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Talento joven al servicio de la música

El violinista malagueño Jesús Reina reúne a artistas de gran proyección en el festival Málaga Clásica

Anna Nilsen y Jesús Reina delante del Teatro Cervantes de Málaga. Ampliar foto
Anna Nilsen y Jesús Reina delante del Teatro Cervantes de Málaga.

De pequeño, Jesús Reina (Málaga, 1987) tocaba el violín con dos perchas imitando a su abuelo, que tocaba verdiales con este instrumento por los pueblos malagueños para sacarse un dinero. Un juego que pronto derivó en pasión y que le ha convertido a sus 25 años en uno de los violinistas internacionales más reputados del momento, avalado por nombres del peso de Yehudi Menuhin, José Luis García Asensio y Pinchas Zukerman, sus maestros y mentores.

Elogiado por la crítica como un violinista “con un bello sonido caracterizado por verdadera musicalidad, temperamento y carisma”, Reina ha dado recitales y conciertos en los principales teatros del mundo y ha recibido galardones tan prestigiosos como el premio Reina Sofía, el de Música de Cámara Lillian Fuchs y el premio de Excelencia en Música de Cámara de MSM, ambos de Nueva York, ciudad en la que residía hasta ahora y a la que vuelve en un par de semanas para ofrecer un concierto en el Carnegie Hall junto a la también violinista Anna Nilsen y al viola Jesús Rodolfo Rodríguez.

Pero antes, Reina ha cumplido un sueño: acercar la música de cámara a los jóvenes malagueños. Para ello, Reina y Nilsen han organizado el Festival Málaga Clásica, que desde el pasado lunes y hasta el próximo domingo reúne en Málaga a una selecta nómina de solistas internacionales que interpretarán partituras de distintos periodos y estilos, en una horquilla que comprende desde el barroco hasta la música contemporánea.

El músico ha creado esta cita junto a la violinista noruega Anna Nilsen

En los seis conciertos de este festival organizado por los teatros municipales de Málaga se escucharán desde Bach, Mozart, Haydn, Schuman y Debussy hasta Schönberg o Bartók, pasando por compositores contemporáneos como Jordi Cervelló. Según los codirectores del festival, el malagueño Reina y la noruega Nilsen, cada uno de los programas pretende abarcar “el inicio, corazón y transformación de un período musical”.

Reina y Nielsen estarán acompañados en la lectura de estas partituras por los pianistas Josu de Solaun y Christopher Schmitt, el viola Matthew Lipman, el chelista Hiro Matsuo y el tenor Nils Georg Nilsen. La nómina de jóvenes instrumentistas europeos y norteamericanos que integran distintos ensembles a lo largo del festival se completa con la pianista Anna Petrova y el viola Jesús Rodolfo Rodríguez. “Comenzamos nuestro viaje musical con Brahms como narrador. Frei aber einsome, (Libre pero solitario), es el lema de esta obra que da paso a las demás grandes figuras, a quienes el arte hizo libres. A menudo, libres en su soledad. Händel, Beethoven y Brahms. Tres símbolos que abarcan tres períodos y transiciones, tres figuras que fueron (entre otros) la inspiración unas de otras. Veremos y escucharemos cómo a través de los siglos hay elementos artísticos comunes. Solitarios, a veces, pero siempre comunicados a través del tiempo”, señala Reina sobre este festival que pretende acercar la música de cámara a los jóvenes malagueños. Para ello, los teatros municipales han lanzado una promoción para los jóvenes y estudiantes, con las entradas a cinco euros.

“Málaga Clásica nace para consolidarse, ya que no hay en España un festival de cámara de este tipo”, explica Reina, que tomó la idea del festival californiano Music@Menlo Chamber Music Festival, donde el violinista y Nielsen forjaron la amistad con los artistas que han acudido a la capital malagueña. En su declaración de intenciones, los violinistas apelan a la tradición española, ejemplificada por “grandes compositores e intérpretes como Manuel de Falla, Enrique Granados, Pau Casals, Isaac Albéniz, Manuel Quiroga, Pablo Sarasate, Jesús de Monasterio o la familia García Asensio”. Cada uno de los seis programas se centra en un período musical, que Reina y Nielsen han contextualizado incluyendo “una obra que provocó el movimiento artístico, una que represente ese movimiento y otra composición que fuese una influencia sobre el siguiente período, sirviendo de puente de una época a otra”.

Este jueves, el foco del festival se desplaza al Teatro Echegaray. Mozart, el genio del clasicismo, abre un programa que contiene también obras de Schubert, un compositor influido por el compositor salzburgués, y de otras dos figuras clave del romanticismo, Brahms y Mendelssohn. El viernes, el Echegaray asistirá a la transición entre el espíritu romántico de Schumann, la huella del folclore en el romanticismo nacionalista de Grieg y el Impresionismo de Debussy y Ravel, y el sábado 25 se explora, también en el segundo teatro municipal, la transición del romanticismo hacia la atonalidad, con piezas de Beriot, Strauss, Schönberg, Bartók, Hindemit y Prokofiev.

El domingo se clausura en el Teatro Cervantes Málaga Clásica con un “programa festivo que también nos da una muestra de dónde se encuentra la música hoy en día”, apunta Reina. El cuarteto de cuerda Etuden nach Kreutzer, de Jordi Cervelló, comparte protagonismo con varias piezas que abordan diferentes dimensiones de la música de cámara, como sendas sonatas para chelo y piano y violín y piano de Rachmaninov y Beethoven, el terceto de Dvorák, las versiones camerísticas del bolero Bésame mucho, de Consuelo Velázquez, o la archiconocida Granada, de Agustín Lara.