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Un compromiso compartido en Latinoamerica: salud para todos

El candidato a director de la OMS se pone como meta el acceso a la sanidad universal

Oficina administrativa de un centro sanitario en la Habana Vieja.
Oficina administrativa de un centro sanitario en la Habana Vieja.

Pasé las últimas semanas viajando por diversos países de Latinoamérica y pude aprender valiosas lecciones acerca de la situación de salud en la región. En Quito, Ecuador, tuve la oportunidad de participar en la Reunión anual de Ministros de Salud Unasur conjuntamente con ocho de los 12 miembros de los países sudamericanos y los colegas candidatos al cargo de director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde entonces, pude considerar los temas abordados durante la reunión, así como las conversaciones con ministros de salud, varios jefes de estado, investigadores, legisladores, profesionales y miembros del sector académico de los 12 países de la región. A pesar de que cada uno tiene sus propios objetivos y desafíos, me llamó la atención el profundo compromiso de los países miembros de Unasur en garantizar la salud para todos.

Este mensaje hizo eco en mí, ya que también he visto de qué manera las inversiones en salud para todos pueden transformar una sociedad. Cuando asumí el cargo de ministro de Salud de Etiopía, en 2005, había un prestador de salud por cada 40.000 personas. Debido a los desafíos existentes a nivel de recursos humanos, tratamos de reemplazar las tareas realizadas por los prestadores de salud más calificados (la minoría) por otros entrenados. Inauguramos 18 nuevas facultades de medicina en siete años y capacitamos a más de 38.000 profesionales de salud para trabajos de extensión de comunidades del interior de Etiopía para la promoción de comportamientos saludables y para ampliar el acceso a la atención medica básica. Como resultado de dichas iniciativas, logramos alcanzar casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015.

Pero para mí, no son meramente objetivos o metas abstractas establecidas por la comunidad internacional. Ellos se traducen en una mujer que puede planificar su embarazo, un niño que no contrae una enfermedad prevenible o una familia que no va a perder a un ser querido por VIH o tuberculosis. Esas son las personas por las cuales me postulo como candidato para el cargo de director general de la OMS. Estoy convencido de que todo el mundo debería poder vivir una vida sana y productiva, sin importar origen o sitio donde viven.

Los países sudamericanos reconocen no sólo la importancia del acceso a la atención médica y a los medicamentos, sino también de los determinantes sociales de la salud como la pobreza y la desigualdad

Con este objetivo en mente, como lo enfatizaron varios ministros e interesados de la región con los que conversé, debemos lograr brindar cobertura de salud universal y acceso equitativo a los medicamentos. Desde la prevención y tratamiento de enfermedades no infecciosas, como diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias crónicas, la detección y manejo de emergencias de salud como Zika hasta el control del tabaquismo, todos los caminos llevan al acceso universal de dichos servicios. Esta es la razón por la cual será la prioridad número uno de mi mandato si asumo el cargo.

Los países de Sudamérica ya han mostrado su liderazgo en este tema. Han trabajado incansablemente en la promoción del acceso a la atención médica y han mostrado que al centrar esfuerzos en la  primaria, aliada a un gran compromiso de base como columna vertebral de los sistemas de salud puede conllevar mejorías significativas para el bienestar de la población. En este sentido, los países sudamericanos reconocen no sólo la importancia del acceso a la atención médica y a los medicamentos, sino también de los determinantes sociales de la salud como la pobreza y la desigualdad. La región no escatimó esfuerzos para desarrollar su capacidad local de producción para abaratar el precio de los fármacos. Unasur colocó al tema salud en el centro de la agenda diplomática por medio del Consejo de Salud Sudamericano al resaltar que la salud no sólo fortalece a los países individuales sino a la región como un todo.

Sin duda, todavía hay mucho por hacer. El acceso universal a la atención médica es un objetivo ambicioso. Exige decisión política continua, apoyo y compromiso al más alto nivel gubernamental. Se deben realizar nuevas inversiones para garantizar el acceso equitativo, sistemas sostenibles y resilientes, y se debe dar prioridad a un abordaje que coloque a la salud en primer lugar. No existe un modelo único para la cobertura universal. Cada país debe adaptar los programas al contexto nacional. En este sentido, la OMS puede ser la instancia para el uso compartido de conocimientos entre países para identificar las mejores prácticas, y plantear el tema de la cobertura médica universal en los niveles políticos más jerárquicos.

Pero lo más importante de todo es que, a pesar de ambicioso, este objetivo vale la pena y puede ayudarnos a lidiar con algunos de los desafíos más urgentes de la región y del mundo. Quisiera agradecer al gobierno del Ecuador y a Unasur por celebrar una reunión tan importante. Espero que continúe en el liderazgo del movimiento para garantizar el acceso de todos a la atención médica. Si fuera elegido para el cargo de director general, espero trabajar en estrecha alianza con esta importante organización para garantizar que todas las personas en Sudamérica y en todo el mundo puedan vivir una vida sana y productiva.

Tedros Adhanom es exministro de salud de Etiopía y candidato a director general de la OMS.

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