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Sáhara Occidental

Reclamar derechos con la vida

Mohamed lleva más de cuarenta días en huelga de hambre ante la Embajada de Marruecos

Mohamed Alamin, ante la haima donde desarrolla su huelga de hambre Ampliar foto
Mohamed Alamin, ante la haima donde desarrolla su huelga de hambre

Me llamo Mohamed Alamin Zarouai, soy del Sáhara, del Aaiún. Vengo aquí para pedir mi derecho porque llevo muchos años pidiendo al gobierno demandas sociales y económicas allí en el Sáhara”.

Mohammed lleva más de cuarenta días en huelga de hambre reivindicando los derechos fundamentales de los saharauis nacidos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Algo que, según Organismos Internacionales, Marruecos lleva violando desde hace más de 40 años.

Llevo desde el 6 de diciembre del 2016 frente a la embajada en huelga de hambre”. Mohammed reclama derechos recogidos en el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas. Este punto se refiere a la administración de los territorios 'cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio' reconociendo que 'los intereses de los habitantes están por encima de todo'.

Mohammed ha decidido hacer una huelga de hambre tras doce años intentando reclamar sus peticiones por escrito al gobierno de Marruecos. “El rey siempre dice palabras buenas, pero el gobierno no cumple la palabra del rey, ni el ministerio ni el presidente. Hace doce años que estoy pidiendo ayuda por escrito y no me hace caso”.

Si pasáis frente a la embajada de Marruecos podéis verle dentro de su “haima” construida con cartones donde dentro sólo hay un colchón y mantas para sobrevivir. Se alimenta sólo con agua y azúcar y cada cuatro días habla con su familia.

En 1976, España abandona sus territorios en Sáhara Occidental en manos de Marruecos y Mauritania de forma “temporal”. Desde ese momento, Marruecos ocupa esos territorios, a pesar de que su soberanía no está reconocida ni por Naciones Unidas ni por ningún país del mundo. Los padres de Mohammed son españoles, al menos hasta 1976. Pese a que en su pasaporte Marruecos está indicado como su país de nacimiento, Mohammed es saharaui, se siente como tal, al igual que sus hermanos, quienes viven en los campos de refugiados de Tindouf. Una identidad con la que resulta difícil vivir en un país que no reconoce tu territorio, tu Estado, tu nación.

En 2009 la Eurocámara expresó su preocupación ante la ONU por el deterioro de la situación de los DDHH en esta región, que aún tiene a España como Potencia Administradora. Expresamente se refirió a los derechos de libertad, de expresión, asociación, manifestación y comunicación.

Como última petición, Mohamed ha entregado una carta a la embajada de Marruecos solicitando garantías firmadas y selladas que aseguren el acceso a vivienda, trabajo y manifestación pacífica a la comunidad saharaui de El Aaiún con el apoyo de la ONGD Zerca y Lejos y DentalCoop quienes reclaman una respuesta urgente. Asegura que el gobierno de Marruecos no está tranquilo, ya que si finalmente lleva su lucha hasta el final, será el mismo gobierno el responsable de su muerte. “No hay otra manera para pedir mi derecho, está en esta haima. Me quedaré aquí hasta la última gota de mi sangre y moriré aquí por mis derechos. Después cuando muera, que me metan en un caja y se la envíen a mi familia. Voy a morir por algo que está dentro de mi corazón”.

Padre de tres hijos de siete, cinco años y un año, dice que el gobierno le ha quitado la paga de 180 euros con la que pagaban su educación. “Mi familia no sabe que estoy en huelga de hambre. La educación la pagamos con la paga de mi mujer pero ahora nos la han quitado y no sabemos qué vamos a hacer.”

No solo estamos ante un claro caso de violación de los derechos humanos en El Sáhara Occidental, sino ante una carencia total de respeto a la dignidad humana y a la vida en última instancia. “Sólo pido un papel firmado que garantice nuestros derechos. Ojalá me hagan caso, antes de morir. Si lo hago ellos serán los responsables, los que tendrán la culpa. Ojalá no lleguemos a eso”. Inshallah.

María Martín

Es periodista y forma parte de Zerca y Lejos, organización formada en su totalidad por voluntarios, que trabaja desde 2001 en Camerún con iniciativas de desarrollo integral: salud, educación, habitabilidad básica y autonomía y derechos humanos.