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Sin comer para evitar 200 embargos

El alcalde de San Fernando de Henares inicia una huelga de hambre para presionar a Bankia, que mantiene un conflicto con una sociedad mixta

Julio Setién, alcalde de San Fernando de Henares.
Julio Setién, alcalde de San Fernando de Henares.

El alcalde de San Fernando de Henares, Julio Setién, nacido en el barrio de Lavapiés (Madrid, 1948), pasó sus primeros 40 años en la capital. En 1982, y durante un año, fue concejal de Educación en el Ayuntamiento de Madrid. Pero en 1988 Setién hizo un cambio radical en su vida. Al comenzar a trabajar en el Ayuntamiento de Coslada, trasladó su residencia a San Fernando de Henares. Ese mismo año abandonó el Partido Comunista de España (PCE) y se integró en las filas de Izquierda Unida. Entre 1995 y 2003 fue diputado de IU, además de concejal de Educación en San Fernando. En 2007 pasó a ser alcalde de este municipio, puesto en el que se ha mantenido hasta la fecha, con importante apoyo vecinal.

Una vida curtida por mil batallas políticas, que ahora, a los 64 años, presenta nuevo reto: una huelga de hambre para que Bankia libere 11 millones de euros y unas 200 familias puedan acceder a sus casas, según afirma.

Los detractores de este alcalde —al que muchos conservadores apoyan cada cuatro años en San Fernando— relatan que la huelga de hambre que inició hace cuatro días es una huida hacia adelante. Y le acusan de mala gestión. De ser un manirroto que ha embaucado a 200 familias. Él se defiende y reconoce que la huelga de hambre es una medida a la desesperada para evitar que el 15 de octubre, dentro de ocho días, dos centenares de propietarios de viviendas en el entorno de la Plaza de España vean sus casas embargadas, lo que generaría una gran alarma social en el municipio.

El caso se produce en un terreno que según algunos vecinos eran auténticos urinarios: “Yo lo he visto con mis propios ojos, y por eso te apoyo, alcalde”, asegura un vecino, que presencia como Julio Setién duerme en una colchoneta frente a la sucursal de Bankia en las cercanías de esta plaza. El lugar estaba, asegura el vecino, en muy malas condiciones. Algunos hijos habían abandonado las casas tras morir sus mayores. Prácticamente las daban por perdidas, pese a que hace más de 30 años fueron declaradas patrimonio histórico.

Julio Setién

A sus 64 años el alcalde de San Fernando de Henares (Madrid) ha tenido una larga trayectoria política. Se afilió al PCE en 1966, fue ncejal de Educación en el Ayuntamiento de Madrid (1982) y entre 1995 y 2003, diputado de IU. Desde hace cinco años es alcalde de San Fernando.

Hace unos tres años el Ayuntamiento promovió la creación de una sociedad privada de capital mixto (49% el Consistorio y el 51% los vecinos) denominada Plaza de España S. L. con la intención de remodelar las casas, que iban a ser devueltas a sus vecinos originales sin cargas. Un chollo para estos vecinos y un triunfo para un gobierno local de IU, que conseguía remodelar un entorno histórico desde lo público. Un ejemplo para otros municipios en los que el capital privado no ha conseguido satisfacer los intereses vecinales.

Dicho y hecho, los propietarios se fueron hace más de dos años de sus casas y la sociedad Plaza de España les abonó el alquiler durante dos años. Son 200 familias, pero en realidad se trata de 132 viviendas: 80 casas rehabilitadas, muchas con varios propietarios; y otras 52 que iban a ser viviendas de protección pública y que al final de decidió fueran de alquiler con opción a compra, lo que molestó a algunas familias que fueron agraciadas en un sorteo.

Pero hace siete meses comenzaron a saltar las alarmas. Algo había salido mal, plaza de España no tenía dinero para seguir pagando los alquileres, y tampoco entregaba las casas a sus legítimos propietarios. Poco después se supo que la sociedad tenía una deuda de unos 21 millones de euros, que la oposición eleva a 25 millones.

Según Setién, esta deuda quedaría saldada si Bankia descongela los 11 millones que se necesitan para que las empresas cobren su parte y dejen a los vecinos entrar en sus casas. Porque la cantidad restante, según el regidor, se conseguiría gracias a otras de las propiedades de Plaza de España, unos bajos comerciales que ya tienen comprador, la Tesorería de la Seguridad Social —que se ha comprometido a pagar más de 4 millones de euros— y los trasteros y plazas de garaje, “que generarán importantes ingresos”, según Setién.

En estos momentos la operación está bloqueada, pues la sociedad no tiene dinero para pagar el final de la obra a las constructoras Ortiz y Corsan-Corvian. Y sin este dinero no entregarán las casas a los vecinos. Los responsables de Bankia aseguran que el problema de financiación tiene su origen en el hecho que Plaza de España ha hecho más cosas de las previstas inicialmente. Algo que reconoce Julio Setién, que recuerda que se incluyó en la rehabilitación dos torres de cinco alturas cada una. “Pero no pedimos más dinero de los 54 iniciales, sino que 11 millones, que están congelados, puedan ponerse a disposición de la empresa, y que pueda pagar a las constructoras, por lo que todo el mundo estaría contento, pues imagino que Bankia no querrá quedarse con más patrimonio inmobiliario embargando a los vecinos”, explica.

El alcalde cuenta las horas para las cinco de la tarde de mañana, momento en el que se reunirá con Bankia para tratar de evitar el embargo. “No sé si han acordado la reunión para las cinco de la tarde para ver si aguanto o no, pero prefiero creer que se debe a que por la mañana van a hablar con las constructoras, para llegar a un acuerdo”. Hasta esa hora mantendrá su huelga de hambre: “He comenzado a sufrir pinchazos en el estómago. No comer es un auténtico horror, y además soy hipertenso, pero voy a aguantar lo necesario”. El alcalde tampoco ha podido pegar ojo: “Hay mucho ruido por la noche”.

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