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El PP rescata la reforma electoral para tapar el ‘caso Dorado’

Rueda ofrece consenso a la oposición y promete que su partido no actuará con "ventajismo"

El PP intenta escapar como sea del asunto de las relaciones de Alberto Núñez Feijóo con el capo de las Rías Baixas Marcial Dorado, que se ha prolongado mucho más de lo que esperaban los populares. Feijóo confiaba en que su hiperactividad ante los micrófonos en los primeros días tras la publicación de las fotos serviría para acallar el embarazoso episodio. Pero la oposición se ha agarrado a los puntos oscuros del relato presidencial y, un mes después, el caso todavía está candente.

 Ahora los populares buscan introducir nuevos temas en la agenda y han rescatado su proyecto de reforma de la ley electoral para reducir el número de diputados en el Parlamento autónomo, que finalmente abandonaron antes de las elecciones autonómicas del pasado octubre, pero que llevaron en el programa presentado a los votantes. Durante toda la semana, el PP ha ido filtrando detalles de la reforma sin lograr que la oposición le entrase al trapo. Y ayer anunció, tras reunir a su comité de dirección, que antes de final de año espera aprobar una nueva norma que reduciría de 75 a 61 el número actual de escaños de la Cámara legislativa gallega.

El PP trata de darle vuelo a un asunto que le permitiría recuperar uno de sus mensajes favoritos en los últimos años, el de presentarse como un partido vigilante de la austeridad y que se esfuerza por abaratar “el coste de la política”, como suele decir Feijóo. El secretario general de los populares y vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, insistió ayer en esa idea fuerza para anunciar que el proyecto pretende estar en la Cámara antes del verano a fin de que pueda ser aprobado en el transcurso de este año. “Los ciudadanos quieren que las administraciones públicas, y el Parlamento también, ya que se nutre de fondos públicos, les cuesten menos dinero”, apuntó Rueda.

El número dos de Feijóo apeló a la voluntad de “consenso” de su partido para sacar adelante la norma y avanzó que ve “muy difícil” que el PSOE se pueda oponer una vez que ha abogado por reducir el Senado. El problema para lograr ese acuerdo no es tanto la reducción de diputados —que también— sino si se variaría el criterio actual de reparto entre provincias. Con 61 escaños, el peso de los dos principales feudos del PP, las circunscripciones de Lugo y Ourense, que ya es mayor en la actualidad, se incrementaría aún más. Rueda prometió que su partido no abordará la reforma con propósitos “ventajistas”. A la espera de cómo se resolvería ese punto crucial, los populares avanzan nuevas ideas para introducir en la norma, como la obligatoriedad de que los candidatos electorales participen en debates.