Mas apela a la épica para evitar el fracaso de su plan soberanista

“La gente del futuro nos verá como los constructores de la libertad de Cataluña”

Mitin final de campaña de CiU en el Sant Jordi de Barcelona.
Mitin final de campaña de CiU en el Sant Jordi de Barcelona.CARLES RIBAS

Convergència i Unió ha rebajado sus expectativas a medida que ha ido avanzando la campaña electoral. Si la federación veía posible la mayoría absoluta cuando se convocaron los comicios, a dos días de las elecciones sus dirigentes contemplan incluso bajar la actual representación, 62 diputados. Sería un fracaso sin paliativos dada la inmensidad del órdago electoral planteado. El candidato de CiU, Artur Mas, se cura en salud apelando a la distancia que prevé con la segunda fuerza y sigue reclamando una mayoría excepcional que a todos suena a mayoría absoluta. Ayer el presidente catalán pidió un último esfuerzo a su militancia para evitar la pérdida de fuerza, en un Sant Jordi lleno, 18.000 personas que lo jalearon con gritos de independencia.

Mas apeló a la épica para pedir “la gran mayoría que permita avanzar de manera clara hacia el derecho a decidir” y para vencer a la escasez de “poder político y económico” de Cataluña. CiU midió mucho su último día de campaña: inició el día en el mercado del Born, símbolo de la resistencia de Barcelona en 1714, y acabó en el Sant Jordi, icono de la Barcelona moderna, donde Mas resaltó: “Estamos viviendo momentos de gran simbología histórica”. En el Born, el candidato se ungió como heredero de los luchadores por el autogobierno de Cataluña y de los 128 presidentes de la Generalitat que lo preceden, y destacó que está en manos de los catalanes “ganar para siempre el futuro colectivo de libertad, bienestar, prosperidad y justicia social”.

Por la tarde, completó el argumento: citó a los protagonistas de la resistencia de Barcelona en 1714 —el general Moragues, Antoni de Villarroel, y Rafael de Casanova— y apostilló: “Los recordamos como héroes de la resistencia. La gente del futuro nos debe recordar a nosotros como constructores de la libertad de Cataluña”. El candidato, que apuesta por dar a conocer el proceso soberanista al mundo, tuvo incluso palabras en inglés para la prensa internacional presente en el acto: “Cataluña es una de las naciones más antiguas de Europa y del mundo. Hemos superado todas nuestras dificultades: hemos luchado contra militares y dictaduras. Y todavía estamos vivos. Nuestro país está vivo, nuestra lengua está viva, y nuestra nación es viva”.

CiU pretendía resaltar durante la campaña su carácter histórico, pero los acontecimientos le obligaron a modificar su estrategia. Las acusaciones de corrupción contra Mas y otros dirigentes de su partido han permitido a los nacionalistas presentar al candidato como una víctima del “juego sucio” del Estado, frente al que CiU responde “con espíritu positivo”. En ese argumento se mezclan tanto las acusaciones contra Mas como la campaña contra la independencia liderada por el gobierno del PP.

Mas quiso justificar su apuesta soberanista por la actitud de “vasallo” que el Estado presupone a Cataluña. Un “Estado que es una cloaca”, en expresión del líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida. Frente a la actitud del Estado, dijo Mas, la única respuesta es el voto. “La fuerza de la democracia vencerá los decretos, las interpretaciones constitucionales, las resoluciones de los consejos de ministros, y todos los obstáculos que tenemos delante”. Y decidió acabar su mitin final con las promesas que ha centrado su campaña: “Los catalanes estaremos llamados en estos cuatro años a las urnas para decidir libremente y democráticamente nuestro futuro”. El domingo Mas sabrá si esta apuesta es suficiente o si la jugada le ha salido mal.

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