La Marina Real recupera las tres cafeterías desmontadas por la F-1

El Consorcio gestor de la dársena sigue paralizado a la espera de su renovación La Generalitat ha adjudicado las obras de estos tres chiringuitos por 1,4 millones de euros

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en la Marina Real del puerto de Valencia
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en la Marina Real del puerto de ValenciaMÒNICA TORRES

La construcción del circuito de F-1 en la dársena del puerto de Valencia obligó a desmontar tres establecimientos hosteleros. Con la próxima carrera a las puertas, la Generalitat, a través de su Plan Confianza, ha adjudicado las obras de estos tres chiringuitos por 1,4 millones de euros. Los establecimientos, que deben estar acabados antes de las carreras, se sitúan en el canal de acceso a la dársena, frente al edificio de Veles e Vents.

El Consorcio gestor de la dársena, después de años de inactividad, acordó el pasado verano reactivar este espacio, abandonado desde que acabaron las regatas de la Copa del América. Una de las actuaciones aprobadas por un consorcio compuesto por PSOE y PP fue abrir locales de ocio que den vida a este privilegiado espacio de la ciudad.

Isabel Bonig, consejera de Infraestructuras, y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, convocaron un acto para contar los proproyectos, cuyas obras arrancan el lunes. A través de grandes cristaleras se podrá contemplar la dársena y el canal.

Barberá intenta dar

Barberá destacó este espacio como uno de los más atractivos de la ciudad e insistió en la importancia que tiene el turismo para Valencia. La alcaldesa agradeció a la Generalitat la construcción de estos establecimientos porque dinamizan la economía de la Marina Real Juan Carlos I y recordó que ahora el Consistorio debe redactar los pliegos para adjudicar su explotación comercial. “Son inversiones para generar riqueza”, enfatizó Bonig.

El Consorcio, tras los acuerdos del pasado mes de julio, se paralizó de inmediato pese a las buenas palabras de los políticos. Las elecciones generales, anticipadas a noviembre, explican tanta parálisis. Las dos administraciones locales —Generalitat y Ayuntamiento de Valencia— a la vista de un posible vuelco político, como así se ha confirmado, quieren renovar a los consejeros del Consorcio, que serán, con toda probabilidad, todos del PP. La sensación ayer es que hasta que no se renueve este órgano de gobierno, no se tomarán nuevas decisiones.

Para evitar la imagen de parálisis, la alcaldesa colocó en la agenda municipal la construcción de estas tres cafeterías, desmontadas por imperativo de la F-1. “Se trata de dotarla turísticamente de contenido, de infraestructuras para su utilización”, dijo en referencia a la Marina Real. Las bases de los equipos de la Copa del América se han intentado rentabilizar sin éxito hasta ahora. Pronto habrá un nuevo concurso para adjudicarlas por un periodo mayor de cinco años.

La asociación de empresarios de la Marina Real mostró hace unos meses su malestar por lo desaprovechado que estaba este espacio tras el final de la Copa del América. En la dársena, el Gobierno español, en manos del PSOE, invirtió cerca de 400 millones de euros en infraestructuras a través de un crédito ICO que hay que devolver con los beneficios de explotación de la marina. La relación entre las dos Administraciones nunca fue buena. Ahora, con el PP en todos los ámbitos, se presume que mejorarán.

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