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Las peleas y ‘jugaditas’ que marcan los últimos días del Congreso de Colombia

Este jueves en el Senado se aplazó el futuro de la despenalización del uso adulto del cannabis, mientras en la Cámara de Representantes se salvó la reforma laboral del Gobierno Petro y se aprobó la ley de paridad de género

El senador Jota Pe Hernández durante el debate que definía el uso adulto del cannabis en Colombia, en el Senado de la República, en Bogotá, el 15 de junio de 2023.
El senador Jota Pe Hernández durante el debate que definía el uso adulto del cannabis en Colombia, en el Senado de la República, en Bogotá, el 15 de junio de 2023.Santiago Mesa

Pocas veces se ha visto en el Congreso de la República una pelea tan fuerte entre senadores de un mismo partido como la que protagonizaron Inti Asprilla y Jota Pe Hernández en la tarde de este jueves. La discusión entre los dos senadores de la Alianza Verde se dio durante una plenaria del Senado, en pleno debate para legalizar el mercado de cannabis recreativo de uso adulto. “Pillado, pidiendo que se levante la sesión, maricón”, le dijo Hernández a Asprilla, quien le respondió con más furia: ”Vendido, trásfuga, arrodillado del uribismo”. Los dos senadores se levantaron de sus sillas con amenazas de irse a los golpes. Mientras tanto, el presidente del Senado, Alexander López, intentaba calmar los ánimos y mantener el orden de la discusión. Finalmente levantó la sesión.

El origen de la pelea fue una profunda diferencia ideológica entre ambos políticos frente a la regulación de la marihuana. Asprilla y todos los demás senadores del Partido Verde han apoyado desde el comienzo la reforma constitucional que permite la compra y venta del cannabis para mayores de edad. Hernández, por el contrario, se ha convertido en uno de los principales opositores del proyecto, con posturas conservadoras similares a las de las congresistas María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, del Centro Democrático. Hernández se ha distanciado de su partido en muchas otras decisiones durante los últimos meses y ha actuado en la práctica como un opositor. “He luchado ‘con toda’ el día de hoy para no permitir que en Colombia se apruebe la legalización del negocio de la marihuana”, dijo Hernández durante el debate.

La fuerte discusión fue la excusa perfecta para que el presidente del Senado, Alexánder López, suspendiera el debate y lo aplazara para la próxima semana. En realidad, este jueves no había votos suficientes para aprobar la reforma, como lo reconocieron ante los medios de comunicación la senadora ponente y el autor del proyecto, la petrista María José Pizarro y el liberal Juan Carlos Losada. “Hay ausencias de senadoras que tenían compromisos o se fueron al congreso de Asobancaria en Cartagena. Esperamos conseguir los votos el lunes o el martes de la próxima semana”, dijo Pizarro.

El otro episodio que contribuyó al aplazamiento del debate fue una crítica del senador uribista Miguel Uribe a López, a quien tildó de “mañoso” por supuestamente abusar de su poder y “violar las garantías de la oposición”. Eso porque la bancada uribista, haciendo uso del derecho que tiene la oposición de manejar tres sesiones en cada legislatura, pidió que fuera la del martes, el último día en el que podía ser aprobada la reforma. López contestó que convocaría el lunes festivo, después del Día del padre y cuando muchos congresistas están fuera de Bogotá, y que cedería el manejo de esa sesión.

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Con la suspensión de este jueves, se agota el tiempo para que la reforma del cannabis se apruebe en el último de los ocho debates que necesita. El plazo máximo para que sus impulsores, que incluyen al Gobierno, obtengan los 54 votos necesarios que conforman la mayoría absoluta del Senado es justamente este martes 20 de junio. De no lograrlo, se hundirá una de las pocas reformas visibles que la bancada de Gobierno y otros congresistas de avanzada y de izquierda pueden sacar adelante este semestre.

Mientras todo esto sucedía en la plenaria del Senado, la comisión séptima de la Cámara de Representantes aprobaba en silencio la ponencia de la reforma laboral propuesta por el Gobierno. Después de varias horas de discusión y una serie de “jugaditas”, como se les llama coloquialmente a las maniobras que usan engaños, trampas o tuercen el sentido de las normas, la ponencia de la reforma laboral obtuvo 9 votos a favor y 5 en contra. Se espera que este viernes se voten y, si la jugadita sigue funcionando, se aprueben los artículos del proyecto.

Esta votación positiva fue posible gracias a un representante del Partido Conservador que desobedeció las órdenes explícitas de su bancada de no participar en la discusión. Alexander Quevedo, quien representa al Guaviare, llegó a la comisión y aseguró el cuórum que se necesitaba para iniciar el debate. Su presencia destrabó una discusión que llevaba detenida casi 15 días porque los representantes de la oposición habían decidido no asistir para impedir el cuórum y hundir el proyecto. Horas más tarde, la veedora del partido azul, María Eugenia Correa, solicitó a la Cámara suspender por 90 días a Quevedo por haber incumplido, de tiempo atrás, las decisiones de la bancada. “Es totalmente clara que la suspensión impuesta al señor Jorge Alexander Quevedo Herrera se hace tanto en su calidad de militante del partido como de representante a la Cámara por el departamento del Guaviare, lo que implica la pérdida de voz y voto dentro de la Cámara de Representantes”, se lee en la carta.

Cuando la discusión comenzó, el representante abandonó el recinto, pero su trabajo ya estaba hecho. Sin él, sus compañeros de comisión oficialistas votaron y aceptaron los impedimentos que habían presentado cuatro congresistas opositores de la reforma: los liberales Germán Rozo y Hugo Archila; Jairo Humberto Cristo, de Cambio Radical, y Camilo Ávila, de La U. Sin embargo, rechazaron los impedimentos que habían presentado congresistas que apoyaban el proyecto, pese a que los motivos eran los mismos en los dos casos.

En diálogo con EL PAÍS, distintas personas del Gobierno que estuvieron presentes en la discusión reconocieron que había habido una “jugadita”. “A los que estaban en contra de la reforma se les aceptó y a los que estaban a favor, no”, reconoció una fuente que prefirió no dar su nombre. Esta maniobra hace que el cuórum se cuente solo con los congresistas habilitados, que pasaron de ser 21 a solo 17, y así la mayoría necesaria ya no era de 11 sino de 9, justo los votos que tenía el Gobierno, y con los que aprobaron la ponencia.

El activista digital de la derecha Daniel Briceño denunció esta práctica en sus redes sociales. “Lo que pasó hoy en la comisión séptima de la Cámara de Representantes con el trámite reforma laboral es una vergüenza. Se aceptaron y negaron impedimentos iguales dependiendo si estaban a favor o no de la reforma”. Briceño mostró pruebas de impedimentos con los mismos sustentos que fueron negados a congresistas que rechazan la reforma y aceptados a quienes la apoyan.

Al final, cuando era claro que el Gobierno tenía las mayorías e iban a empezar a discutir los artículos, regresaron los congresistas opositores, que llevaban días sin asistir. Sus votos negativos no fueron suficientes y el proyecto, que busca entre otras cosas ampliar la jornada nocturna y reconocer el pago de horas extras y dominicales, tiene el camino abierto para salvarse una vez aprueben el texto. La ministra del Trabajo, Gloria Inés Ramírez, celebró el avance como una victoria: “Colombia tiene un programa de empleo que es una política integral de Gobierno, que está claramente puesta en la reindustrialización en el desarrollo del campo y del reconocimiento de la economía comunitaria, popular y solidaria, que por primera vez en la historia de Colombia se hace”.

La sesión se detuvo porque comenzaba la plenaria de la Cámara, en la que estaba previsto discutir tres grandes proyectos: la ley estatutaria de paridad de género electoral, el código electoral y la reforma a la salud, en ese orden. El tiempo alcanzó solo para debatir y aprobar la paridad de género, que garantiza que las mujeres tengan una cuota del 50% de representación en las ramas y órganos del poder público, incluyendo las listas electorales.

La representante ponente del proyecto, la verde Cathy Juvinao, celebró la decisión: “¡Mujeres, aprobado en último debate de Paridad Ya. Gracias a esta ley tendremos mínimo 50% de mujeres en cargos de poder decisorio en gobiernos nacional y locales. Además, garantizamos que haya mínimo una mujer en las listas de los departamentos subrepresentados. ¡GRACIAS!”, escribió en su cuenta de Twitter. La senadora Angélica Lozano, también de la Alianza Verde, mostró su alegría: “¡Aprobado en su último debate Paridad YA! Gracias a la plenaria de la Cámara y a Cathy Juvinao, extraordinaria ponente. Un paso histórico para la participación política de las mujeres en Colombia”. Antes de que el presidente Gustavo Petro firme esta ley, por ser estatutaria, la Corte Constitucional debe revisar su texto. De avanzar los otros proyectos, la misma Corte seguramente recibirá demandas por las “jugaditas” que los han impulsado.

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