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A la salud por los impuestos

El gravamen catalán sobre las bebidas azucaradas induce al Gobierno a preparar una tasa estatal que homogeneice la tributación

Por el bien de la homogeneidad fiscal y en beneficio de la unidad de mercado, el Gobierno debería haber aprobado un impuesto sobre las bebidas azucaradas de ámbito nacional. Pero no lo ha hecho, supuestamente para cumplir el pacto de investidura con Ciudadanos, en el que se comprometía a no subir la tributación. Pues bien, la Generalitat catalana ha aprobado un impuesto de ocho céntimos por litro que debe trasladarse al comprador de las bebidas que contengan entre cincuenta y ochenta gramos de azúcar (litro) y de 12 céntimos a las que presenten niveles superiores. La decisión trata de disuadir el consumo de productos con exceso de azúcar y convencer a los fabricantes de que reduzcan los ingredientes potencialmente perniciosos. El Govern planea extender el tributo a otros productos ricos en azúcares o grasas.

Como no se ha legislado, Cataluña se adelanta y crea derechos fiscales que después, cuando se apruebe el impuesto estatal, tendrán que ser compensados. Lo cierto es que la capacidad disuasoria del impuesto parece escasa. Es un simple pellizco frente a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que propone subidas fiscales de hasta el 20%. Su capacidad recaudatoria tampoco es relevante (unos 40 millones). Pero tiene un beneficio: traslada a la opinión pública el debate sobre la necesidad y urgencia de actuar contra productos cuyo exceso perjudica la salud y supone importantes costes para el sistema sanitario.

Lo deseable sería que el Gobierno aprobara un impuesto progresivo sobre las bebidas y productos azucarados (a más azúcar, más gravamen), que este fuera disuasorio (en línea con las propuestas de la OMS) y que se aplicara a otros productos que utilizan el azúcar y grasas potencialmente perniciosas. El Ejecutivo asegura que lo aprobará si hay riesgo de incumplimiento del déficit. Como es muy probable que, una vez más, los ingresos fiscales estén sobrestimados, casi con toda seguridad veremos pronto ese impuesto a nivel nacional junto con la compensación para Cataluña.

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Fe de errores

En la primera versión de este editorial se decía por error que las bebidas sujetas al nuevo impuesto son las que tienen entre 5 y 8 gramos de azúcar por litro cuando debe decir entre 50 y 80 gramos por litro.