha aprovechado la oportunidad que ofrece una obra en la que el flamenco y el teatro se entrelazan para contar la historia de una mujer que, tras la contienda, pasó su juventud en la cárcel. Merche Esmeralda encarna a esa víctima de la guerra cuando, ya mayor, pasa su última noche en prisión y comienza a soñar cómo habría podido ser su vida sin la Guerra Civil. Evocaciones que comienzan en el andén de una estación cualquiera, en una ciudad cualquiera, que se puebla de los recuerdos de una mujer que un día creyó en la libertad y lo pagó caro.

La bailaora rememora a su pareja, que interpreta el cantaor Diego el Boquerón, y su mente viaja en el tiempo para verse cuando ambos eran jóvenes. El guitarrista Jesús Guerrero y la actriz Lidia Mauduit encarnan a la pareja antes del desastre, cuando la ingenuidad y la sensualidad reinaban en sus vidas. La directora del montaje, producido por el Centro Internacional de Investigación Teatral (TNT) de Sevilla, se ha inspirado en poemas de Miguel Hernández para recrear la dureza de esos años y la soledad que padecieron los vencidos. Así, la protagonista desdoblada en bailaora y actriz y su pareja, interpretada por cantaor y guitarrista van contando una historia llena de tristeza y jondura, pero también de sensualidad y esperanza.

Merche Esmeralda, durante el montaje que puede verse en Madrid. ampliar foto
Merche Esmeralda, durante el montaje que puede verse en Madrid.

"Bailar como bailaba antes ya no lo quiero, porque en la vida tiene uno que darse cuenta de sus limitaciones y yo ya tengo una edad... Sin embargo, aunque he perdido la fuerza que se necesita para bailar por derecho, me queda la sapiencia de tantos años. Ahora puedo hacer otras cosas, como esta historia en la que hay más interpretación que baile y físicamente no me supone un gran esfuerzo. De esta forma, voy sobrada de fuerza para salir ante el público", explica Merche Esmeralda, quien comenzó a bailar a los 13 años.

"Entonces te enseñaban alegrías, sevillanas y una pataíta por bulerías y empezabas a bailar como una loca y a ganar dinerito; pero hoy es todo lo contrario. La gente está muy preparada, pero apenas tiene oportunidades de salir adelante y hacerse su propio espectáculo", recuerda Merche Esmeralda, una de las grandes de la llamada Escuela Sevillana que, entre otros muchos galardones, tiene el Premio Nacional de Baile en el Concurso Nacional de Córdoba (1968).