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Guillermo Alfonso Jaramillo caldea los ánimos en el Congreso y se gana el apoyo de Petro

El presidente defiende a su ministro de Salud ante la polémica por sus críticas a las vacunas para la covid, mientras la reforma del sector retoma el impulso perdido en la Cámara

Guillermo Alfonso Jaramillo y Gustavo Petro
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, junto al presidente Gustavo Petro durante una manifestación a favor de las reformas del Gobierno, en Bogotá, el 7 de junio de 2023.Sebastian Barros (Getty Images)

El ministro de Salud y Protección Social, Guillermo Alfonso Jaramillo, es el hombre del momento en la política colombiana. Para bien o para mal. Abanderado de la reforma a la salud del Gobierno de Gustavo Petro que ha avanzado esta semana contra viento y marea en la Cámara de Representantes, es también el escogido de turno por el mandatario para delegarle funciones legales y constitucionales mientras se encuentra fuera del país para asistir a la conferencia anual del clima en Dubái, la COP 28. Todo un gesto de la confianza presidencial.

De momento, el controversial proyecto se desatascó esta semana a pesar de las resistencias que despierta. La reforma a la salud es la prioridad en la ambiciosa agenda legislativa del Gobierno, y los avances le llegan al veterano ministro Jaramillo (Líbano, Tolima, 73 años) después de estar envuelto en varios días de turbulencias, con un par de salidas en falso muy criticadas en el camino. Jaramillo, un médico cirujano que en su dilatada trayectoria ha sido congresista, alcalde de Ibagué, gobernador del Tolima y secretario de Salud de Bogotá durante la Alcaldía de Petro, ha contado con el respaldo del mandatario. Aun bajo la tormenta.

El presidente vuelve a invocar la idea de un gran acuerdo nacional, que incluya a los empresarios y cuente con el respaldo de todo el arco ideológico, pero sigue empecinado en sacar adelante su reforma a la salud, a pesar de ser la más impopular de las grandes reformas sociales que se propone. Un foco permanente de fricción política. Esa insistencia, que ya ha desatado dos crisis de gabinete, también ha resquebrajado las mayorías con las que contaba al principio de su mandato. El propio Jaramillo llegó al Gobierno el pasado abril en reemplazo de Carolina Corcho, a la que devoraron las críticas por intransigente en el arranque del trámite legislativo de una profunda transformación del sector.

A Corcho siempre le cuestionaron su falta de transparencia y de debate. Aunque a Jaramillo hasta sus detractores le reconocen una mayor capacidad de concertación, y su llegada despejó obstáculos en el camino de la reforma, no se ha salvado de esas críticas. Y menos después de que sus declaraciones han enturbiado el ambiente en el Congreso y han agrietado, una vez más, la coalición de Gobierno.

Como parte de su idea de un gran acuerdo nacional, Petro se reunió la semana pasada con el expresidente Álvaro Uribe, otrora su némesis político, y representantes del Centro Democrático para discutir sus diferencias sobre la reforma a la salud. No hubo humo blanco. El esperado “café” entre el presidente de izquierdas y el expresidente de derechas tuvo, en su lugar, un efecto inesperado en el Congreso. La cumbre que pretendía acercar al uribismo acabó por alejar al partido progresista Alianza Verde, dividido en sus posturas frente a Petro. Aunque los verdes son parte de la coalición y mantienen representación propia en el Gobierno, incluso en el Departamento Administrativo de la Presidencia, varios de sus representantes más de centro son cada vez más críticos sobre la reforma a la salud.

A la salida de la reunión en la Casa de Nariño, el ministro Jaramillo criticó a los congresistas verdes que han ventilado sus reparos. “Uno tiene que asumir una posición clara, o se está con el Gobierno, o se está en oposición”, reclamó al plantear que el partido no debía tener puestos si no acompañaba las reformas. Sus declaraciones indignaron a los verdes y provocaron crecientes llamados para abandonar la diezmada coalición de Gobierno y declararse en independencia. El ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, tuvo que salir a ofrecer disculpas a los congresistas y recordar que el responsable de las relaciones con el Legislativo es él, y no Jaramillo.

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“Las palabras del ministro de Salud nos llevan a un punto de no retorno. Le pido a mi partido que nos vayamos a la independencia ya”, dijo la representante Catherine Juvinao, una de las más críticas, en la plenaria. La molestia provocó una reunión entre la bancada y los copresidentes de Alianza Verde que se saldó sin definiciones, postergadas para el próximo año. “Resulta incoherente ser de Gobierno, pues la mayoría está ejerciendo ya independencia”, le dijo a El Tiempo la senadora Angélica Lozano. La declaración de Jaramillo también provocó una recusación contra los 15 representantes verdes. Aunque finalmente fue rechazada, los obligó a ausentarse esta semana mientras se aprobaban algunos de los artículos más controversiales –entre ellos, los relacionados con la gestión de los recursos financieros del sistema–.

Al encontronazo con los verdes, Jaramillo sumó este miércoles otra polémica en el Congreso, en esta ocasión relacionada con la gestión sanitaria de la pandemia. Durante un debate sobre el abastecimiento de medicamentos en la Comisión Primera del Senado, dijo con vehemencia que “todos los colombianos que están vacunados [contra covid-19] sirvieron para el más grande experimento que se haya hecho en toda la historia de la humanidad. No podemos seguir experimentando con la comunidad colombiana”.

Sus declaraciones provocaron rechazo inmediato desde varias orillas. “Estas afirmaciones son contrarias a la evidencia científica, desinforman y menoscaban la confianza de la ciudadanía en la vacunación”, lo desautorizó la Asociación de Epidemiología de Colombia. Varios congresistas críticos incluso llegaron a señalarlo de “antivacunas”, a lo que reaccionó Petro. “Es simplemente una calumnia”, escribió el presidente en X, su canal de comunicación predilecto. “Guillermo Alfonso fue el secretario de Salud de Bogotá que adelantó de las más fuertes campañas de vacunación para la protección vital de la infancia”, le defendió. “El ministro no ha dicho mentiras”.

A pesar de ese espaldarazo, la tormenta no amainó, y Jaramillo publicó este jueves un comunicado para calmar los ánimos. “Que haya hecho referencia a la fase de experimentación de las vacunas, que es un proceso normal dentro de las etapas de la investigación científica, como lo es la incertidumbre en la ciencia, no significa que mis apreciaciones buscan ir en contra de la vacunación. Siempre he estado a favor de la vacunación”, declaró en un intento por zanjar la discusión (sin llegar a retractarse). “Las vacunas son seguras y salvan vidas”, añadió. Y también aprovechó el “malentendido” para invitar a las próximas jornadas de vacunación. Un objetivo en el que, a diferencia de la reforma a la salud, todos pueden ponerse de acuerdo.

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