TEATRO | CRÍTICA DE 'TALKING HEADS'

El profesor Bennett y sus misteriosas mujeres

Lina Lambert, Lurdes Barba e Imma Colomer traen a España los famosos ‘Talking Heads’ del autor británico

Lina Lambert, en 'Talking Heads'.
Lina Lambert, en 'Talking Heads'.PERE ELIAS

Con todos ustedes, Alan Bennett. Narrador, dramaturgo, actor, monologuista. Memorialista. Diarista. Guionista de cine, radio y televisión. Ha pasado y sigue pasando de un género a otro como un malabarista. En su centro, las costumbres de la sociedad inglesa. Y sus tonos: retratos ácidos, satíricos, melancólicos. El señor Bennett podía ser un profesor, pero también un cómico, un espía. Y diez o doce cosas más. Escribió los monólogos Talking Heads (“cabezas parlantes”) por encargo de la BBC. Los seis primeros episodios, en 1988; otros seis en los 10 siguientes años. Tercera entrega, la recientísima de 2020.

Lina Lambert, una de las protagonistas de Talking Heads, dice que Bennett evocó en esta obra su infancia, vivida en el norte de Inglaterra entre los 40 y los 50, y que bien pronto, como dijo el clásico, “aprendió una valiosa lección: la vida suele suceder ante nosotros o en otra parte, como un destello”. La actriz añade: “Hay algo en estos monólogos que me resulta perturbador. Se me escapa por alguna razón, y también la causa de que resulte, a menudo, fascinante, pero suele pasar así”.

Lambert vivió de joven en Inglaterra y descubrió a Alan Bennett en televisión a finales de los ochenta. Quedó atrapada por Talking Heads en la BBC. Y cuando conseguía algo de dinero, ahorraba algunas libras para acudir a los teatros del West End. “Teatros que me hipnotizaban como sus actrices, magas de la estirpe de Penelope Wilton, Eileen Atkins, Maggie Smith, Julie Walters, Thora Hird, Patricia Routledge…”. Tardaría varios años en volver a Barcelona para juntarse con algunas de sus amigas y compañeras (como Imma Colomer y Lurdes Barba) para poder levantar el caleidoscopio del actor y dramaturgo, y mostrar lo enseñado por las maestras británicas: pasar de la risa a la amargura y a la inversa.

A Bennett le preguntan no pocas veces por la relación que existe entre humor y escritura. Recuerdo una lacónica respuesta al respecto: “Existe, pero a ratos”. En otra ocasión define su escritura como “monólogos tragicómicos”. También se extiende un poco más y da en el clavo al decir que su trabajo trata sobre la enfermedad, la soledad, la culpa y la muerte.

La versión traducida al catalán de Talking Heads se pone en 1 hora 40 minutos. Se ha estrenado en el Akadèmia de Barcelona y la próxima temporada se verá en el Teatre Nacional de Catalunya. Parece un trabajo sencillo, pero es endiablado. Así pues, parece mejor contar solo el arranque para no destripar la historia. O mejor dicho, las historias.

Eligieron comenzar con Noches en los jardines de España, con Lurdes Barba en el papel de Rosemary, interpretada en Londres por Penelope Wilton. Rosemary es una mujer que se ofrece a cuidar el jardín de su vecina, a la que han detenido acusada de haber matado a un esposo maltratador. Dejémoslo aquí. Digamos tan solo que las dos vecinas se hacen amigas, y que hay dos giros muy oscuros e inesperados. Segundo episodio: Un lecho sobre lentejas. Lina Lambert encarna a Susan, personaje que hizo Maggie Smith, una mujer que lleva una vida aburrida y está casada con el respetado vicario del lugar donde vive. Pero Susan es alcohólica y las reuniones que sostiene por las tardes en Alcohólicos Anonimos se culminan con la compra de botellas de jerez. Imma Colomer es Celia en La mano de Dios, a la que encarnó Eileen Atkins. Celia es anticuaria y cuida de sus vecinos ancianos para comprar por buen precio sus muebles y cuadros. Un giro lleva la historia a un país lejano.

Las tres actrices asumen la dirección de la función. La traducción, de Anna Soler Horta. El espacio escénico, de Julio Vaquero. Puertas y muebles de tono rojizo. Aire inquietante, casa misteriosa. Personajes que parecen nacidos de Jacques Rivette y Alan Ayckbourn. Lambert dice: “Bennett no mira a sus criaturas desde la pena sino desde la compasión. No provocan juicio, sino empatía. Los protagonistas no parecen narrar nunca la historia completa”.

El proyecto catalán empezó hace tiempo pero se paró por la muerte de Moisés Maicas, a quien Lambert había instado a poner en marcha una selección en trilogía de Talking Heads. Decidió ponerlo de nuevo en marcha junto a su amiga la productora Montserrat Prat. A la mayoría le gustaba mucho, pero había algunas divergencias. Para unos era “muy británico”; para otros, “muy serio”; para otros, “humor negro”. Para Lambert: “Es imposible de encasillar. Y destila una ironía bastante agria. El título creo que es una especie de frase hecha. Alude a lo que la gente no diría en su vida corriente. Siempre he creído que Bennett habla, sobre todo, de los problemas del alma humana”.

El gran éxito de Bennett en toda España ha sido, en catalán y castellano, Los chicos de historia, que José María Pou protagonizó en 2008. Lástima que no se hayan traducido entre nosotros más piezas teatrales del autor británico.

Talking Heads. Texto: Alan Bennett. Dirección: Lina Lambert, Imma Colomer, Lurdes Barba. Teatre Akadèmia. Barcelona. Hasta el 9 de mayo.

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