Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El mediano de los Pujol, al rescate de la Familia

El tercer hijo del expresidente catalán sale en defensa del legado de su padre y minimiza que no pagara impuestos

Josep Pujol Ferrusola, el hijo mediano del expresidente de la Generalitat.
Josep Pujol Ferrusola, el hijo mediano del expresidente de la Generalitat.

Josep Pujol Ferrusola ofreció ayer un retrato de familia que daría para una saga. El tercero de los hijos de Jordi Pujol y Marta Ferrusola concedió a Mónica Terribas una entrevista a tumba abierta en Catalunya Ràdio y lo que dijo tuvo a la audiencia sin respiración. Como aquella magistral película El desencanto,en la que Jaime Chávarri muestra a través del relato de la viuda y los hijos del poeta Leopoldo Panero el espíritu de una época, la entrevista reflejó la mentalidad de la que durante más de dos décadas ha sido la familia más poderosa de Cataluña.

En síntesis, el abuelo Florenci Pujol, banquero y hombre de negocios, no se fía de lo que pueda derivar de la pasión política de su hijo Jordi, y deja dos millones de dólares del año 1980 —obtenidos de maneras “que ahora podrían considerarse grises”— a Marta Ferrusola y sus siete hijos. Ese dinero, opaco al fisco, está en el extranjero y allí se queda, administrado por un tío. No les queda más remedio.Cuando eso ocurre, Pujol ya ha ganado las elecciones y no puede confesarlo, pues le hubiera costado la presidencia. No le movía la ambición de dinero, pues entonces “ya era muy rico”, tanto que su declaración de la renta estaba entre las tres más altas de Cataluña. En realidad no tenían otra salida.

“Si a mí me dan a elegir entre declarar ese dinero o 23 años de presidencia first class, con todo lo que él ha hecho por este país, yo lo tengo claro”, dijo. Sobre “ese pequeño pecado de mantener oculta la herencia del abuelo”, llega la conspiración: Jorge Moragas, mano derecha de Mariano Rajoy, aprovechando la debilidad de Victoria Álvarez, una amante de su hermano, y con la ayuda de Alicia Sánchez Camacho y de la policía patriótica, monta una operación contra la familia que va en realidad contra el procés. A esa conspiración se suman ahora los banqueros andorranos Cierco, facilitando documentos falsos como el que presenta a su madre como la madre superiora.

El relato del mediano de los Pujol tenía tantos elementos para una película de Chávarri como de Francis Ford Coppola, pues además de retratar una atmósfera, una manera de pensar y actuar, contenía los mejores ingredientes de un buen thriller: saga familiar, pugna política, dinero, conjuras del poder, complots bancarios, espías, amantes y sexo. Pero a ese guion le faltaba algo que daría para una segunda entrega. Porque habló de la gestión del legado oculto del abuelo y del legado político del padre, pero no de los negocios de una parte de la familia a la sombra del poder del padre. Josep Pujol pasó por encima del caso 3% y dejó claro que no ponía la mano en el fuego sobre los negocios de su hermano. Pareció que quisiera marcar distancias.

En realidad, lo que amenaza el legado político de su padre no es solo el dinero oculto al fisco, sino que, como también se investiga en otros casos, parte del dinero acumulado pudiera proceder de comisiones cobradas como conseguidores de obras adjudicadas por la Generalitat. Y que entre los medios utilizados por Pujol para poder mantenerse en la presidencia durante 23 años figurara el cobro de comisiones ilegales para su partido.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.