_
_
_
_
Juan Fernando Cristo
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Cristo de espaldas

Por más razonables que parecieran las críticas que Juan Fernando Cristo le hizo al Gobierno por el Consejo de Ministros, los ministros deben por encima de todo lealtad al presidente

Juan Fernando Cristo
Juan Fernando Cristo en su despacho, en Bogotá, el 20 de noviembre del 2024.Diego Cuevas

El ingreso de Juan Fernando Cristo al Ministerio del Interior del presidente Petro fue tan sorpresivo como su retiro. El ingreso, porque no se entendía cómo un exministro del presidente Santos llegara al Gobierno en momentos en el que la administración Petro estaba sufriendo el desgaste político de un Gobierno en clara decadencia. Y su reciente retiro también sorprende porque abandonó al presidente cuando más lo necesitaba, en la crisis que puede ser la más grave de su mandato. Por eso su renuncia fue inmediatamente aceptada no obstante que él -Cristo- había pedido una semana más antes de su salida. Como es natural, le sacó la piedra a Petro. Desde que aterrizó en el gobierno del cambio, la mayoría de los alfiles del Pacto Histórico mostraron su descontento en silencio. Ahora, con su presencia a medias en el turbulento Consejo de Ministros y sus declaraciones posteriores, ha quedado claro para los amigos de la Colombia Humana que su incomodidad era válida.

Su paso por el Ministerio del Interior sirvió para dos cosas. Una es aprobar el criticado Acto Legislativo del nuevo Sistema General de Participaciones, que para todos los economistas es un desastre y queda a mitad de camino; se requiere una ley que lo desarrolle y no será fácil su debate ni su aprobación. La segunda cosa que deja Cristo es la gasolina para poner a andar el mote del ‘petrosantismo’ que tanto daño le hace al expresidente Santos. De espaldas a Petro y de espaldas a Santos.

A qué horas el Consejo de Ministros se convirtió en un ring de boxeo, que es algo que no tiene ninguna explicación válida. Los ministros deben por encima de todo lealtad al presidente y comer con la boca cerrada. El espectáculo de las declaraciones antes de ser ‘ex’ tampoco se entiende. Cómo así que el ministro de Interior sale a manifestar que se cometieron errores y que le parece mal “la manera como se ejecutó, cambiando el orden del día”. “No me gusta el abuso de la televisión”, “Hay que reconocer que se cometió una equivocación que produjo una crisis de gobierno y una crisis política”, “El gabinete es insostenible porque uno no puede asistir a un Consejo de Ministros en el cual el Presidente raja el gabinete”, “No es conveniente que el gabinete quede en interinidad”; todo eso dicho por un ministro en propiedad antes de que el presidente hubiera pedido la renuncia del gabinete.

A la pregunta de la redacción del diario El Espectador: “¿El presidente es consciente de esta cadena de errores?”, respondió: “Hay que preguntárselo a él. Yo pensaría que sí”. Y le dice a Petro que “debe estar en reflexión y hay que esperar que tome decisiones por el bien del gobierno y por el bien del país”. Todas esas apreciaciones en boca de un ciudadano particular cabrían perfectamente, pero, por razonables que sean, en ningún caso por un ministro en propiedad. Menos de uno que hasta hace muy poco se denominaba ministro de la política.

Su carta de renuncia recuerda que había resuelto no regresar al Ministerio pero que entendía que podía ser útil para el país en momentos en que se discutían la propia estabilidad institucional y las reglas de juego democráticas establecidas. Después de siete meses, pregunto: ¿se lograron los objetivos o habría sido mejor atender el pálpito inicial de no volver, volver, volver?

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_